Este es un libro sobre el duelo y es también el detonante para modificar todo lo que hemos convertido en cotidiano, lo que cambia el foco y la lente con los que vemos el mundo y su recuerdo. Un camino que se abre para transformarnos en algo nuevo. Escrito con las herramientas de la mejor literatura, arriesga y conmueve por su sinceridad, sin ahorrarse ninguna verdad incómoda.
Jacobo Bergareche (London, 1976) abandoned his Fine Arts studies in Madrid to study Literature and Writing at Emerson College in Boston. He combines writing with his work as a producer and scriptwriter of series. He is author of the poem collection Playas (2004), the play Coma (2015), the series of children’s books Aventuras en Bodytown (2017), the autobiographical novel about his brother’s murder Estaciones de regreso (2019) and the novel Los días perfectos (Libros del Asteroide, 2021). He lived in Austin, Texas, for four years, and was able to conduct research into the private correspondence of various writers at the Harry Ransom Center; Perfect Days (Los días perfectos) is one of the fruits of that research. He lives in Madrid with his wife and three daughters.
Llegué a Jacobo Bergareche casi, casi por casualidad. En la mesa de novedades de una librería vi un libro suyo. La editorial que lo publicaba es de confianza. El título de la novela llamó enseguida mi atención. El pequeño resumen de la contraportada aún lo hizo más. No lo compré ese día. Tenía otras cosas en la cabeza. Cosa de prejuicios. Al poco, volví a ir a la librería. Volví a mirarlo y volví a sopesarlo. Tampoco lo compré ese día, pero cuando me fui ya estaba arrepentido de no llevarlo conmigo. Al final, un día entré y lo compré. Sin más. Iba a por él. Era mí prejuicio. No me defraudó nada. Me dio todo lo que de él esperaba y mucho más. Cuando lo acabé me puse a investigar al autor para conocer otras obras suyas. Sorpresa: apenas había publicado poco más que un poemario, un libro de cuentos para niños, y este libro: “Estaciones de regreso”. Me lo apunté en mi carpeta de deseos y seguí con otras cosas. Este pasado invierno me decidí a encargarlo en una librería y hace un rato lo he acabado. Como dice el propio autor, no sabemos si es un libro de memorias, una autobiografía,un ensayo, o una novela de formación. O quizá una elegía, por todas las cosas que se han ido y por las que no vinieron. … Tal vez un exorcismo, añado yo. Lo que sí sé es que se trata de uno de los libros más bellos y sinceros que he leído. No dudo que Jacobo Bergareche nos seguirá regalando preciosas lecturas, pero no creo que lleguen al nivel de ésta.
No creo que sea un mal libro pero no termina de gustarme. No pude simpatizar con el autor, muy esnob para mi gusto. Los últimos relatos estaban muy meh.
3,5+ ⭐️ Me ha gustado mucho como el autor describe las experiencias y los sentimientos que le despierta la pérdida de un ser muy querido de manera tan sincera, y también cómo refleja lo que le transmiten las canciones, libros, poemas o cuadros que le han ido moldeando a lo largo de los años.
Cuando lees a una persona escribiendo sobre la vida desde sus propios ojos, es difícil separar a la obra del autor, y este es uno de los casos en los que me gustaría que fuese más sencillo (ojalá los pijos tuvieran prohibido opinar), pero aun así me ha parecido muy buen libro y tiene algún capítulo brillante.
bien podría formar parte del cuerpo directivo del arsenal (gooner de categoría), menos mal que tuvo tres hijas. redonda crisis de los 40, me gustó mucho pero debí haberlo leído hace tiempo
«No deja de sorprenderme la manera en que uno construye su texto para tratar de entender la realidad, para actuar sobre los hechos y darles forma, para limarlos, pulirlos y recortarlos de modo que todo encaje perfectamente en un relato que dé sentido a lo vivido, y después, cuando uno lo hace público y el texto penetra la imaginación de otros lectores, uno deja de ser el que da forma al relato y es el relato el que empieza a ordenar la vida de uno, el que pone en marcha los hechos que siguen, uno deja de escribir el relato y es el relato el que le empieza a escribir a uno.».
Empieza como terapia por la pérdida del hermano y termina como recorrido por todo lo que es bonito en esta vida, incluida la propia pérdida, porque, citando una canción maravillosa de McEnroe, la tristeza tiene su parte de belleza. O igual no, igual es Bergareche el que lo hace parecer así, con esa manera de escribir que tiene. Sea como sea, una maravilla ♡
“En la inmensa fosa común de los días irrelevantes, enterrados en masa en un lugar desconocido, sin ninguna lápida y ninguna inscripción, donde están revueltos los cadáveres de los miércoles y los domingos, los marzos y los octubres, de repente destaca el mausoleo de un día que acertamos a nombrar, y al que nos pasamos volviendo para poner flores. La mayoría de esos mausoleos están levantados sobre los restos de un día de viaje o de excursión, en que amamos y en que fuimos amados.
Medimos con precisión la longitud de nuestras vidas en un eje horizontal que va desde el día en que nacemos hasta aquel en que morimos, y sin embargo no tenemos ninguna magnitud, ninguna forma de medir ese otro eje vertical, el de la intensidad o la profundidad de lo vivido, el que confiere un relieve, una orografía al corte horizontal de la vida, donde están marcados los días que despuntan o los que fueron precipicios o naufragios.”
El autor es un niño pijo y eso no resulta nada atractivo. Lo que si me parece interesante es la época de intolerancia etarra y persecución de todo lo español y su forma de contarlo desde su perspectiva.
