Bretón de los Herreros fue, sin duda, el autor más aplaudido en el periodo que media entre el teatro de Moratín y la alta comedia. En El Pelo de la Dehesa ofrece una visión documental de la sociedad española del siglo XIX y un reflejo, no exento de ironía postromántica, del contraste de clases sociales, claramente tipificadas en la obra. «La corte no es para mí», frase con que termina la obra, su pone una respuesta del autor a la alternativa de campo y sencillez frente a la ciudad e intriga, tema de gran tradición en la literatura hispánica.
Divertidísima comedia de costumbres que retrata los prejuicios y las ridiculeces de la nobleza empobrecida de hacia 1840. También se ríe de Don Frutos, patán rico (natural de Belchite) que llega a Madrid con todo el pelo de la dehesa (esta expresión se hará proverbial, aunque no sé si ya lo era cuando Bretón escribió su obra). La premisa de la obra está llena de posibilidades cómicas: Don Frutos, campesino rico, llega a la corte con la intención de casarse con una aristócrata finolis, Doña Elisa. Ésta ya tenía novio, que sigue enamorado, pero no tiene posibles. ¿Triunfará el amor? ¿Se refinará el rústico? Si a esto añadimos que la obra está brillantemente escrita en versos fluidos llenos de musicalidad y comicidad, hay que concluir que no puedo más que recomendarla encarecidamente. Extraigo un fragmento en el que ridiculiza la moda romántica con su pose lánguida:"¿qué hace un hombre para no soltar rebuznos? / Callar, frunciendo las cejas / con estudiado repulgo, / y decir al que se admire / de verle tan taciturno: /«¡Soy romántico, soy genio! / Mi misión en este mundo / es... ¡callar!». Y si a esto añade / una contracción de músculos, / y se va sin saludar / retorciéndose los puños, / dirán: «¡Lástima de joven! / Su esplín le abrirá el sepulcro. / ¡Qué buenas cosas se calla! / ¡Qué talento tan profundo!»" No entiendo porqué este comediógrafo, del que tanto aprendió el Nobel Jacinto Benavente, está tan olvidado y es tan difícil encontrar ediciones modernas de sus obras. Hay que bucear en el depósito de las bibliotecas para encontrar esta joya. Al que no la encuentre en papel, simplemente búsquela en la página Cervantes virtual y disfrute.
Divertida obra de teatro sobre un pueblerino que no soporta las costumbres de la corte y que por descontado ha envejecido mejor que muchas obras actuales (de los años ochenta del XX, como las de Juan José Alonso Millán...)