Historia de Rodrigo Díaz de Vivar (siglo XI) contada integramente en primera persona, desde su adolescencia hasta el final de sus días. El Cid Campeador no es sólo el guerrero que todos imaginamos, también es un ser humano con todo lo que ello conlleva. En el libro se relatan hazañas bélicas, amorios y encuentros sexuales, preocupaciones, alegrias y tristezas. Todo se cuenta con un ritmo que incita a seguir leyendo para descubrir lo que acontece a continuación. Novela histórica, contada desde la imaginación de su autor, que no dejará a nadie indiferente.
Imposible terminar de leer esta novela. Bien es cierto que he leído muchos libros basados en el personaje del Cid y me ha asomado a distintos y variados enfoques y perspectivas, pero dado que es uno de mis personajes históricos favoritos siempre estoy abierta a comtemplar otro enfoque. No obstante, el enfoque elegido por Carlos Solo me parece infantil, poco realista y muy edulcarado. Sin embargo, el motivo principal que me ha impulsado a dejar la lectura ha sido el estilo del escritor y no su enfoque, porque es un estilo sin depurar, muy descuidado y falto de revisión. Pasa del vos al tú sin ningún criterio, utiliza expresiones del s. XXI en los diálogos, no tiene en cuenta la cultura y las relaciones de la época para establecer las interactuaciones de sus personajes. Documentarse para una novela no consiste sólo en buscar los lugares, batallas o hechos que todos podemos conocer, hay que ir más allá, entender a las personas que vivían en el momento histórico elegido.
Una novela de fácil lectura, muy amena y cargada de aventuras. A través de sus páginas descubrirás la otra cara del feroz e indomable caballero. No solo de batallas victoriosas estuvo plagada la vida del CID, sino que también se vio salpicada por momentos de odio y de dolor, de traiciones y mentiras, y de amor y ternura. Una buena manera de revivir la historia de España desde una perspectiva diferente.