«En 1957», escribe Octavio Paz, «hice algunas traducciones de breves textos de clásicos chinos. El formidable obstáculo de la lengua no me detuvo y, sin respeto por la filología, traduje del inglés y del francés. Me pareció que esos textos debían traducirse al español no sólo por su belleza –construcciones a un tiempo geométricas y aéreas, fantasías templadas siempre por una sonrisa irónica– sino también porque cada uno de ellos destila, por decirlo así, sabiduría. Me movió un impulso muy compartir el placer que había experimentado al leerlos... Creo que Chuang-Tzu», como los otros poetas que recoge esta breve antología, «no sólo es un filósofo notable sino un gran poeta. Es el maestro de la paradoja y del humor, puentes colgantes entre el concepto y la iluminación sin palabras».
Octavio Paz Lozano was a Mexican writer, poet, and diplomat, and the winner of the 1982 Neustadt International Prize for Literature and the 1990 Nobel Prize for Literature ("for impassioned writing with wide horizons, characterized by sensuous intelligence and humanistic integrity.")
Chuang-Tzu tiene que ser uno de los grandes filósofos de la historia. Especialmente los relatos cortos son una mezcla de filosofía, poesía y sabiduría únicas, tan solo comparables con el teatro griego.
Interesting translation by Octavio Paz of ancient chinese text by taoist master Chuang Tzu. It is a very quick read, and a very entertaining one, as the texts leave you thinking and will even make you smile.
En su lecho de muerte Chuang-Tzu agonizaba. Sus discípulos le dijeron que deseaban honrarlo con un funeral decoroso. Él repuso: «El cielo y la tierra por féretro y tumba; el sol, la luna y las estrellas por ofrendas funerarias; y la creación entera acompañándome al sepulcro. No necesito más». Los discípulos insistieron: «Tememos que los buitres devoren tu cadáver». Chuang-Tzu respondió: «Sobre la tierra me comerán los buitres; bajo ella, los gusanos y las hormigas. ¿Quieres despojar a los primeros sólo para alimentar a los últimos?». ... «Señor, ¿alguna insaciable ambición lo llevó a transgredir la ley y lo condujo a ese estado? ¿O fue la caída de un reino la que precipitó el golpe de hacha del verdugo? ¿O cometió un acto ignominioso y no pudo responder a los reproches de su padre y su madre, su mujer y sus hijos? ¿O fueron el hambre y el frío? ¿O la carrera del tiempo con sus primaveras y sus otoños lo condujo a esa extremidad?». ... «nadie es rey y nadie es súbdito; no hay división entre las estaciones: para nosotros el mundo siempre es primavera y siempre es otoño. Ningún rey en su trono conoce una felicidad más perfecta que la nuestra». ... Lo mismo sucede entre los hombres; el más perfecto de los sonidos humanos es la palabra; la literatura, a su vez, es la forma más perfecta de la palabra. Y así, cuando el equilibrio se rompe, el cielo escoge entre los hombres a aquellos que son más sensibles, y los hace resonar. ... Todo lo que relatan estos filósofo-poetas es una maravilla del ingenio Chino. Son, en pocas palabras, para mí, la base de una filosofía transformadora que busca restaurar los valores del lenguaje, la sociedad y la creencia. Porque todo esto, se resume en diferentes pensamientos con un mismo propósito, puro.
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Lieu-Ling fue uno de los siete grandes poetas de su siglo (número convencional como el de los siete sabios griegos). A este título debe agregarse otro: fue miembro del grupo El bosquecillo de bambúes, compuesto por los mismos siete poetas y otros insignes bebedores. Su «Elogio del vino» requiere una pequeña aclaración. El alcoholismo moderno es una enfermedad, un vicio innoble o una maldición sobrenatural; y de ahí las quejas de Poe, Lowry y otros. Para los antiguos chinos –como para los viejos mediterráneos– la embriaguez era un estado de dichoso acuerdo con el mundo, una momentánea reconciliación con el fluir de la vida. El borracho se balancea, por un instante mágico, en lo alto de la ola vital.
La traducción e interpretación de Octavio Paz me parecen excelentes. He leído traducciones de textos chinos budistas o Zen que resultan difíciles de leer, esta fluye y brinca como el río estúpido…