El brutal asedio de Kobani y la heroica resistencia contra Estado Islámico puso a los kurdos en el foco mediático. Pero ellos siempre han estado allí. Rondan los 40 millones, repartidos entre las fronteras de Turquía, Irán, Irak y Siria, regímenes bajo los cuales han tenido que optar enre la asimilación o el exterminio. Sin embargo, lejos de borrarlos del mapa, la brutal represión, combinada con el apoyo interesado y posterior abandono por parte de potencias internacionales, no ha impedido que los kurdos sean, a día de hoy, uno de los actores principales en la guerra mundial que se libra en Oriente Medio.
Durante la última década Karlos Zurutuza y David Meseguer han sido testigos directos de los capítulos más relevantes en la historia de este pueblo olvidado por Occidente. Este es su relato, un relato desde dentro de la guerra del Partido de los Trabajadores del Kurdistán contra Turquía, la revolución en Rojava o el asalto final a la capital del califato, y que permitirá al lector entender cómo piensa y vive uno de los pueblos más antiguos de Oriente Próximo.
"Siguiendo el sistema igualitario de la ideología del PKK, todas las estructuras políticas, civiles y militares que tenían algún vínculo con el PYD nacieron bajo un co-liderazgo. Es, sin duda, la lucha por los derechos de las mujeres y la firme oposición al sistema patriarcal uno de los elementos que ha hecho de la revolución de Rojava uno de los movimientos de cambio social más radicales e interesantes de todo Oriente Medio."
"Aquello era un despliegue ingente de personal y recursos para unos minutos de televisión en los que ni se podía ni se pretendía explicar nada sobre la revolución de los kurdos."
Plorera. Són d'aquells llibres indispensables, vitals, amb una forta càrrega emocional que et deixen empremta després de la lectura i a més n'aprens. Respirando fuego o com la majoria de fets que els autors han viscut in situ no ens han arribat a través dels nostres mitjans. I d'això tots en som una mica culpables.
Antes de empezar el libro sabía muy poco del tema y no quería tener ninguna opinión. Ahora que he acabado el libro sé un poco más pero sigo sin tener una opinión formada por la complejidad del asunto.
Respecto a la redacción del libro, esperaba que fuera mucho más enrevesada, con mil nombres difíciles de pronunciar y de recordar y muchas localizaciones en el mapa. Por ese lado, me he quedado agusto porque se ha hecho mucho más ameno de lo que esperaba. Sin embargo, había momentos en los que se podría haber dicho lo mismo con menos rodeos y ha hecho que llegara al final del libro deseando que acabara.
Respecto a los autores, entiendo que como periodistas no vayan a crear una crónica neutral pero algunos detalles no me han convencido nada. Desde el intento de paralelismo con situaciones de independencia en occidente que en nada se parecen, hasta (y esto posiblemente sea algo inconsciente) la cobertura que se le da al tema de P. O. desde el punto de vista occidental. En este sentido, algunos pasajes los veía paternalistas mientras que otros eran descuidados con las manos en las que puede caer este libro (por ejemplo, al dar algunos nombres reales o lugares de paso ilegales que espero que para este momento no fuera peligroso revelarlos). Por otro lado, este mismo elemento es en parte necesario para la toma de conciencia del público occidental al que va dirigido este libro.
Sin embargo, no me arrepiento de su lectura pues estoy segura de que marcará el futuro de la región para bien o para mal.
Es injusto opinar sobre el libro sin hablar de los autores. Ambos son pretendidamente defensores del buen periodismo. El periodismo de la causas perdidas y el de los pueblos sin voz como es el caso de los kurdos, aunque Karlos también ha escrito sobre los baluches (no lo he leído todavía). Un aforismo oriental tan popular como antiguo decía: No habléis de la gente, hablad CON LA GENTE. Y es justo eso lo que han hecho Meseguer y Zurutuza. Este libro no es fruto de labores de periodismo de escritorio ni se ha escrito en unos meses. El suyo es el periodismo de jugarse la vida entre fronteras, el periodismo de inventarse las excusas que sean y costearse lo que sea por contar las historias e informar, el periodismo de a pie de calle y la denuncia de las causas perdidas que marcarán la historia del mundo contemporáneo muy probablemente. El periodismo que escasea hoy día y más en España.
El libro es una crónica periodística que narra e intenta conectar todos los puntos del complejo conflicto kurdo en forma de un relato relativamente fácil de leer, teniendo en cuenta la complejidad del asunto. Junto a los trabajos de Manuel Martorell es prácticamente el único libro que ha puesto el foco sobre el conflicto kurdo. Lejos de ser un libro de historia, este libro es bastante didáctico y bien estructurado incluso para alguien que desconozca el tema.
Los kurdos a día de hoy, y así lo interpretan los autores, son la única apuesta que puede conseguir la paz en la zona. La de los kurdos es la política de la integración social de todas las etnias y religiones y la apuesta por el modelo federal como solución a todos los enfrentamientos de la zona. Los autores parecen defender el modelo federal de los kurdos por ser el único que aboga por los derechos de minorías frente a las otras alternativas (gobiernos dictatoriales, fundamentalistas o califatos) además de ser el que más se parece a los modelos de gobierno occidentales que han funcionado y lo demuestran con sus diálogos con los locales que testifican que al menos durante un tiempo y una parte de Siria funcionó aquel modelo.
La visceralidad de sus charlas con los más humildes, la descripción de los paisajes, el interés por la cultura kurda hacen muy interesante y entretenida la lectura. Personalmente, me conmovió el final del libro y la historia de decepción y frustración de algunas familias a las que entrevistaron David y Karlos.
Finalmente, creo que las ciencias sociales a día de hoy no han medido bien el impacto de los genocidios que están ocurriendo en la zona. Como siempre suelen analizar las cosas a posteriori y tarde. Pero algún día, se sabrá la crueldad y la brutalidad del asedio a los kurdos que sigue literalmente respirando fuego. Y sobre todo la pasividad de la comunidad internacional. Y este libro será una muestra de ello.
Respirando Fuego es un conjunto de crónicas de los periodistas David Messeguer y Karlos Zurutuza sobre el Kurdistán. Las partes de Turquía, Irán e Iraq pueden resultar un poco más complicadas de entender, puesto que se mencionan a muchos partidos políticos y no he visto un claro nexo de unión entre los diferentes capítulos. La parte de Siria, en cambio, es la más interesante, puesto que relata la tercera vía de no alineación que tomaron los kurdos en la guerra civil y los logros y derrotas que han obtenido desde entonces.
El treball que fan aquests dos periodistes és impagable. Des de les entranyes del Kurdistan actual, els autors repassen alguns dels fets succeïts els últims anys a Síria, Turquia, Iran i Iraq. És molt difícil definir coses tan complexes com la que els autors teníen entre mans, i amb humilitat, passió i professionaliat, ho aconsegueixen. Gent ben parida que es volca en explicar realitats dures, la guerra, i tot el què comporta. Una bona excusa per escoltar veus a les que no estem acostumats i entendre-les des d'una visió del tot humana. Des del millor i el pitjor de la humanitat.
Buen libro para conocer la realidad en la que viven los kurdos a través del testimonios de dos periodistas que viajaron a estas zonas para interesarse por su situación.
Aprendes bastante sobre lo que sucede en Oriente Medio, me lo tuve que dejar a pocas páginas del final, trataré de volverlo a leer cuando me surja la curiosidad por los kurdos otra vez. Le doy un 8.