Es uno de las mejores novelas que he leído en toda mi vida. Como ciencia ficción, la novela es profética, al predecir, oportunamente, el descubrimiento de agua en el espacio sideral, particularmente entre los anillos de algún planeta anillado. Como literatura canónica de un país (Puerto Rico) que carece de un acervo de ciencia ficción digno de su herencia cultural anglosajona y estadounidense, Exquisito Cadaver se sitúa como un texto transgresor que rompe con los convencionalismos de la linealidad y la aparente relación entre dos partes de un todo. La primera parte se ocupa de la búsqueda de una mujer llamada Windows (en plena referencia al programa de Microsoft, y muy relativo a la tesis del autor de que la literatura es como abrir una ventana de Internet y perderse entre los pop-ups y las subsecuentes ventanas que se irán abriendo para entender el todo o la experiencia cibernética misma, muy a la usanza de un adolescente que se enfrenta a un texto difícil para su edad con la sola ayuda de un diccionario y una enciclopedia, y que se pierde entre definiciones que lo llevan a otras palabras cuyas definiciones lo llevarán todavía a más palabras). La segunda parte se ocupa de una nave espacial cuya tripulación va en busca de agua en el espacio sideral. Muy original, aún en términos de literatura mundial.