Durante la lectura de Estaciones de regreso, su autor compartía en redes que desayunaba tomates de la huerta del padre Xoan Tallón, al mismo tiempo yo en mi trabajo trataba de tener los mejores tomates de los alrededores para servirlos en el restaurante.
Me unía con el autor el tomate exquisito del verano, y todos los lugares a los que yo volví, leyendo como el volvía en el proceso de su duelo. A la música de hace años, a primeros amores, viajes, obras de arte que marcaron la mirada y a otros yo que he sido en otras vidas dentro de la mía que he vivido.
Hay que ser valiente para escribir un libro como Estaciones de Regreso, para contar tanto se todo lo que se ha sido. La forma de narrarlo lo hace memorable, ha sido un hermoso viaje.
Y sigue en pie la invitación a comer tomate que hice a Jacobo cuando el compartía tomate, y yo compraba tomate. Símbolos del verano, libros y tomate.
Una autobiografía muy entretenida y bien escrita, que habla del duelo y de los detalles de lo cotidiano con un lenguaje cómico y humano. También habla de las “primeras veces” y comparto una parte esperanzadora que me ha gustado mucho: “todo aquello que estaba en el territorio de lo que nos gustaba o meramente nos agradaba vuelve por un momento a hacerse profundamente excitante, casi podemos rescatar en todas esas cosas algo de la emoción de las primeras veces, en la medida en que vuelven a ser primeras para alguien con quien deseamos unirnos”.
Para ser las memorias de una persona de privilegiados recursos resulta sorprendente e interesante. Es obvio que le falta "calle", pero contar con la suerte de nacer con recursos para viajar por el mundo y acceder a una buena universidad es una suerte envidiable, más en el tercer mundo. Sin embargo, su proceso de aprendizaje en la vida, la forma como nos narra el doloroso asesinato de su hermano y su duelo y la forma en que viene aprendiendo a abrir los ojos para ver el mundo es fascinante. Muy buena autobiografía, muy buen camino.
Jacobo pretendió escribir sobre la muerte de su hermano y el resultado fue una alegoría de la vida. De los destellos de felicidad, escasos pero imprescindibles, que podemos y debemos destacar para que respirar tenga un sentido.
"Viajar era sobre todo eso, la oportunidad para construir una anécdota singular, un cuento protagonizado por nosotros mismos, capaz de erguirse entre la bruma de horas muertas y de resistir a la carcoma que devora las memorias más frágiles."
Es la historia de un tipo que pierde a su hermano tras un asesinato. El tipo empieza a contar un poco de su vida desde el momento que lo pierde. Habla de las primeras veces, siempre enfocándose en que ahora tiene muchas primeras veces de cosas sin su hermano. Esta muerte guía el relato. El es es una persona normal, padre de familia,173 a veces escribe, y cuenta como va armando este libro,que termina siendo una suerte de diario.
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Es un libro sobre como el duelo por la pérdida de un hermano, abre el sentido de la observación del autor en los detalles pequeños e insignificantes de la vida.
Hay capítulos más reflexivos que otros, y en sus relatos nos hace replantearnos nuestras propias vivencias, focalizando en cómo la sensación de una primera vez no se repite, sino hasta que la vivimos a través de los ojos y las emociones de un ser querido, y la magia que parece encandecer se paga para siempre después de lo vivido.
Una puerta a la intimidad de Bergareche, a su dolor y al duelo tras la muerte de su hermano. Empecé a leerlo sin saber cuanto de realidad había en sus páginas para después descubrir que la realidad pura del autor estaba vertida en ellas. Tres estrellas porque a medida que iba leyendo me desenganchaba un poco de la historia y los últimos capítulos me han parecido poquita cosa.
Es la última novela de Jacobo que me he leído y la que más me ha gustado. He llorado, he reído a carcajadas y me ha ayudado a reflexionar sobre emociones que tenía bloqueadas. Me ha dejado una sensación similar a "El Huerto de Emerson" de Luis Landero, me ha costado volver a la realidad tras acabarlo. Esperando con muchas ganas la cuarta novela.
"La circularidad de todo ha dejado de sorprenderme, en el fondo no nos movemos más que en círculos siempre, pensamos que avanzamos hasta aque de repente pasamos por un punto en que reconocemos una cara, un lugar, un viejo dolor, un viejo deseo, y nos damos cuenta de que estamos de nuevo en el punto del que partimos"
Está bien escrito pero no conseguí conectar con el estilo de vida del autor.
Jacobo escribe muy bonito, es una delicia leerle. Este es un libro un poco caótico, como él dice, un libro sobre el duelo y la muerte, que termina siendo un canto a la vida. Me ha gustado mucho.
Da igual que sea ficción como "Los días perfectos" o autobiográfico como éste, su forma de reflexionar sobre los acontecimientos de la vida y su forma de describir lo aparentemente menor me atrapa. Bergareche no escribe sobre grandes temas, pero le vale la vida de la gente normal para contar con ese toque nostálgico las emociones que nos van atravesando en la adolescencia y la adultez, en la pareja, en la familia. Estoy deseando leer "Las despedidas", que salió esta semana.
Un libro que me ha parecido algo difícil, no por como esta escrito sino por cómo aborda el tema. Especial, con realidades en las que te puedes ver reflejado de alguna forma, expresadas con mensajes bastante poéticos. Like al poema y al guiño de Texas
El libro de Bergareche que más me ha gustado, sin duda. Pura verdad. El diario de una vida marcada por la tragedia de una persona que, a pesar de todo, tiene muchísimas ganas de vivir para contarlo de la forma sublime que lo hace en estas páginas.
Historia de superación sobre cómo afrontar una realidad bastante común y cotidiana como el duelo. Original aunque según que relato más o menos calidad para mi gusto.