En su primera novela, La casa de los conejos, Laura Alcoba narraba la historia de una niña, ella misma, en los comienzos de la dictadura argentina. Viviendo en una casa de La Plata donde se imprimía el periódico Evita Montonera, y con su padre en la cárcel. Unos años después publicó El azul de las abejas, donde esa misma niña reencuentra a su madre en Francia, y comienza una nueva vida, en una nueva lengua. La danza de la araña es el eslabón final de la trilogía. La niña ya mira de cerca la adolescencia y quizás más que nunca está entre dos mundos: el que está construyendo junto a su madre en otro país, con las incertidumbres, los súbitos deseos y los temores de la edad; el de su primera infancia, presente en recuerdos cada vez más lejanos, en los relatos que circulan en su departamento en las afueras de París y en las cartas que cruza con su padre, todavía encarcelado en la Argentina.
En el centro de la narración hay una tarántula que baila en su jaula cuando el dueño de casa regresa. Y el dueño la deja salir, para que brevemente aproveche la libertad. La danza de la araña está pautada por esa música y ese contrapunto: la del encierro y la apertura, la de la cárcel y las cartas, la de una Buenos Aires de muerte y París y el francés que prometen un extraño renacimiento. Con una escritura primorosa, con emotividad arrebatada, Laura Alcoba teje la red de una memoria marcada por el dolor y la pérdida que se espeja en un presente palpitante, el que anticipa el vértigo de la juventud y el definitivo fin de la infancia.
Laura Alcoba Vivió hasta los diez años en Argentina antes de radicarse en París. Se licenció en letras en l’Ecole Normale Supérieure, es profesora universitaria, editora y traductora en Francia. Ha escrito las novelas La casa de los conejos (Edhasa, 2008), Jardín blanco (Edhasa, 2010), Los pasajeros del Anna C. (Edhasa, 2012) y El azul de las abejas (2015), las cuatro fueron publicadas originalmente en francés por Gallimard, al igual que La danza de la araña, novela por la que recibió el Premio Marcel Pagnol 2017. Su obra se tradujo al alemán, el inglés, el serbio, el italiano y el catalán.
Laura Alcoba es una escritora y traductora franco-argentina. Desde los diez años reside en París.
Se licenció en letras en l'Ecole Normale Supérieure, y es especialista en el Siglo de Oro español. Actualmente ejerce la docencia en la Universidad de París y trabaja como traductora de teatro.
La casa de los conejos (2008), su primera novela, fue publicada originalmente en Francia por Gallimard y traducida al alemán, el inglés y el italiano. Jardín blanco (2010) es su segunda novela, y fue recibida por el elogio unánime de la crítica francesa.
Me pasó que seguí buscando el relato de la casa de los conejos, la conexión con Argentina, la dictadura y los montoneros, y solo encontré relatos sobre colegios franceses, idiomas, vacaciones y dos menciones al padre y a la situación de Argentina. Entiendo que lo escribió desde la perspectiva de un expat que está encarando una nueva vida y dejando atrás todo mientras transita la adolescencia, pero me faltó la conexión, el padre, los conejos. Mi conclusión de la trilogía: con la casa de los conejos se esta mas que bien, el resto no es necesario
Trilogía concluida! En esta última entrega, Laura atraviesa sus primeros años de adolescencia y los cambios que ello implica en París, acompañada de su madre y de Amalia, otra refugiada que se marchó de Argentina cuando estalló el golpe de estado de 1976. Laura continúa escribiéndole a su padre, preso, y trata de adaptarse a su nueva vida de "chica francesa" De los tres libros, a mi parecer, el primero es el mejor. En general, es una muy buena trilogía para entender lo que sucedía durante esos años que dejaron huellas oscuras y dolorosas en la historia mi país.
Laura Alcoba logra llevarme a cada uno de los sitios que describe. Del mismo modo, no me permite imaginarla como una adulta, siempre imagino a una niña narrándome su historia.
Porte de Bagnolet, dans la cité de la Capsulerie, c'est là que se sont installées la narratrice, sa mère et Amalia, réfugiées argentines à la fin des années 70. Le père de la narratrice est prisonnier politique en Argentine. Depuis deux ans et demi qu'elle ne l'a pas vu, seuls leurs échanges épistolaires, contrôlés, leur permettent de garder le lien. Dans ce court roman autobiographique, Laura Alcoba raconte avec pudeur le manque de son père, l'inquiétude et son adolescence d'immigrée en France. Je m'attendais à une intrigue davantage centrée sur les échanges entre le père et sa fille, l'expression plus marquée de leurs sentiments. Je suis un peu déçue par cette lecture même si le style de Laura Alcoba m'a plu.
