Chess can be explored through a multiplicity of perspectives―legal, linguistic, mathematical, and even literary and esthetic―and this book intends to reclaim it as a fascinating subject of study and reflection.
Resulta bastante original el tratamiento que hace Francisco J. Fernández del ajedrez en esta obra. La convergencia de disciplinas que permite el ajedrez —debido, en parte, a la riqueza conceptual de su propia estructura— lo hace un objeto perfecto para la filosofía, y esto es algo que entiende muy bien Francisco J. Fernández y del cual saca mucho provecho.
El formato de diario con el que se coquetea y la voz narrativa propiamente castiza debido a esa circunstancia orteguiana —puesto que Francisco es castizo— es una apuesta que termina por funcionarle bien.
Con todo, el libro probablemente interese más a un aficionado a la filosofía que a uno del ajedrez. El título de libro no es gratuito, puesto que no se explora la filosofía del ajedrez —hay ejemplos que se mencionan en el libro en donde se han llevado acabo estos intentos y con resultados más bien poco interesantes— sino que el ajedrez es usado conceptualmente para ahondar en la filosofía. Y es en esta dinámica en donde más gana el libro.
Una lectura interesante que aborda diversos aspectos del juego del ajedrez desde perspectivas diversas: matemática, lingüística, psicológica, pero sobre todo desde la filosofía. Resulta un libro ameno, gracias a ejemplos continuos que introduce el autor y a un estilo literario hábil. Recomendado incluso para los poco iniciados en el arte del ajedrez.