Esta es la historia de la amistad de Simo con Jota. A Simo le gusta subir cerros, correr por los senderos, encontrarse en movimiento. Jota es pésima para eso, pero acompaña a Simo y juntas adoptan un perro. Simo es del sur, a veces su madre la llama por teléfono, no siempre quiere hablar con ella. Un día, Jota decide ir con a Simo a subir el cerro El Carbón. Ninguna de las dos bajará siendo la misma.
Un escritor me dijo una vez: "no pongan nunca tu nombre más grande que el título de tu libro", porque lo importante, me explicó, no es el autor sino la novela, cuando esa proporción se pierde, se pierde todo y lo encontré muy sensato. Es lo que pasa con "El final del sendero", que según entiendo, es la segunda novela de Carolina Brown. La historia es pobre, un pseudo-romance lésbico que no llega a nada. Los personajes no cambian nada, no hay nada que les influya, excepto un hecho (El Hecho) cuyos efectos en ellas no podemos comprobar, porque, justamente, es dónde termina el libro. A pesar de esto, eso sí, la escritura es impecable, y la estructura enriquece tremendamente la novela. En mi opinión, es lo que la salvan de ser un libro de ser despreciable. ¿Es un libro recomendable? Sí, creo que Carolina Brown escribe bien y tiene mucho más que decir. Definitivamente hay que prestar atención en lo que vaya a publicar.
Hacia el final va tomando mucha forma y velocidad. Me gusta la relación entre Simo y Jota, pero siento que quedan cabos sueltos. Es una lectura sencilla y amigable, te deja reflexionando sobre la depresión, la amistad entre mujeres y cómo intentamos apañarnos lo más posible y con las herramientas que tenemos a mano.
Pensar en la redención del ser humano, en tiempos de máxima efervescencia social, parece un ejercicio inocuo. Sin embargo, lograr ver cómo esas barreras se van rompiendo y vamos recomponiendo un tejido social, que nos hicieron creer perdido. Esto es una de las grandes enseñanzas, aprendizaje diario y que continua, bajo el alero de un Chile más digno, sumando la justicia como bastión infranqueable. Brown construye una historia que parece estar en otros tiempos, y que es de una contemporaneidad increíble. Salir a correr todas las mañanas, presentarse al trabajo, recoger un perro de la calle, conocer a Jota, con quién deslumbra un pasado de amores que dejo inconcluso, recuerdos de una infancia que quisimos que fueran bellos pero la realidad decían otra cosa. Pensar en cómo abordar todo ello desde la lealtad con una misma para luego ir transitando hacia el precipicio de la indiferencia. Con una pluma extraordinaria, Carolina, construye una historia que nos permite conectarnos con un relato que aparece en medio del caos, para resolverse de forma prematura, desde una lógica que hoy no nos parece la mejor de todas. Es una lectura que permite apaciguar el alma revuelta en medio de esta lucha que se hace incombustible. Si quieres darte un respiro, para recargar pilas, esta es una excelente alternativa.
(...) “El quiltro presionó su nariz contra mi pierna dos veces reclamando atención. Le di unas Palma ditas suaves en la cabeza.” “El rubio mantuvo los ojos abiertos. Vi su lengua asomarse y salir de su boca para entrar en la de ella como un pez viscoso y rollizo. La aprisionó con sus brazos, ella le tomó la cara con las manos. Ese rostro grasiento y lleno de cicatrices.” “Le dije a Jota que para mí era imposible parar de correr. No lo había hecho por nada del mundo. En el movimiento había encontrado una veta, un camino hacia mí misma que no tenía final.” “- Mi Oma vivía por acá. Donde estaba su casa, un poco más atrás, ahora es un edificio de dentistas. ¿Te podís imaginar una hueá más desalmada que una consulta de dentista?” (...)
Pucha. Hay sensibilidad en este libro, hay inteligencia en la prosa y mucho trabajo a nivel discursivo en el narrador. Me pasó sí que el relato echa de menos un poco la crisis (quizá yo soy adicto a la crisis jaja). Pero sí. Existe aquí un estatismo que captura belleza y condensa silencios brutales, pero al no liberar realmente algo significativo, parecía ser algo poco arriesgado, anecdótico a ratos. Reconozco sin lugar a dudas que logra captar a su lector rápidamente, y el texto es agradable, pero tampoco liviano en sentido de lectura “light”. Quizá yo le pedí demasiado desde un comienzo.
La mejor parte del libro son las últimas paginas. El principio me parecio un diario re comun de una joven en Santiago, sin mucha profundidad. Desarrollar la historia desfe el final seria mas interesante. Pero es un buen primero libro para una joven escritora.
Me leí El final del sendero por Carolina Brown de una sola sentada y disfruté mucho cómo se retrata Santiago mismo como un personaje en si lleno de rincones y misterios. Es una lectura ágil e interesante, la disfruté mucho 🌸
La primera novela de Carolina Brown explora la relación entre dos mujeres diametralmente opuestas. Con una prosa impecable y despojada de florituras la autora se vale de los intersticios que dejan los diálogos de sus personajes para despertar emociones a partir de lo que no se ve y no se dice. Excelente libro!