Reino de Navarra. Año del Señor de 1188. Tudela, la villa que alberga la Corte, vive un momento de efervescencia décadas después de que Alfonso el Batallador arrebatara su dominio a los musulmanes. El fuero nuevo ha atraído a cientos de pobladores foráneos a un lugar donde todo está por hacer: la alcazaba se está transformando en castillo y sede real, el barrio de la morería crece extramuros, las iglesias se levantan por doquier, de la mano del Císter surgen monasterios y conventos y las poderosas órdenes de caballería financian su presencia en Tierra Santa con las encomiendas de las fértiles tierras del Ebro.
Las obras de la nueva colegiata avanzan y se hace preciso ocupar el solar de la antigua mezquita. Nicolás, un joven aprendiz de cantero de origen borgoñón, trabaja en su demolición cuando el pavimento parece ceder bajo sus pies. Regresa durante la noche para descubrir una cripta oculta bajo el antiguo mihrab y, en ella, al parecer olvidada, una arqueta musulmana con un ajado pergamino en su interior. Será el descubrimiento que marque no solo su propio destino, sino el de todo aquel que tenga conocimiento de su existencia, el del propio reino de Navarra y, a la postre, el de toda la Cristiandad.
Carlos Aurensanz Sánchez es un escritor español especializado en novela histórica. Desarrolla su actividad profesional como veterinario.
Su primera novela y trilogía fue publicada por Ediciones B: Banu Qasi (2009-2013) o también llamada Trilogía de la frontera de Al Ándalus. Posteriormente publica La Puerta Pintada (2015), Hasday, el Médico del Califa (2016) y El Rey Tahúr (2018).
Lo primero que me ha llamado la atención de este libro es el que lo podía haber cerrado tres o cuatro veces antes del final que le das y con finales conclusivos y buenos, gracias por no haberlo hecho y habernos dado un libro larguísimo y buenísimo. Por lo demás no voy yo ahora a describir a este autor, si en vez de llamarse Carlos se llamase Ken seguro que los libros los vendía a millones y se hacían películas series y lo que fuese menester.
Me encanta Carlos Aurensanz. Me cautivó con la saga Banu Qasi y con El médico del califa pero con este último libro no he podido. Una historia que prometía, acaba siendo una aburrida novela en la que, página tras página, no pasa nada. No hay intensidad narrativa ni personajes con un perfil mínimamente atractivo. Muy aburrida. Una lástima.
A primeros del siglo XII un cantero que está realizando unas obras en la colegiata de Santa Maria en Tudela, descubre una arqueta que contiene un pergamino.
Aquí comienza la historia de la construcción de lo que hoy es la catedral de Tudela, en la que nos encontraremos los enfrentamientos de el rey Sancho el Fuerte con la iglesia y con sus vecinos de Castilla y Aragón, mientras se suceden las guerras contra el moro y los canteros van dando forma a la gran obra de sus vidas.
La historia se centra en la vida de la familia de Nicolas, cantero y posteriormente maestro escultor que, dadas sus habilidades y necesidades de la ciudad, siempre está en el meollo de todos los saraos que se dan en Tudela, ya sean políticos o religiosos.
La novela, en su primera parte, mantiene al lector en tensión y luego se diluye un poco conforme avanza la historia. Aún así me ha gustado conocer la evolución de las leyes, los impuestos, las penas por los delitos de la época, los gremios…
Es una novela de ficción histórica, en algunos tramos de ritmo pausado, que se lee con facilidad y muestra la elaboración de las escenas escultóricas de dicha catedral y su significado, que me han resultado muy interesantes, además de un epílogo que me ha sorprendido.
Me gusta leer novelas de ficción histórica, y es bueno que las descripciones puedan posicionarte en la historia promoviendo desde las letras tus ganas de conocer más sobre esa fase histórica y de palpar ese lado tangible de los personajes, dejándonos conocer sus miedos y sus anhelos. Sin embargo muchas veces menos es más, y aquí quiero centrarme un poco en las partes del libro que perdieron ritmo o que hicieron demasiado énfasis en los personajes reales de la historia, ensombreciendo incluso por momentos a nuestro protagonista original. Debo decir que como documentación histórica no tengo nada que objetarle, pero el ambiente de suspenso que el libro pretendía, se me h quedado un poco light.
Primer libro que leo de este autor, la trama está bien trazada, los personajes están muy bien descritos, he aprendido cosas de la historia de Navarra que no conocía, me ha gustado. A destacar el último capítulo me ha parecido una original forma de concluir la historia. No le doy mas puntuación porque a ratos me ha recordado a otros libros similares que describen la construcción de un gran edificio en la Edad Media (Los Pilares de la Tierra, La Catedral del Mar, ... ). Sin suda un autor a seguir.
Encontré muy entretenida esta novela, la que transcurre en Navarra, una región muy hermosa. A diferencia de otros relatos de Aurensanz, que sin más bien de personajes árabes, este gira en torno de la figura de Alfonso El Batallador, figura que oí hablar por primera vez cuando visité la Colegiata de Roncesvalles. Me impresionó el corral donde aparece este rey y que recuerda la batalla de Las Navas. Recomendable.
Libro rápido de leer y entretenido hasta la mitad que pierde fuerza. Lo más interesante el epílogo, aunque creo que le sobran la mitad de las páginas. Y me ha dado la sensación de que ya lo había leído, por sus "semejanzas", con los Pilares de la Tierra, aunque no tengan nada que ver, sí coinciden el argumentario, aunque la trama y los personajes están vacíos en este libro.
Cómo siempre, este autor no me defrauda, también me ha gustado mucho este libro lleno de misterios, nos muestra la historia de Nicolás, desde muy joven, muy talentoso y de una superación en su carrera y económicamente, pero como el poder, egoísmo y avaricia de otras personas Pueden arruinar muchas vidas, muy recomendable
Me ha encantado, este escritor no defrauda, ya leí la trilogía de los Banús Qasi y me parecieron muy buenos y éste ha sido también muy entretenido e interesante.