Primer Premio SGAE de Teatro Infantil y Juvenil, 2002 Un alegato de la amistad por encima de todas las diferencias. Afortunadamente también existen jóvenes que, como Salim y Ariel, no odian a sus semejantes y que se esfuerzan por demostrar que la amistad entre gentes de diferente color, raza o religión, todavía es posible en el mundo.
si ya es difícil explicar a un adulto el conflicto israelí palestino pues imagínate hacerlo a un niño. este es el resultado y es sobresaliente didácticamente.
Libro 92 Lo tenía que leer para el Instituto ni mal ni bien. Lo consideró bastante infantil pero el tema es importante, supongo que enfocado para otras edades estaría mejor visto...
I don't remember when I finished it exactly but it was some time earlier this past week. I liked this folk-like story (especially the illustrations– very well thought out).
Esta era una lectura obligatoria, y como ya sabemos, no hay una buena relación entre estas y yo. De hecho, me gustaría mencionar que todos los libros a los que les he dado 1 estrella en Goodreads eran del colegio. Sé que se podrán estar preguntando cómo es que consiguen encontrar novelas tan poco interesantes, novedosas o directamente horribles. Sinceramente, no soy conocedora de cual es su método, pero desde luego funciona para alejar a cualquiera de la lectura excepto a aquellos a los que ya les gusta de por sí. Pero volviendo a la causa de esta reseña, no odie este libro, ni tampoco me disgusto, así que creo que esta es una gran victoria. La historia trata del conflicto entre Israel y Palestina y como 2 niños directamente afectados por este son capaces de unirse en su amistad a pesar de las circunstancias. Considero que lo mejor del libro son sin duda los temas que trata, estos siendo los derechos humanos, la importancia de la empatía y el respeto entre culturas y el objetivo de conseguir la paz entre naciones. Ahora, respecto a la novela en sí, debo decir que el teatro no es lo mío, y por lo tanto, el estilo de escritura y desarrollo de los personajes tampoco me convencieron. El final no es horrible, pero me pareció muy apresurado, por lo que no permite explorar los sentimientos del resto de personajes ni el impacto que podría llegar a dejar en el lector. Siendo realista, lo único que verdaderamente disfruté de la novela fueron las reflexiones puntuales que incluía y que me hizo pensar sobre un conflicto que aunque no me afecta directamente, si lo hace a millones de personas que merecen que su historia sea contada. Por lo tanto, a pesar de que ni los personajes ni la trama eran notables, la guerra y crisis en la que se basan si lo es, y es por eso por lo que creo que este libro si necesitaba ser escrito y leído, y que no es una mala opción como lectura requerida en centros educativos.
Es un libro de teatro infantil, obviamente, muy fácil y rápido de leer Me da mucha pena que tengo un rating tan bajo, porque realmente es un libro genial Es un libro que tiene como objetivo presentar las consecuencias de la guerra y del racismo en una variante para niños También se pueden encontrar alegorías con respecto a problemas políticos de hoy en día
Me parece un libro muy adecuado para sensibilizar la situación de conflicto en la que se encuentran ahora muchos países. Es muy rápido de leer y el final te deja replanteado muchas situaciones que hemos normalizado con los países países se encuentran en guerra, te hace pensar en las víctimas que se encuentran independientes a los bandos de ataque.
este libro nos cuenta la historia de salim y ariel, dos niños que viven en dos barrios diferentes, pero al lado, y cada uno pertenece a un bando de una guerra en el oriente próximo. la historia reflexiona sobre el sinsentido de las guerras, la inocencia de la infancia y el poder de la amistad. está bien, pero tampoco es nada innovador
La fecha está inventada porq no tengo ni idea. Este libro me lo tuve q leer para clase y el final me dolió y lloré. Pero el libro está bastante bien porq es un teatro.
No es fácil habitar un lugar en el que ni siquiera a los niños se les permite vivir en paz por eso Salim sueña. Lo necesita para poder escapar de sus miedos y para intentar no hacerse mayor antes de tiempo.
