¿Es la escuela una institución realmente igualitaria para los niños y las niñas? ¿Han desaparecido de ella todos los rasgos sexistas que existieron en el pasado? Estas con las preguntas que se formulan las autoras, y que las ha llevado a adentrarse en el complejo mundo del discurso y de los intercambios escolares para descifrar el sentido de los mensajes ocultos, de las diferencias invisibles y sutiles. Y así nos muestran, a través de una exploración apasionante, las normas de un juego cultural que conduce a las niñas a la pasividad, a los niños al protagonismo, y que, más allá de la conciencia de sus actores, tiende a reproducir los géneros tradicionales con una tremenda precisión. El modelo educativo cambia, el sexismo persiste, enraizado en un subconsciente colectivo que valora más las pistolas que los pendientes y considera el color azul más digno de mención que el rosa, color demasiado tierno, casi obsceno, para nuestro sistema educativo.