Una trilogía innecesaria, ya sea porque las dos últimas partes no están al nivel de la primera, ya sea porque tampoco era necesario separarlas en dos. Lo bueno es que están tan desconectadas de la primera que no logran enturbiar el recuerdo de aquella lectura, que finalmente es lo más pregnante de la trilogía.
Esta tercera parte está llena de comentarios déspotas y discriminatorios hacia otros personajes por parte de las dos principales (Alcoba y su madre). Siento que desentona por completo con los otros dos porque el tono no sigue la línea de los anteriores y, ademas, sentí que la historia no tenía un enfoque o fin en particular. No sé qué quiso transmitir esta vez. Venía disfrutando mucho de la historia y del estilo de escritura de Laura, y me decepcionó que esos dos elementos brillaran por su ausencia en esta oportunidad. No obstante, eso no significa que deje de seguir su trabajo.
“…no estará muerta…tan solo encerrada en un cuerpo que ya no le responderá, un cuerpo que ya no querrá entender nada.”
“Siempre se tendrá la impresión de no haber sabido aprovecharla, de haberla dejado escapar?”
“Cuando se ama de verdad, acaso siempre terminará uno por lamentar algo?”
#bookquotes
La danza de la araña es la tercera y última entrega de las breves novelas autobiográficas en las que Laura describe su infancia y parte de su adolescencia. En esta ocasión inicia contando sobre su vida en París casi en el día de su cumpleaños número doce. Esta chica mantiene el mismo tono de los libros anteriores, pero con una vida un poco más adulta, mantiene la constante comunicación epistolar con su padre, su nueva vida familiar acompañada de su madre y Amalia, y su descubrimiento del mundo en ese lejano país que ahora es su hogar.
El estilo de la autora sigue siendo muy agradable, no se aprecia un cambio significativo, aunque evidentemente – de alguna manera – son otras las preocupaciones que la acechan. Excelente la manera en que termina con esta trilogía, un final que podría parecer producto de la ficción. El primer libro sigue siendo el favorito, pero sin duda se necesita leer más de la autora explorando otros géneros.
Estoy muy decepcionada, genuinamente. Este libro NO TIENE TRAMA, carece de hilo conductor y sentido. Es como si la autora hubiese juntado un puñado de anécdotas sucedidas en un mismo rango temporal para contar más de su historia. Cada "capítulo" me pareció sumamente irrelevante, ninguno aportó a la "trama" que este libro intentó llevar.
Entiendo que no es algo fácil para Laura Alcoba abrirse de esta manera, pero lo que hizo en "La danza de la araña" me dejó sin palabras. Es bueno contar una historia y mucho más sobre una temática tan delicada como es la de los montoneros, para que así esta historia viva por siempre en nuestras memorias y no repitamos semejantes catástrofes, pero tampoco es bueno escribir por escribir, creo yo. No hay que olvidar que este libro pertenece a una TRILOGÍA, y meter información porque sí me parece que no corresponde, lo arruina por completo.
No dejo de valorar cómo Alcoba nos cuenta su historia como si fuésemos sus íntimos amigos, pero no le recomendaría este libro a nadie.
"Bavarder entre la banlieue parisienne et la prison argentine où se trouve mon père, c’est un peu comme du tir à l’arc – avec de l’exercice et un peu d’application, on arrive à atteindre le point de mire, l’endroit précis du calendrier où nous nous sommes donné rendez-vous. Il faut juste me laisser le temps de glisser ma nouvelle petite clé dans la boîte aux lettres métallique, attendre que je déchire l’enveloppe. Voilà, j’y suis." On retrouve dans La danse de l’araignée la tonalité légère et acidulée qui faisait tout le charme de Manèges – la jeune narratrice racontait alors son enfance en Argentine au temps de la dictature – comme du Bleu des abeilles, qui retraçait son arrivée en banlieue parisienne et l’apprentissage émerveillé de la langue française. Ici, c’est le temps de l’adolescence qui est évoqué. Ses bouleversements troublants et la correspondance régulière avec le père emprisonné tissent une toile subtile où présent, passé et imaginaire prennent tour à tour le dessus.
En la tercera y última parte de esta trilogía, reaparece lo biográfico verídico Gracias a las cartas de su padre, ese intercambio epistolar que nos recuerda que Laura es una niña refugiada y que en Argentina su papá estaba detenido. Eso cierra esa puerta, esa escapatoria hacia la ficción que se lograba en la segunda parte y (al menos en mi experiencia) eso me resultó más cómodo. Continúa, de todos modos, esa narrativa inmersiva en la inocencia que persiste en la vida de una niña a pesar de su contexto, a pesar de sus silencios y a pesar de su cotidianidad. Hacia el final, nos recuerda que la memoria traiciona, pero que así como puede borrar escenas y negarnos para siempre su acceso a ellas, también puede traer de nuevo a nuestra piel sensaciones enterradas, olores y recuerdos con una nitidez sorprendente. Esta trilogía la sentí como ejercicio de transmutación y un homenaje a la todo eso que durante muchos años no se pudo decir.
