Brandon, un bailarín de veinticinco años, tiene una noche soñada como la drag queen Medusa; vence a su rival Lady Doménica y es invitada a ser la representante oficial de Chile en la fiesta drag más importante de Latinoamérica. Sin embargo, esa madrugada es atacada por unos desconocidos y dejada a su suerte, inconsciente, en el frío pavimento capitalino.Cristal, una peluquera de clase media, cuenta sus vicisitudes diarias para sobrellevar sus fracasos amorosos y relaciones conflictivas con los hombres de su vida.El Laucha, un niño huérfano de diez años, ha escapado del centro de menores para unirse a una brigada de muralistas donde conocerá a Manuel y al Loco John, —dos hombres que viven en las riberas del río Mapocho—, para aprender un oficio y, con ello, trastocar sus vidas para siempre.
Victoria Valenzuela nació en Valparaíso en 1981. Graduada de Psicología y certificada como coach ontológico. Heredera de una estricta tradición de profesores de castellano y libreros, se mantuvo siempre vinculada al mundo de las letras y las artes. En el año 2006 se muda a Santiago, donde trabajó para Copesa, colaborando directamente en las áreas editoriales de diarios y revistas. Actualmente, se encuentra radicada en Nueva York, cursando el Magíster en Escritura Creativa de la Universidad de Hofstra, en Long Island, donde además colabora con el departamento de Literaturas Hispánicas. En 2016 publicó su primera novela Con permiso para amar.
En principio, la identidad del escritor o la escritora debería dar lo mismo, ¿o no? Cualquiera podría escribir de cualquier cosa. Bueno, parece que no. Porque dentro de todo lo malo que es este libro, quizás, lo más terrible es lo que todo el mundo dice: esta persona no tiene ni la más remota idea del mundo que está retratando. Se trata de una mujer blanca, clase alta, cisgénero, asumo que heterosexual, hablando de gente de la calle, de niños sin nombre que no saben leer, de transformistas y gay apaleados en una calle. Y lo hace, justamente, como solo ella podría hacerlo, con una mezcla de fetichismo, porno miseria, idealización absurda, afán discursivo, ignorancia y un abajismo que da alergia. Esta persona no pudo, en ningún momento, ponerse en lugar de otre. No tiene las palabras ni el oficio y peor aún, la sensibilidad. Por eso esta gente no debería meterse en estos temas, porque no pueden, no saben. Y los diálogos, sobre todo en boca de la transformista que hace voguing y el niño que vive en la calle, son tan malos, tan forzados, que llegan a ser un poquito ofensivos. Onda: Victoria, realmente no puedes creer que esta gente hable y piense así, imposible. ¿Suena bien en tu cabeza? Es ridículo. En ningún mundo, real o imaginario, funciona. Solo en uno donde la gente no tiene idea de cómo vive el resto.
Los otros problemas son evidentes: diálogos inverosímiles, un discurso metido a la fuerza y una trama que no puede desarrollarse, así que opta por resoluciones milagrosas e idílicas para salir del paso y terminar, lo más pronto posible, con ese proyecto fracasado.
Imagino que la autora tuvo otras razones más transcendentales para cambiarse el nombre, pero tengo una mente tan de alcantarilla, que quiero pensar que a ella también le da vergüenza lo que hizo.
Este libro tiene todo lo que necesitaba en periodo de cuarentena , con él volví a caminar por esas frías y solitarias calles de un Santiago nocturno y desolado. Aquí conocemos las historias de Brandon (AKA Drag-Name: Medusa), un bailarín que sueña con dar fama a su personaje en el escenario del drag chileno; Cristal, una peluquera con amoríos fracasados que vuelven para remecer su presente; y El Laucha, un niño huérfano de diez años que escapa del Sename para unirse a los muralistas de Santiago que viven a las orillas del Río Mapocho.
