Albert e Italo Se conocen en París gracias a una beca Erasmus. Durante ese curso nace entre ambos una amistad indefinible. Dos años después Albert recibe un mensaje en México, donde vive temporalmente: ítalo ha muerto. En ese país que le es extraño, Albert si su mirada en un profundo abismo de desolación. Para sobrevivir a la tristeza se aferra a los recuerdos del año que vivió en París
Una historia de dolor, amor y más dolor. Los Días trata la tragedia de la muerte, pero sobre todo del pesar de los que quedan. De los que no pueden pasar esa página mientras el mundo alrededor sigue su curso como si nada hubiera ocurrido. Aunque no todo es sufrimiento, conocemos la dicha del descubrimiento que empapan los recuerdos de una París ya distante, entendemos el paso del tiempo y las amistades conforme la historia avanza.
El estilo es precioso, variando ritmos y complejidad de acuerdo a las emociones que transmite, las diferentes líneas temporales se ordenan con la caótica coherencia de los recuerdos empañados. Una obra que rezuma humanidad, con momentos horribles y preciosos, inevitables y reales como la vida.
NO LEÁIS LA SINOPSIS DE ESTE LIBRO. Embarcaos en él solo sabiendo que es una historia melancólica sobre el proceso de madurar, marcado por el hecho de ser un personaje que ha vivido en varios sitios (Erasmus, beca) y que tiene amigos en varios puntos del globo. Al que le pasan cosas, claro.
La historia me ha tocado la fibra muchas veces (varias fibras). Lo mejor es el narrador elegido y en general el estilo de la narración (o narraciones, casi): un estilo muy personal y que me ha emocionado per se, al margen de la historia.
Leer este libro ha sido una mezcla entre conocer intensamente a los personajes y también reconocerse en ellos. Algunas de sus experiencias parecen propias o me las han contado tan bien que ahora parecen propias. La línea es difusa. En cualquier caso, el estilo es bello y los personajes, tremendamente humanos. Esto es lo que más me ha gustado.