Cuando Mara va a recoger un envío de material escolar para Escuelas Sin Fronteras, en Madagascar, se encuentra con que ya ha sido recogido con papeles falsos. Con la ayuda de Rani, una niña de la calle, y de Anyá, un joven conductor, se lanzará a la búsqueda del material. En una caja descubre unos insectos mortales para las plantaciones de ylangylang (flor utilizada en la composición de perfumes, etc.), motor económico de la isla, y que han sido introducidos en la isla ocultos en las cajas destinadas a ESF. Es una peligrosa conspiración tramada por la competencia con el fin de quedarse con todo el negocio.
Una buena novelita que trabajar en clase. En mi caso, con los de segundo de la ESO. Te desgarra la pobreza de la que la protagonista se rodea y acabas amando a la pequeña Rani. Te ayuda a hablar sobre los países en subdesarrollo y, sobre todo, de la importancia de la educación en la sociedad y en el desarrollo personal.
Eso sí, tiene defectos. El mayor de ellos es que la protagonista padece un enorme complejo de salvadora blanca, llegando incluso al extremo de manipular y amenazar a personas aprovechándose de sus privilegios de persona europea y blanca. Todo ello, claro está, sin que la novela juzgue este comportamiento, sino todo lo contrario pues se termina justificando esta forma de actuar.