Con estas agridulces palabras, Luis Matilla, deja entrever el contraste de una obra ‘infantil’ con amargo regusto para el hombre ‘maduro’, evidenciando un interesante debate en clase desde donde se pueden plantear las perspectivas que ofrece la obra. Manzanas rojas es una obra teatral, como decimos, compuesta por el dramaturgo y técnico cinematográfico vasco, Luis Matilla. En su biblioteca particular cuenta con casi una treintena de obras destinadas al público infantil y juvenil, gracias a las cuales ha sido galardonado en distintas ocasiones con premios como el SGAE de Teatro Infantil y Juvenil –otorgado por la obra presente-, el Premio Arniches o el Premio Nacional de Teatro para Niños, entre otros. El adolescente Matilla, por tradición familiar, se especializó en artes escénicas además de su ardiente pasión por la Literatura. Junto a su trabajo como auxiliar en películas españolas y estadounidenses, participó en numerosas compañías teatrales, dejó constancia de su crítica en revistas y, de este modo, se erigió como una figura destacada en el ámbito dramático nacional, para con el tiempo, desenfundar su espada contra la pedagogía nociva que genera la televisión y trata de subvertir los valores que están llevando a la sociedad a su propia decadencia. Hecho más que visible en esta obra. Alguna de las obras de mayor acogida son Ejercicios en la red (1969), Los fabricantes de héroes se reúnen a comer (1975), El gigante (1980) o El árbol de Júlia (2003). La edición de la que disponemos supone la decimoséptima reedición impresa, por parte de la colección Sopa de libros, que vio la luz a mediados de octubre de 2016 en Madrid a cargo de la editorial Anaya, la cual cuenta con las ilustraciones de Federico Delicado. El ilustrador extremeño, licenciado en Bellas Artes, participa en el mundo de la ilustración desde los años setenta, comenzando con trabajos audiovisuales. Su tarea como ilustrador de libros infantiles y juveniles ha sido aplaudida, participando, por un lado, en numerosas exposiciones (la Muestra de ilustradores de Bolonia en 1990, El Texto Iluminado. Una mirada a la ilustración iberoamericana contemporánea en Madrid y Salamanca, 2001 y 2002, respectivamente; y Le imagini Della Fantasia en Sarmede, 2002) y, por otro, cosechando galardones como el Premio Emilia Pardo Bazán (2002) y el segundo premio del Certamen Internacional de Álbum Infantil Ilustrado Ciudad de Alicante (2005). No obstante, en la calidad de sus ilustraciones reside en el poder evocativo, más allá de su valor artístico, el cual se puede apreciar claramente en la edición propuesta de Manzanas Rojas. Al hilo de las palabras de A Mendoza, se deduce aquí el carácter infantil y juvenil por considerarse una de “las primeras manifestaciones (orales o escritas) estéticas y de creación a través del lenguaje desde las que el individuo accede a la cultura de su grupo y que son las mediadoras del primer encuentro del lector con el sistema semiótico de literatura. Consiguientemente, […] puede decirse que son obras iniciáticas al mundo de la cultura literaria y a otros tipos de valores culturales”. Sin embargo, como se matiza posteriormente en la cita, no supone esta la única función de la LIJ, pues tiene que servir de actividad para ejercitar la competencia literaria del novel lector. Con lo dicho, el segundo paso para colar Manzanas rojas en la cesta de la Literatura Infantil y Juvenil será focalizar la atención al paratexto del mismo modo que al texto. Siguiendo el concepto de Genette (1982), es importantísimo hacer referencia a los paratextos ya que son estos los que presentan, en primer momento, la propia obra. En este caso, bosquejando la exhaustiva lista que ofrece Gemma Lluch (2003), encontramos suficientes coincidencias con las tres fases paratextuales que explica la profesora: atendiendo a la primera, encontramos una buena acogida por la crítica –Premio SGAE de Teatro Infantil y Juvenil, 2002-, así como suficientes propuestas didácticas y entradas a