El amor exige expresión», reza el epígrafe de Dos iguales, y esa frase, con la que concluye también el libro, preside esta historia, que precisamente relata una historia de amor entre dos mujeres, uno de esos amores que, en palabras de Oscar Wilde, no osa pronunciar su nombre.La novela arranca cuando Clara, una adolescente, se siente profundamente atraída por su mejor amiga, Ana, y se sabe correspondida. La pasión que surge entonces, marcada por la perplejidad, el miedo y las dudas pero también por el descubrimiento de nuevos sentimientos y placeres, se añade el choque cultural, pues Clara pertenece a la comunidad judía de Porto Alegre, y ese amor no tarda en perturbar la estabilidad de su familia. Cuando Clara se sale de esos esquemas, se vuelve doblemente transgresora. Mientras Ana se autoexilia en París, Clara penetra poco a poco en los umbrales del mundo adulto, complejo y sutil, en Porto Alegre. Como una terrible maldición, el amor y el desamor, el acercamiento y la huida, acecharán siempre a ambas, en particular en los momentos cruciales de sus vidas.
Puta la gueá. Iba tan bien, prometía tanto! pero por qué siempre los libros LGBTQ deben terminar trágicamente? ya llega a dar rabia. En la vida real ya es tan complicado enfrentar el mundo perteneciendo a una minoría sexual para que uno busque el escape en la literatura (aquí incluso siendo literatura erótica) para que sea una historia trágica donde por abc motivo no terminan juntas. Me gusto el libro pero mi rabia no me deja darle más de 3 estrellas.
El libro es bueno, bastante triste y al ser de literatura erótica me esperaba algo más banal aún así me sorprendió bastante, muy explicativo y con muchas descripciones que en ocasiones me hicieron perder el hilo de la historia.
Li na primeira edição (1998, L&PM). Não sei se houve tratamento na republicação (2004, Record). Só posso dizer que algo do conteúdo me fez resistir ao empolamento da forma.
“Yo lo supe: el amor exige expresión. No puede permanecer quieto, no puede permanecer callado, ser bueno o modesto; no puede, jamás, ser visto sin ser oído. El amor debe resonar en bocas que rezan, debe ser la nota más alta, aquella que hace añicos el cristal y derrama todos los líquidos.”
"[...] el escudo firme de tu cerebro partiéndose, cediendo paso como si fuese tiza, traslucientes meninges, piamadre de pequeñísimos vasos, pulpa de neuronas y sinapsis, el Universo repetido en perlas dentro de la caja de tu cabeza, tu cielo y tus más secretos arcanos."
Cíntia tiene una manera de escribir insuperablemente hermosa, cada palabra te invita a sumergirse en el pequeño mundo de tragedia al que pertenecen Clara y Ana. Ambas oriundas de Brasil y perdidamente enamoradas, pasan sus vidas dolidas por un amor que no puede ser. Con el paso de los años, los infortunios las vuelven a unir, reavivando el sentimiento mutuo: "Y ella dijo sin pudor, cántico escandaloso y tierno, las dos palabras consagradas, aquellas que, junto con el nombre de Dios, eran la esencia del Misterio."
Rápido para leer, un libro que te terminás en una tarde pero te queda guardado en la memoria para toda la vida.
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