En Buenos Aires, el espacio verde tiene la marca de los paisajistas franceses que, entre 1860 y 1930, fueron contratados por la entonces Municipalidad de la Ciudad. Esta obra está dedicada al estudio y revisión de la obra de aquellos diseñadores de esos verdaderos "lugares comunes"; se propone igualmente analizar la influencia de "lo francés" en los parques y plazas de Buenos Aires.