Acaso Neftalí Larraga no fuera un hombre valiente. Que en algunos momentos de su vida se comportase de manera heroica, incluso podría atribuirse a una cierta debilidad de carácter... Así empieza esta novela centrada en un personaje soñador e idealista, Neftalí Larraga, que consumió su vida en defensa de las grandes causas. Primero combatió contra la dictadura de Machado en Cuba; luego en favor de la causa republicana en España y por fin, de regreso en Cuba, contra el sanguinario régimen de Batista, hasta el triunfo de una revolución que no le sacaría de la miseria. Un subversivo, un combatiente en mil batallas, un héroe de nuestro tiempo. Pero también un hombre infeliz y desengañado, dividido entre su familia cubana y la añoranza de la que tuvo que abandonar en España. Junto a Neftalí Larraga, héroe trágico -o antihéroe-, destacan las figuras de dos mujeres inolvidables: Amparo, la tenaz extremeña con la que compartió sus primeros años de lucha, y Fermina, que le salvó la vida cuando él recorría alucinado la Sierra Cristal.
Nacido en Madrid en 1958. Licenciado en Geografía e Historia. Ha vivido varios años en Alemania y Bruselas y vive en la actualidad en Madrid.
Ha publicado novelas, libros de cuentos, poesía, teatro y libros de viajes. Ha recibido los premios Ciudad de Irún de poesía, Grandes Viajeros de libros de viajes y Primavera de novela.
Sus artículos y relatos han aparecido en diferentes periódicos y revistas, tanto en España como en el extranjero.
Ha dado conferencias en universidades e instituciones culturales en España, Italia, Estados Unidos, Bélgica, Francia, Argentina, Ecuador, México y otros países.
Es miembro de la Asociación Internacional de Literatura y Cine Españoles Siglo XXI (Alces XXI)
El protagonista de Añoranza del héroe recuerda un poco al Quijote de Cervantes, y a ese Florentino Ariza de El amor en los tiempos del cólera. ¿Por qué? Salvando las distancias entre argumentos tan dispares, la espera se sitúa en el epicentro. Y es que Neftalí vive su vida en continua espera y con la esperanza de encontrarse algún día con el pasado y las gentes que dejó en España, mientras la vida le pasa por delante sin apenas darse cuenta. Él, al igual que Florentino Ariza, siente que algún día llegará la felicidad y por eso no abandona y sigue luchando por un mundo mejor y más justo.