Mi nombre es Julián Romero de Ibarrola y soy maestre de campo de los tercios del rey nuestro señor. Sirvo hoy con don Felipe II como ayer serví con su augusto padre, el césar Carlos. Queréis que os cuente mi historia y yo os diré que mi único mérito es haber salvado la piel donde otros dieron la vida.
Constato en vuestras miradas que no sabéis lo que pasó en San Quintín. Avergonzaos, ganapanes, porque pocas páginas han escrito nuestras armas más gloriosas que aquella victoria, en la que este vuestro servidor cayó herido cuando una bala de mosquete me perforó una pierna y desde entonces me cuelga así, como dormida. Aún tengo que dar gracias a Santiago de que no hubiera que cortarla, según se solía hacer, para que la gangrena no me comiera el cuerpo.
Quién haya visitado el Monasterio de El Escorial en Madrid, sabrá que fue construido por orden de Felipe II en conmemoración por la victoria española sobre los franceses y el Papa en la batalla de San Quintín. Fue un 10 de Agosto de 1557, y era la festividad de San Lorenzo. Seis años después comenzó su construcción, que quedó finalizada en 1584.
Julián Romero de Ibarrola fue un distinguido militar que participó en dicha batalla, donde perdió una pierna. En agradecimiento por sus servicios, Felipe II le distinguió con el hábito de la Orden de Santiago. No fue esta, sin embargo, su última batalla, pues, a lo largo de su vida, este gran militar tuvo oportunidad de seguir luchando durante otros 20 años, y de seguir perdiendo miembros de su cuerpo en el campo de batalla. Ahora, José Javier Esparza lo elige para la presente novela, que parece que será la primera de una serie. Material no le va a faltar.
No voy a comparar entre el magnífico Alatriste de Reverte (que parece que también se fijó en Julián Romero como candidato a su serie) y la presente novela de Esparza. De la actual solo diré que me ha gustado mucho. Creo que está muy bien escrita, ambientada con mucho rigor y utilizando un lenguaje a los usos de la época, pero actualizado al castellano común. Muy detallista en cuanto a geografía, armas, tácticas y evolución de la batalla en sí, lo cual puede resultar cansino para muchos lectores, pero que a mí no me lastra la lectura. Y sí, se parece mucho a la de Pérez-Reverte. También se oyen las bombardas y se siente el acero de los sables. Y se huele a pólvora y a sangre. La califico con cuatro estrellas, pero también le podría haber puesto las cinco. Contiene magníficas ilustraciones sobre los principales actores de la batalla, y planos de la época.
Como curiosidad, para el que quiera saber más del personaje sin esperar a las siguientes entregas, la editorial EDAF tiene publicado el ensayo “Julián Romero, el de las Hazañas. De mozo de tambor a maestre de campo general”, de Jesús de las Heras, 2018, para conmemorar el quinto centenario de su nacimiento. Menudo personaje el tal Romero.
Sí, recomendable. Vaya esto por delante para unos amigos de GR con los que hablaba de novelas de los Tercios.
Es cortito, 300 págs. Hasta el 30% nos pone en situación de quien es Julián Romero (existió realmente) y las circunstancias que llevaron a la batalla de San Quintin, que está en Francia (y con ese nombre, ignorante de mi, nunca lo supuse).
Y a partir de ahí ya se entra en el asedio, la batalla, la descripción d mandos y localización de tropas, el asalto y conclusión y el epílogo.
Nos da muchos nombres de mandos que como componente histórica bien pero que como novela sobran. Nos da alguna pincelada sobre los Tercios pero menos de las que yo hubiera querido.
Nos cuenta muy poco de los hombres de esos Tercios. Que sí, que el honor, que la valentía, que el deber y tal, pero lo dice como de pasada. A ver, que yo entiendo que se centra más en contar con rigor como transcurrió estratégicamente la batalla que en los propios personajes, pero me hubiera gustado que se los currara un poco más.
