Geoffrey Keynes had, as he put it himself, 'a quite outrageously enjoyable existence'. This is his remarkable account of a long and distinguished life, written only two years before his death in 1982 at the age of ninety-five.He was the younger brother of the economist Maynard Keynes and was at Rugby and Cambridge with Rupert Brooke. He saved Virginia Woolf from her first suicide attempt, before any of her novels had been written. He became a celebrated surgeon, who pioneered the use of blood transfusion and the rational treatment of breast cancer, and was knighted for this work in 1955.Throughout his life he was a dedicated bibliophile. His library was legendary, and his passionate interest in the work of William Blake brought about the rediscovery of his long-neglected genius.-- From the 1983 paperback edition.
Sir Geoffrey Langdon Keynes (25 March 1887 -5 July 1982) was a British surgeon and author.
He began his career as a physician in World War I, before practicing at St Bartholomew's Hospital in London, where he made notable innovations in the fields of blood transfusion and breast cancer surgery.
Keynes was also a publishing scholar and bibliographer of English literature and English medical history, focusing primarily on William Blake and William Harvey.
Dr. Keynes was married Margaret Elizabeth Darwin, the granddaughter of Charles Darwin. His older brother was the prominent economist John Maynard Keynes.
Siempre es interesante leer las memorias de alguien que vivió una vida intensa y que encima fue el hermano de unas de las personas más importantes del mundo. Sin embargo, podemos decir que estas son unas memorias para la galería. En realidad, pienso que nadie debería escribir sus memorias si no está dispuesto a darlo todo. Y me refiero al hecho de abrirse en canal y quedar en carne viva. El arte de la biografía requiere unas dotes que no todo el mundo tiene. Hay que estar dispuesto a mostrar y relatar de forma interesante y, si me apuras, atrapante pero sin resultar zafio y amarillo. Geoffrey Keynes fue el menor de los hermanos Keynes (eran tres en total) sin embargo apenas habla de sus hermanos y de sus padres. Casi todo el libro está plagado de un relato más bien enfocado en lo profesional y en su hobby: la bibliografía y la colección de libros. En este sentido, el libro es un canto al name dropping, un deporte que en determinados círculos ingleses debe de estar muy arraigado. Imagínese esta práctica llevada a cabo en un hombre que vivió más de noventa años. Pues, el ejercicio resulta fatigoso para el lector. Destacan, sin embargo, algunos sucesos de tono más personal, que sumado a lo que sabemos de Geoffrey por los biógrafos de Maynard, aportan algo al relato. Geofrey fue un cirujano reputado que revolucionó el tratamiento del cáncer de mama al proponer cirugías no tan invasivas. Tenía una concepción del paciente bastante más humana de lo que después llegó a ser la medicina moderna. De alguna manera, se adelantó a su época en este aspecto. Además, disfrutaba de la poesía y eran un gran coleccionador de libros. Pero esto es lo menos relevante. Sabemos que con su hermano no tenían mucha relación. Da la sensación de que Maynard lo ignoraba. Pasaba olímpicamente de él y esto pesaba a Geoffrey que lo admiraba. Esa lejanía creo que tiene que ver con la vida homosexual que llevaba Maynard. Este es un aspecto que Geoffrey no puede resolver. Sin embargo, contrariamente al grupo Bloomsbury, recibe con entusiasmo a la esposa de Maynard, Lydia Lopokova y la relación entre los hermanos se estrecha. De los pocos asuntos más íntimos, se habla de uno de los intentos de suicidio de Virginia Woolf, Geoffrey junto con otro colega, le salvan la vida. Por último, llama la atención que dedique poco espacio a su familia. Apenas encontramos referencias a sus hijos y menos de una página a hablar de su mujer (nieta de Charles Darwin). A la unión con los Darwin dedica un capítulo entero pero se habla más de ancestros que de otra cosa. Solo rescata de forma más íntima a su cuñada Gwen Raverat, pintora y gran amiga de la pareja. Pero lo que más llama la atención es que no se habla de la muerte temprana de su hermano ni de su hermana Margaret. Sus padres, apenas aparecen retratados. En definitiva, un libro poco ilustrativo de lo que fue la vida de esta familia. Se salva por los pocos esbozos que hay sobre su vida cotidiana y por las fotos que siempre dan una nota de color entre tanto gris.