En esta segunda parte se centra en la batalla contra los estados vasallos que no están cumpliendo con su deber y disimuladamente se están rebelando contra el emperador.
Jing Shao debe de ir a la guerra para poder controlar estos lugares pero no quiere dejar a Mu Hanzhang, por lo que logra obtener el permiso del Emperador, lo lleva con el título de Asesor de Guerra para no explicar que es su esposo, ya que las parejas e hijos no pueden acompañar a la guerra.
Claramente todos se dan cuenta que algo pasa entre ellos, pero no es hasta el final que saben que están casados. Ambos realizan sus propios méritos y lo que a Jing Shao le tomó años en su vida pasada, ahora le tomó pocos meses.
Me gusta porque aquí se explora mejor su relación de pareja y hay mucha comunicación entre ellos, entonces realmente se nota que lo intentan, en especial cuando Jing Shao defiende a su esposo de la Emperatriz y de las concubinas.
Me dió mucha risa cuando Mu Hanzhang le causa una crisis existencial a los generales, todos dudando de su sexualidad y de las relaciones que tenían hasta ese momento.