El lenguaje que utiliza para el libro, perfecto. Tipo castellano viejo pero sin pasarse. Muy muy muy bien. Eso hace muy agradable el libro (me lo he zampado en menos de tres días)
Aunque el enemigo son los franceses quedan peor parados en el relato los mercenarios alemanes o ingleses. Y no sabía yo que en los Tercios los españoles eran minoría, entre tanto alemán (Carlos V era quien era), inglés, flamenco (los Paises Bajos eran españoles) e italianos (lo mismo para el reino de Nápoles)
Resumen: Lenguaje muy bien, ritmo narrativo muy bien, componente histórico muy bien, personajes pasable y componente “español de los Tercios” flojito.
P.D. Sigo prefiriendo a Alatriste...y si alguien lee algo de NOVELA que esté bien sobre este tema, que me lo diga. Por favor.
Magnífica recreación novelada de la batalla de San Quintín. Muy amena bien escrita y unos diálogos amenos y en ocasiones divertidos, en los que me ha sacado mas de una sonrisa. El asedio que se narra en la novela, permite hacerse una idea clara de la forma de ser de los hombres que componían la Unidad Militar más efectiva de la época. Jose Javier Esparza demuestra una vez más la maestría de su pluma para transportarnos al momento histórico narrado y sumergirte en el ambiente y los acontecimientos que en ella se relatan. ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️
Mediados del siglo XVI Julian Romero de Ibarrola, maestre del campo de los tercios del rey Felipe, el segundo de su nombre, hijo del Cesar Carlos reside en Bruselas después de haber prestado servicio en Inglaterra, Francia y Flandes, como soldado del ejército español. Desde la urbe flamenca nos detalla, los continuos cambios en la diplomacia de la época: ”vimos al papa católico de Roma pactar con el rey católico de Francia que a su vez pactaba con el sultán mahometano de los turcos y con los príncipes protestantes de Alemania, todos contra el rey católico de España, que a su vez pactaba con el rey heterodoxo de Inglaterra. El rey católico de Francia perseguía a los protestantes de Francia, pero se aliaba con los protestantes de Alemania por menoscabar al emperador católico. Y cuando el emperador católico necesitaba concentrar sus esfuerzos contra la católica Francia, firmaba paces con los protestantes de Alemania”, y los preparativos de la batalla de San Quintin, así como todos los méritos de los principales mandos del ejército de Felipe II. Manuel Filiberto de Saboya fue el encargado de atacar a los franceses por el norte, mientras estos estaban esperando en el sur al ejército español, por lo que el condestable Anne de Montmorency no supo anteponerse a la estrategia del primero, y perdió la plaza de San Quintin. Historia muy bien trenzada de las estratagemas y engaños, que se sucedieron en el sitio de San Quintin, tanto en el ataque español, como en la defensa francesa. Relato en primera persona, con palabras de la época, y con gran detalle de la vida militar, protagonizado por el teniente Julian Romero, promocionado a maestre del campo por su desempeño en la batalla Capítulos cortos y fáciles de leer, repleto de palabras y dejes antiguos, con muchas descripciones de las armas y técnicas de las guerras en el siglo XVI. Sucesos y personajes principales históricos, novela muy bien documentada, de lectura recomendable.
Al principio de la novela me encantó, tanto por su narrativa como pie los personajes que presentaba. No obstante conforme avanza la novela y se centra en la batalla, se hace realmente aburrida. No tiene intensidad narrativa alguna y los personajes secundarios son muy pobres y planos. Ni los grandes señores, ni el propio rey de España consiguen tener ni la más mínima fuerza. 2,5 estrellas.
Una excelente recreación de la victoria de los tercios de Felipe II frente a los franceses. Una obra entretenida, que ilustra con habilidad las intrigas previas y la estrategia desarrollada durante el sitio de San Quintín
San Quintín Aquí se narra la batalla del mismo nombre y como se llegó a ella.
