Juana de Ibarbourou, also known as Juana de América, (1892–1979) was a Uruguayan poet of Galician background. She was one of the most popular poets of Spanish America. Her poetry, the earlier of which is often highly erotic, is notable for her identification of her feelings with the nature around her.
“Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido no fuera más que aquello que no pudo ser. No fuera más que algo vedado y reprimido de familia en familia, de mujer en mujer. Dicen que en los solares de mi gente, medido estaba todo aquello que se debía hacer: dicen que silenciosas las mujeres han sido de mi casa materna... ¡Ah!, bien pudiera ser... A veces en mi madre, apuntaron antojos de liberarse, pero se le subió a los ojos una honda amargura, y en silencio lloró. Y todo esto mordiente, vencido, mutilado, todo esto que se hallaba en su alma encerrado, pienso que sin quererlo, lo he libertado yo.”
Me lo terminé (al fin). Estaba interesando aunque igual se me hizo un poco lento de leer. Lo más bacán del libro son las conferencias mismas. Creo que la intro la habría tirado pal final, dice mucho de lo que vamos a leer y se vuelve monótono el asunto después. Me gustó que fueran un tanto esquivas al compartir sus procesos de escritura, siento que de la manera en que lo hablan y comparten es algo tan lindo e íntimo que es difícil compartir, expresar y hasta revelar, quizás como un secreto. Pienso que influyen los oyentes que tenían en las conferencias y la formalidad en esta, público difícil para tanta intimidad. Creo que me habría sentido en una especie de escrutinio siendo ellas. La parte de Gabriela Mistral fue mi favorita, TE AMOOOOO. Me gustó la anécdota del ojo que contó al final y otras partes también, cuando dice que escribe sobre sus rodillas y que: “tengo el hábito regalón de que me den todo menos los versos”. Una tierna encuentro jiji.
Pequeño pero denso: este libro nos hace entender - a las que queremos saber lo qué verdaderamente es la escritura y de dónde nace - que las palabras son simplemente observaciones continuas de todo lo que pasa a nuestro alrededor.
Y Gabriela Mistral es, como siempre, un majestuoso ejemplo. Gracias.
“la poesía que hago me lava de los polvos del mundo y hasta de no sé qué vileza esencial, parecida a lo que llamamos el pecado original, que llevo conmigo y que llevo con aflicción”