Este segundo libro de Jorge Moruno bien podría ser una extensión del primero: sus poco más de 100 páginas podrían perfectamente haber complementado 'La Fábrica del emprendedor'. En algunos puntos del libro, el lenguaje empleado puede resultar enrevesado y abstracto, en todo caso el libro es, como el anterior, muy recomendable y muy clarificador de los tiempos que vivimos: una reflexión profunda acerca del proceso de conformación de las relaciones sociales de nuestras sociedades actuales en torno al significado del tiempo -privatizado- y del trabajo -on demand- sobre un escenario de dinámicas mercantilistas que definen nuestros marcos de convivencia.
La reducción de derechos laborales y de capacidad adquisitiva de los trabajadores, la falta de regulaciones que impidan la proliferación de la precariedad con cáscara de "economía colaborativa", así como la ausencia de libertad para elegir en qué empleamos nuestro tiempo, se traduce en disponibilidad inmediata y sin horarios, dinamismo obligado, perfil multi-tasker flexible, y el traslado de las prácticas y dinámicas empresariales a nuestro mundo privado. El neoliberalismo ha conseguido trasladar la industria, el trabajo, a nuestros entornos privados, a nuestra vida cotidiana, subyugando nuestro tiempo al mundo laboral, un tiempo el cual ya no se entiende si no produce valor en los términos mercantilistas que rige el capital de trabajo-consumo. Nuestro día a día, el tiempo verdaderamente nuestro, entendido como nicho de mercado en tiempos acelerados que, con salarios bajos e incertidumbre de futuro, urgen reinvetarse para añadirles valor. La pescadilla que se muerde la cola.
Me quedo con la visión y crítica brillante que suele tener Moruno en sus ponencias sobre el emprendimiento y el mundo coach. El malestar que sufre la sociedad en términos generales no puede cuestionarse, solo puedes cambiar tu actidud ante los problemas que se presentan en tu vida cotidiana y para eso tenemos una ingente cantidad de libros de autoayuda, aunque "las técnicas de gestión de uno mismo omiten que no tenemos la potestad absoluta de amoldar según nuestra conveniencia las cosas exteriores a nosotros" (Spinoza). La conversión de la incertidumbre socioeconómica, fruto de factores externos al individuo, en una interiorización de la culpabilidad que provoca la búsqueda frenética por la redención y el éxito por medio de la transformación de uno mismo en marca que pasa a competir con otras en un entorno de individualización extrema, frustración, soledad y falta de empatía.
Como expone Moruno, debemos "perfilar una sociedad que implante una política del tiempo orientada a garantizar el derecho a trabajar todos para trabajar menos, junto con el derecho a realizar y realizarse haciendo y consumiendo muchas otras actividades libres de la dominación abstracta que privatiza el tiempo: una sociedad basada en el derecho al bienestar, la sociedad del tiempo garantizado".