A mediados del siglo XVI el rey de Francia y el papa Pablo IV urden una estrategia para perjudicar a España, esto es resumiendo mucho porque todo venía de lejos. Envidiosos como estaban los jodios de la expansión del imperio hispano, en aquel tiempo dominando Flandes y el sur de Italia, la zona de Nápoles, concretamente. El ataque a Nápoles fue detenido por el duque de Alba.
Felipe II, con poco más de un año de reinado, como respuesta, decidió atacar, desde Flandes, un puesto francés, al final se decidió por la localidad de San Quintín. Al mando de esta acción estuvo Manuel Filiberto, conde de Saboya.
Todo esto está muy bien explicado en el libro, con todo lujo de detalles, tanto humano, con los nombres de los más destacables y también con descripción de los lugares y mapas de los acontecimientos.
Destacar a una persona que participó, como es Julián Romero, que es el narrador de esta historia. Un soldado español muy presente en los tercios españoles de esta época. Siempre protagonista debido a su inteligencia y valor, jugó un papel muy importante en esta batalla.
Contado en un lenguaje de la época, un tanto suavizado para que se entienda sin dificultad, la narración suena de un modo cantarín muy agradable, lo que hace una lectura fácil y, por qué no decirlo, más creíble por la época de los hechos que se relatan.
La fecha de la batalla fue el 10 de agosto de 1557 día de san Lorenzo. El rey Felipe II mandó construir el Monasterio de San Lorenzo del Escorial en conmemoración de este día.
En Francia esta batalla se la conoce como la de Sait-Laurent ou Saint-Quentin que es lo que pone en el monumento que hay en el lugar en el que ocurrió.
Monumento en el campo de batalla en Saint-Quentin
Una lectura imprescindible para aquellos que desconozcan los detalles de esta batalla, y/o para los que se pregunten el origen de: ¡se armó la de San Quintín! o ¡se va a liar la de San Quintín! Y sus múltiples acepciones. En estos tiempos desconozco si se sigue usando en España estas frases. Yo las he conocido de siempre. Que yo sepa, en Francia no hay esa frase ni ninguna que dedicar a Saint-Quentin.
La verdad es que si analizamos bien la novela tendrían que ser más estrellas, ya que tiene unos buenos dialogos e ingeniosos, está bien documentada, nos presenta a los personajes históricos, las escenas de guerra y batallas están bien descritas y encima, España derrota a Francia, qué más se puede pedir, pues poco más, pero, no sé qué, me falta algo, quizá sea que tengo presente siempre que leo a José Javier Esparza, su serie de libros de la Reconquista y no hay otros que se les acerque, no sé. La novela tiene una estructura clásica, nos va presentando a los personajes, al que nos la cuenta y los personajes históricos que aparecen, dando pinceladas sobre su carácter y trayectoria, después nos sitúa en el marco histórico con las luchas por el dominio de Italia y las injerencias del Papa de Roma y por último nos coloca en la guerra, tanto en los preparativos, como en las estrategias y en las batallas en sí, acabando con las consecuencias de la victoria de San Quintín. El narrador es un viejo Capitan de los Tercios al que solicitan para que luche en una inminente guerra con Francia y allí acude con toda la tropa (esposa y criado incluidos), que resultan de gran ayuda. Libro interesante para conocer nuestra historia y no quedarnos solamente que con esta victoria se construyó el Monasterio de El Escorial, sino que hay más allá que merece la pena saber y recordar y además descubrimos la vida dentro de los Tercios españoles.
Me ha gustado el libro. Esparza ha descrito de una forma amena y corta esta batalla. Una frase me ha gustado en especial: "los franceses son especialistas en convertir sus derrotas en victorias mediante la propaganda"
Me encanta la forma de escribir que tiene este hombre y como te va sumergiendo y explicando la historia, es muy didactico y se nota que tiene un gran conocimiento.