Conclusión de la trilogía de La casa de los conejos de Laura Alcoba. Me ha fascinado la perspectiva de la niña que comienza sus transformaciones propias de la pubertad y cómo empieza a ver ese mundo adulto con esa incomodidad de crecer y desde esa mirada extranjerizante al convivir con el francés, tan ajeno al castellano rioplatense que la acunó. Se empieza a cuestionar qué es lo propio y qué es lo ajeno y cómo se puede apropiar de ello para volverlo cercano a esa patria que ya no es a causa de la persecución política de la última dictadura cívico militar en Argentina.
Lo que no: uso excesivo de guiones y algunos capítulos cuya intrascendencia no logré localizar como funcional a un hilo narrativo. Intrascendencia un tanto aburrida. En fin. Lo que sí: un final excelente para la trilogía. El último capítulo, “Araña”, me pareció sencillamente perfecto. Dulce, y simple cono la niñez. Desgarrador como la dictadura. En conclusión: buen cierre. “La casa de los conejos”, por lejos, mi favorito.
La danza de la araña relata la historia de la adolescencia del personaje que seguíamos en los libros anteriores, en Francia. Si bien me gustó las imágenes y sentimientos que evoca respecto de sus vivencias, es una lectura que no me conmueve como el primer libro. Realmente podrían ser las anécdotas de cualquier persona, no hay algo que destaque sobre su historia más que su pasado cercano a los horrores de la dictadura, que en este libro queda casi como un recuerdo lejano.
El primer libro de esta trilogía me gustó muchísimo, cuando leí el segundo no sentí ese mismo deseo irrefrenable de leer de un tirón. La danza de la araña, el último de la trilogía, recupera ese deseo. En una tarde pasé por todos los capítulos para descubrir nuevamente a la autora de La Casa de los Conejos. Juega con el lenguaje, atrapa, cuenta una historia y conmueve. Una belleza.
siguiendo con la temática de terminar libros en fechas oportunas! Me gustó mucho este cierre a la historia de Laura, quizás esperaba algo diferente, me perturba un poco que en ciertos momentos que te olvidás que mientras ellas están en Francia contentas por un nuevo presidente en Argentina el padre no sabe si lo van a matar los militares
si bien el primero es el mejor creo que los tres se complementan. no puede existir uno sin el otro. Por otra parte creo que la edición trilogía está buena porque ni sabía que había otros dos y quizás nunca los hubiera leído.
Laura crece y otras cosas van pasando, más allá de la tragedia argentina. La forma de narrar es lo que, para mi, conecta las tres obras y las convierte en una trilogía, incluso más aún que los temas que va tocando. Y el final...bellísimo, auténtico, conmovedor.
Leí la trilogía completa de La casa de los conejos y debo decir que me conmovió la cantidad de detalles y guiños a lo que sucedió en esa época. Es una lectura necesaria para comprender desde la narrativa de la infancia lo horrendo que fueron las dictaduras en Latinoamérica.
“Lloro todo lo que no lloré antes. Lloro por el miedo tanto como por la espera. Lloro por todo lo que ocurrió allá. Lloro por nosotros, pero también por todos los demás. Por todo lo que sé y por lo que aún ignoro.”
Me pasa que creí que se iba a hablar un poco más de la dictadura, pero no fue así. Nuevamente, es muy difícil calificar un libro tan personal, escribe muy bien pero me esperaba más cosas, la verdad.
La narration sur les épaules d'un enfant, c'est intéressant, mais il peut quand même y avoir des limites. La poésie est là, la découverte de la langue française d'une jeune petite argentine qui découvre Robertito aussi, les images subimées des Mercuriales, c'était très beau. Mais cette narration n'est-elle pas réductrice ? Certains éléments n'ont pas été approfondis, c'est dommage : l'homme dans l'escalier (aucune conséquence n'est explicitée), les rencontres avec les copines d'école, quid d'Amalia ? La correspondance entre la France et l'Argentine est passionnante, le livre aurait peut-être gagné à se centrer uniquement sur la relation entre les principaux personnages (la mère, la fille, Amalia, le père) ainsi que sur la passion de la narratrice pour la langue française. Certaines anecdotes étaient poilantes, finalement (l'épisode avec Mitterand, notamment). Mais finalement, le point le plus intéressant est l'exil et l'intégration d'une argentine dans la culture française ; une expérience que beaucoup ont connu. Un bon petit livre, sans prétention, mais pas non plus un chef d'oeuvre.
Très joli livre qui raconte l'installation d'une jeune fille argentine dans la banlieue de Paris. Une fois de plus dans ce livre la banlieue est magnifiquement décrite.