blogs referentes a la obra en internet. Le sigue una trabajada presentación a cargo de la experimentada colección Sopa de libros donde los hipertextos muestran de manera idéntica a sus congéneres los datos necesarios para la adquisición del libro, editorialmente hablando. Por último, encontramos una gran variedad de paratextos entre sus páginas facilitando el acceso, esta vez, al lector; disponiendo de apartados para el prólogo, los personajes, el argumento, la escenificación (decorado, sonido e iluminación), primer y segundo acto, acotaciones escénicas y sugerencias de lectura e interpretación. Sin olvidarnos de las mencionadas ilustraciones que copan las páginas adquiriendo una importancia destacable en la lectura de la obra. Manzanas rojas ha sido adaptada a un público mayor de doce años, cuenta la historia de Salim y Ariel, dos niños que comparten su día a día en un territorio acusado por constantes conflictos políticos que dificultan hasta un punto extremo -casi fantástico de no ser por las noticias que ofrecen los informativos internacionales hoy en día- la cotidianeidad de las familias de nuestros protagonistas. Los dos protagonistas, oriundos de diferentes culturas, tratan de olvidar estos conflictos por la vía de la amistad a pesar del enfrentamiento social que los distancia. Traman ingeniosas estrategias para sortear el odio pero la sociedad, orgullosa y beligerante, los dirige hacia la misma suerte que sus antepasados, como es el caso de nuestro Salim atemorizado por los constantes estruendos cuando se impone continuar con la lucha que un día emprendió su difunto padre. Como sugieren los paratextos del libro, recomendaría la obra a las primeras etapas de la ESO (primer ciclo: primero y segundo curso) ya que el conflicto que representa supone una temática complicada desde el punto de vista histórico. Sin embargo, el autor oculta a lo largo de toda la obra el nombre de la zona y de las culturas enfrentadas favoreciendo la libre disposición de los elementos de la trama o, dicho de otro modo, evita la censura académica que puede haber contaminado la perspectiva del joven lector. Es relevante agregar que este argumento guarda grandes semejanzas con el conocido El niño con el pijama de rayas y permite servir de puente para el lector de una edad más adentrada en el futuro. Por otro lado, la amistad, el respeto y la tolerancia son los motores que mueven a nuestros protagonistas. Unos valores que merecen la atención y el trabajo necesarios en el aula durante toda la etapa de formación; generando así un sujeto emocionalmente desarrollado. Además de esta trasmisión de valores, la identidad con otras obras cumbre, como Cometas en el cielo, Las cenizas de Ángela o la mencionada obra de John Boyne, y el formato que conduce la representación teatral con los paratextos comentados, se añade un estilo ameno y una lectura dinámica donde el inexperto literato puede dar sus primeros pasos. Finalmente, en un afán por la recomendación de la obra del dramaturgo vasco, quiero recalcar la importancia de generar un fuerte y estable componente ético a la hora de tratar los futuros adultos de una sociedad cada vez más prestada al egocentrismo y el materialismo económico, por un lado. Mientras que, por el otro, se le añade la obligación de pelear por la libertad de todo ser humano, apreciable en las acciones de los dos pequeños protagonistas y sus intenciones de sortear el muro. Con esto, acojo Manzanas rojas como una obra completa por su capacidad de generar nuevos lectores al mismo tiempo que alimenta las conciencias de los más pequeños:
Tal vez, otros chicos y chicas, que ya no serán ni Ariel ni Salim, seguirán luchando para mostrarnos el valor de la amistad, el sinsentido de las guerras y la crueldad de todos los muros que pretenden aprisionar a todos los seres humanos. De los jóvenes es el futuro. Ojalá las lunas viejas dejen paso a las nuevas, para que ellas alumbren una tierra en la que la paz, la justicia y los sueños sean posibles.