He leído dos libros que se refieren a un universo distopico o a una ucrónica relativa a esta propuesta literaria: uno es el Hombre en el Castillo y el otro es Father Land. En ambos, por cierto, gana Alemania la Segunda Guerra Mundial, de modo que las similitudes en cuanto al invento narrativo son evidentes. Ahora, siempre celebraré el esfuerzo de un Chileno en crear esta clase de universos, toda vez que este género (ciencia ficción, terror, etc.) es algo que de por si no tiene muchos adherentes, y requiere de un esfuerzo importante para seducir al lector. En este último punto mi reproche mayor pasa por el hilo conductor de la trama, por cuanto abarca mucho pero logra poco, dado lo ambicioso del proyecto, ya que a mi parecer la escritura se aceleró demasiado en pos del objetivo final (el desenlace). Es decir, el relato quedó corto ante tanta información prometida. Hubiese deseado un libro más largo, con más desarrollo de algunos personajes y ambientes, en desmedro de la celeridad con que se despliega toda la maquinaria de los hechos que cimientan la historia. En fin, es un esfuerzo que valió la pena leer, y que creo que puede ser mejorado, probablemente con una segunda parte. Finalmente, debo hacer presente que alguna semejanza no menor existe entre el autor y la forma de escribir de Francisco Ortega, lo cual da paso a que este género será explotado un buen rato. Mi veredicto final es que resultará atractivo para quienes les guste la ciencia ficción relacionada con la Segunda Guerra Mundial, y alguno que otro virus.