La señora González deposita en el buzón una carta para la señora Lairla. Pero cuando el cartero conduce su bicicleta por las afueras del pueblo, cae dentro de un pozo oscuro. Tan oscuro como la boca de un enorme pez. El enorme pez cae por una corriente tan caudalosa como la garganta de un gigante sediento, que a su vez...
La señora González intenta escribir una carta dirigida al señor Lairla; una carta de amor. Y decimos que intenta porque pasa toda la noche redactando sus sentimientos sin imaginar siquiera que esas palabras tendrían que cruzar una real odisea para llegar a su destino. Pobre del cartero que es devorado por un pez, un gigante, un león... ¡Puff! El rescate editorial que hace A buen paso de este libro, publicado originalmente por Fondo de Cultura Económica en el 2000, es una de las grandes alegrías terrícolas de este 2019. Nada es gratuito en este libro: ni las ilustraciones con sus detalles, ni la estructura del relato, ni la palabra poética que, en su periplo personal, crea un viaje circular, casi infinito, que lleva al lector a un buen puerto. Pero, sobre todo, este libro es una historia de amor. Un juego de metaficción (basta con comparar los apellidos de los personajes con el de su autor e ilustradora), que, nos hace evocar el poderoso sentido de la palabra como poderoso artilugio. Eso, en tiempos donde la imagen lo traga todo, es una celebración absoluta.
Libro cápsula 24: El trayecto de una carta desde una perspectiva poco común en un libro que utiliza las técnicas «zoom y rezoom» para contar al menos dos historias en una. YT: Naz Mendoza