Este libro fue sin duda el primero de mi vida, y me ayudó a descubrir mi gusto y amor por la lectura. Mi primer recuerdo es cuando no quería dejar de leer el libro hasta terminar la página. En tercer grado de primaria la lectura era obligatoria, así que la tarea de diario era leer 20 minutos como mínimo. Y así lo hacía. El tener que hacerse pasar la una por la otra (la princesa y la plebeya) me interesaba porque podía ver ambas vidas tanto la de Annelise como la de Erika de modo que cada una debía acostumbrarse y adaptarse a la vida de la otra sin siquiera conocerse.