No por falta de propuestas de matrimonio, y a pesar de llevar más de cuatro años dando vueltas por entre los más respetables salones de bailes londinenses, lady Lucinde Aldridge se encuentra soltera. Sus esperanzas de encontrar un marido que cumpla con sus requisitos parecen estar perdidas, y cada día está más convencida de que vivirá en una eterna soltería. Ella no pide demasiado, lo único que desea es que su futuro marido sea alguien que vea más allá de su exterior y su cuantiosa dote, que trate de conocer cómo realmente es, y que tal vez, solo tal vez, encienda en ella la chispa de la que tanto ha oído hablar.
Al ver el desastroso matrimonio que llevaron sus padres, Andrew Clayton, vizconde de Torrington, decidió que nunca se casaría para así no cometer los mismos errores que ellos. Por supuesto, sus planes conllevan el mantenerse alejado de cualquier jovencita casadera, dentro de las que se encuentra incluida lady Lucinde, una de las amigas de su prima. Sin embargo, no puede evitar encontrarse en cada ocasión con ella, que con su belleza, su carácter y sus respuestas mordaces hace que en cada nuevo encuentro le sea más y más difícil mantener a raya la atracción que surge entre ellos.
Si tan solo no la hubiese besado y probado aquellos deliciosos labios...
Cuando lo ví en Amazon no me causó una gran impresión, pero decidí darle una oportunidad. No me arrepiento. No es el libro del año y está lejos de serlo, pero de igual manera me gustó un montón. Tiene buena trama, personajes carismáticos (tanto los principales como los secundarios, de los que espero haga historia), y diálogos ingeniosos y divertidos que me hicieron reír. Si bien la historia da un giro que la alarga y el que no me esperaba, fue bastante bueno e influyó en el desarrollo de los personajes. Fue agradable leer este libro del que no esperaba mucho.