Cada una de estas historias es tan real como Victoria Valenzuela lo retrata en sus páginas, hay un sentido de pérdida presente que va de la mano con una agonía que se te llega a apretar la garganta cuando la lees. Me gustó mucho el desarrollo de los personajes porque al final notas un cambio (ya sea positivo o negativo) que puedes interiorizar y analizar, y ahí es donde te das cuenta que el peor enemigo de nosotros mismos es la sociedad que vagamente hemos construido.
Conecté mucho con la historia de Brandon, es harto de lo que he vivido y se vive aún en la comunidad LGBT: discriminación, prejuicios y estigmas; donde en una ciudad desinformada e intolerante, las bestias atacan a los más desprotegidos.
En este libro son tres los personajes principales quiénes nos narran sus vidas con cada capítulo; nos cuentan sus complicaciones, obstáculos y de como la sociedad no les da la oportunidad que ellos merecen . Tres vidas que intentan encontrarse y demostrarse que son valiosos
Iba con muchas expectativas, pero al final se me hizo un libro cualquiera. Le doy dos estrellas y media solo porque empaticé con uno de los personajes (El Laucha), pero los demás los encontré carentes de personalidad.
Hermoso libro. Tres vidas. De lo cotidiano y lo marginal, todo entrelazado. En un comienzo me costó empatizar y encajar con el lenguaje (digamos que lo encontré forzado), sin embargo, con el andar de las páginas, este se fue apropiando de mí y no lo quise soltar hasta que lo terminé. Cada historia tiene su particularidad y su encanto, aunque la del Laucha me sacó lágrimas en más de una ocasión. Victoria escribe de una forma en la que uno se siente parte de la vida de los personajes, los quiere abrazar y cuidar, para que nada malo les suceda. Son relatos de la vida misma.
Un encuentro superficial con la marginalidad que se conoce solo desde afuera. Las historias se intentan acercar a las dificultades de distintas personas golpeadas por los estigmas sociales, pero que fueron expuestas desde clichés muy genéricos que no facilitan un vínculo con los personajes. En un momento, solo la historia de El Laucha genera mayor empatía y conexión, pero se disuelve en el intento infructuoso de describir las dificultades de una vida infantil abordada desde el abandono. Las “bestias”, al final, solo son sombras que desaparecen ante la luz que entrega el dios del poder adquisitivo.
Interesante radiografía sobre la sociedad actual desde la perspectiva de quienes viven en los bordes. En particular la historia del Laucha, el niño que persigue a los muralistas para convertirse en un artista callejero, me conmovió. Buen libro, te deja pensando.
Es un texto que dice más de lo que muestra, lleno de opiniones más que acciones. Me costó leerlo, siento que relata historias de lo que la autora cree que hacen y como funcionan grupos de personas.
Deja un aire a Lemebel. Aparecen las voces de quienes conocen el hambre y la miseria, de quienes tienen un sueño lleno de maquillaje y lentejuelas; de quienes tratan de salir adelante un día a la vez. Actual, entrañable y removedor.
