Testimonio del deslumbramiento y de la tentacion sin fin ante el espectaculo del mundo, la adoracion de las formas terrestres y el sentimiento de su posesion imposible, como el permanente llamado de un sueno jamas cumplido, donde los poderes de la seduccion son el fuego central de la aventura humana, la obra poetica de Enrique Molina, iniciada en 1941 con la publicacion de Las cosas y el delirio, continua hasta nuestros dias con una trayectoria de intenso tono vital, que la situa con un lugar de excepcion en los mas altos niveles de la poesia latinoamericana. Este volumen recoge esa singular experiencia donde lo imaginario y lo real se funden en un punto unico con la conciencia de existir. Obra abierta a un espacio en el cual el hipnotico poder de las cosas engendra un lenguaje de grandes reverberos, el remolino de imagenes que exaltan la pasion, el hechizo tantalico de una realidad ansiosamente inasible. Poesia de grandes reverencias por la luz y el mar, ligada a los sentidos, a las infinitas verdades contradictorias que responden a cada latido del ser, nacida de una avidez que se proyecta en todas direcciones.
Fue uno de los más destacados cultores del surrealismo en la literatura de la Argentina. Tripulante de barcos mercantes, viajó al Caribe y a Europa y vivió en diversos países de América Latina. En 1952, con el poeta Aldo Pellegrini, fundó en la ciudad de Buenos Aires la revista surrealista "A partir de cero".
Como pintor, manifestación creativa que también ejerció, concibió apariencias en un espacio onírico, pureza y enigma que se relacionan íntimamente con su poesía.
Publicó, además de numerosos libros de poesía, la novela Una sombra en la que sueña Camila O'Gorman, inspirada en la historia de amor del sacerdote católico tucumano Ladislao Gutiérrez, que escandalizó a Buenos Aires en el siglo XIX y tuvo un final trágico.
En 1992 fue distinguido con el Gran Premio Fondo Nacional de las Arte y en 1994 con el Premio Konex de Platino. Estudió abogacía, fue tripulante de barcos mercantes y residió en diversos países de América. Identificado con las ideas y los fines del movimiento surrealista fundó en 1952, con Aldo Pellegrini, la revista "A Partir de Cero". Su estilo poético cerebral y en ciertos aspectos surrealista le hacen cercano a sus coetáneos y compatriotas Alberto Girri y Olga Orozco.