4,5 Me ha encantado el libro. Hiraku es lo más, esos son los protagonistas masculinos que me gustan que se juegan por su amor. Como en los libros de Ilke y Gio, hay trama, momentos graciosos y algo de suspenso. Lo único que podría reprochar es que no me creo una abuela como esa jeje, japonesa, descarada, juvenil, que anda en moto y usa katana. Que sí es fantástica, pero no sé, me pareció demasiado irreal. En fin, me alegro al final haber continuado con las otras historias de esta saga y de esta autora y no haberme quedado con la de Laura y el insoportable Marco, que me disculpe la autora pero pocas veces odio a un personaje como a ese jeje. Pero con Ilke y Gio y Ánimo y Hiraku cambió totalmente mi opinión.