3 historias ninguna se conecta entre sí lectura muy rápida pero honesta en el modo de retratar las diferentes ges realidades como son 3 historias hablaré de cada una de ellas por separados Y según me gusto más a la que menos
La historia del laucha : para mí es muy cruda la historia de el sobre todo que es un niño y vive en la calle se me apretó el corazón en varias partes y de verdad me encariñé bastante con este personaje quería que todo lo que pasara fuera una madures para él y que no le pasaran cosas malas que si ocurrieron debe ser la honestidad del personaje que te apreta el corazón una de las historias que no olvidare tan luego. Creo que la crudeza y la realidad de que ojalá no pasara. Estas cosas son las que te hace levantar la mirada a una realidad que todavía está en chile las personas en situación de calle
la historia de Brandon : muy predecible en todo su ámbito la visión de la autora es concientizar de las disidencias , me gusta que involucró el baile y cómo se hace en estados unidos que pretendes a una “familia” pero nesecito algo de chile era lo que quería. Creo que eso le faltó y es como si por partes leyera una historia de otro país. Este personaje tiene un giro tremendo y todo pasa muy rápido. No da el tiempo de encariñarse con el personaje como si ocurre con otro personaje de otra historia (laucha ) Por eso no está en el top siendo que lo que buscaba del libro era la historia lgtbq+
La historia de cristal : ……..( pensando ) yo soy super pro de la mujer. Pero siento que esta historia me desespero tanto por el personaje por el entorno ciertas cosas y acciones que hacía me daba lata de leer. Faltó profundidad en lo que quería retratar de ella, no me gustó nada llegaba. A la parte que me contaban de ella y cada vez me frustraba y quería terminar luego unas tomas de decisiones poco acertadas y sobre todo el tema común el hablar las cosas referente al problema que tiene familiar No me gusto súper olvidable esta historia
Este libro me llamó la atención por el título, portada y precio, y me animé a comprarlo on line. Solo luego que tuve el libro en mis manos me enteré de que era chilena. Creo que partí con una idea del libro y poco a poco se fue haciendo una lectura más compleja donde los 3 protagonistas principales sobreviven en Santiago. Me pareció muy interesante, su mirada, su tono narrativo. Creo que de lo último que leído de nuevos escritores chilenos está entre los mejores y eso es que entiendo es su primer obra publicada.
Es un libro que tenía pendiente hace bastante. Tres historias que si bien no tienen un punto de encuentro, parecieran unidas por un hilo invisible. Tres relatos diferentes, donde los personajes se enfrentan a un Santiago indolente, a una sociedad indiferente e impositiva. Imagino que cada lector empatizará de manera diferente con los personajes, debo decir qué hay cosas que encontré forzadas dentro de los relatos, quizás poco naturales, pero en sí no deja de ser un buen libro. 3,5 estrellas.
Me gustó mucho leer el libro, aunque las historias eran demasiado redundantes. Me costó desde un principio ponerme al día con las tres historias. La historia de Brandon fue lo que más me marcó. Como persona perteneciente a la comunidad LGBTQ+, las bestias andan cada vez más cerca y en el momento menos esperado, atacan.
Hermosas historias, 3 vidas totalmente distintas y muy similares a la vez, todos pertenecientes a la marginalidad de la sociedad. La historia que más me dolió en el corazón y que más me apretó la guata fue la historia del Laucha, la definición de resiliencia. ❤️
Con una narración y estructura que me recordó mucho a Lemebel (punto positivo), Victoria Valenzuela trae tres relatos sobre personajes muy distintos pero que conviven en un mismo escenario.
Sin embargo, aunque en un principio pintaba muy bien, nunca pude conectar con una la historia de Cristal, nunca me interesó demasiado si soy honesto. La historia de Medusa me encantó, pero la mejor en mi opinión fue la del Laucha, mas redonda en todo sentido.
La primera mitad me gustó mucho mas que la segunda eso si (sobretodo por la historia de Cristal que ni fu ni fa la verdad), sin embargo, aún así lo encuentro un buen libro, lo recomiendo bastante sobretodo por la narración.
Los relatos son interesantes y captivantes, me encariñe bastante con los personajes y me emocione bastante con sus historias, sin embargo, la narración se vuelve confusa en lugares y la trama no posee la profundidad que me hubiera gustado en un relato sobre disidencias.
Acabo de terminarlo y aun no puedo procesarlo... me gustó bastante
*Edit*
Me gustó como se lleva la historia en el libro y como de a poco vamos conociendo la historia de los personajes y aunque terminaron gustándome todos, debo admitir que El Laucha era mi personaje favorito, tan chico y tan vivo el niño, él y Manuel hacían que nunca quisiera terminar el libro. También hay que darle el crédito a Cristal porque aprendió tanto y aunque a veces me sacaba de quicio terminó teniendo un crecimiento bacán. Brandon era absolutamente todo lo que necesitaba leer, lo amé de inicio a fin y fue más que nada por lo que salía sobre él en la sinopsis que quise leer este libro.
Le tenía muchas ganas a este libro y no me decepcionó.