Lovecraft incidió en la teoría de M. R. James según la cual «un cuento de fantasmas debe tener un marco que resulte familiar en la época moderna para acercarse lo más posible a la esfera empírica del lector. Sus fenómenos espectrales, además, deben ser malévolos más que beneficiosos, ya que la emoción que hay que suscitar ante todo es el miedo. Por último, debe evitarse escrupulosamente la jerga de seudociencia del “ocultismo” si no queremos ver ahogado el encanto de la verosimilitud casual en una pedantería nada convincente». Como gran novedad en el género, pues, los fantasmas de James resultan perfectamente contemporáneos al lector burgués de su época, y para inducir esta sensación de cotidianeidad utiliza un fino humor británico así como expresiones coloquiales en los diálogos. Cuentos, además, muchas veces ambientados en todos aquellos escenarios que le eran más familiares al mismo autor por sus propias inquietudes eruditas: polvorientas trastiendas de anticuario, solemnes bibliotecas y archivos, rectorías rurales… Aunque escribió poco más de treinta relatos de este tipo, y solo como desahogo a las labores académicas que ocuparon su vida, el nombre de Montague Rhodes James evoca lo mejor de la literatura sobre fantasmas, y con él llega a su apogeo el cuento de fantasmas clásico.
Montague Rhodes James, who used the publication name M.R. James, was a noted English mediaeval scholar & provost of King's College, Cambridge (1905–18) & of Eton College (1918–36). He's best remembered for his ghost stories which are widely regarded as among the finest in English literature. One of James' most important achievements was to redefine the ghost story for the new century by dispensing with many of the formal Gothic trappings of his predecessors, replacing them with more realistic contemporary settings.
Librarian note: There is more than one author in the Goodreads database with this name.
¡Estoy asombrada con M.R. James! Llegué a esta antología con una idea de encontrar los clásicos fantasmas e historias que ya conocemos, algo más del montón. Pero qué buena pluma descubrí. Las apariciones de James son extraños, crueles, perversos. Algo más en la línea de Poe que Dickens. Los fantasmas de Dickens son demasiado hogareños, aquí son malvados.
Me vendieron este libro como un clásico, algo que hay que leer sí o sí, «si te gusta el terror aprende de Monty». Montague Rhodes James falleció en 1936. A estas alturas de la existencia yo creo que hay mejores referentes a la hora de escribir terror.
Sus relatos parecen escritos en la época en que él los sitúa: dos siglos antes. No solo no dan ningún miedo sino que también se echa en falta algo de tensión y/o desasosiego. No vas a encontrar descripciones escatológicas, no es gore, no es realismo sucio, no hay terror psicológico, no es slash, no es... Nada.
Todos los cuentos que se pueden leer en esta antología que recoge Siruela están bastante superados. Están en el mismo nivel que el cuento de Caperucita o el de Hansel y Gretel. Quizá yo me aventuraría a decir que estos dan más miedo que los fantasmas de Monty.
No en vano, James es un académico, un medievalista de prestigio en su época. Se dedicó a recopilar casi como un pasatiempo estos relatos que tenían que ver con los fantasmas al tiempo que estudiaba otros temas más serios. El resultado es que, aunque están novelados se le nota demasiado el tono de informe sucinto y metódico de su profesión. Ello le quita frescura, naturalidad y queda recogido de manera elegante y bien contada, pero como si fuera una IA actual, que se limita a describir los hechos y ordenarlos para su fácil lectura.
Se entretiene en exceso (para mi gusto) en describir los edificios, los campos, los caminos... En definitiva todo el paisaje para dejarte bien ubicado antes de empezar el relato. ¡No es necesario! Ve dándome chicha donde cortar.
La estructura es siempre la misma. Sus protagonistas son como él, ocupados en libros, litografías antiguas y demás. Unas ratas de biblioteca que se encuentran un libro que les lleva a otro, cuando no son las actas de un juicio o notas del antiguo propietario de una casona que la que te ha descrito hasta en las jambas de puerta de servicio.
¿Había Inteligencia Artificial finales del S.XIX? 😅Voy a revisar, no vaya a ser que haya puesto muchos punto y coma. Eso nadie lo hace como ya sabéis.
Deliciosos de vicarios y académicos presuntuosos perseguidos por espectros, muchos de ellos causados por su propia hubris. Un clásico con un punto de mala leche hacia sus personajes.