Gael Solano nació una fría primavera de Abril en la ciudad de Vitoria, España, en el año 1978. El amor por las palabras floreció muy temprano en su vida. Mientras que los otros niños jugaban a darle patadas al balón, él lo hacía apostando a que podía leerse todos los libros de la biblioteca. Nunca le gusto lo rutinario y su fascinación por la magia, las espadas y el rescate de princesas hacían de cualquier historia un mundo mágico donde refugiarse.
En un afán de encontrar su camino se aventuró por distintas carreras buscando cual era la que más le apasionaba. Desde barrendero a técnico de calidad en una multinacional, pasando por el ejército donde se unió al cuerpo de élite de La Legión para acabar más tarde contribuyendo a la logística de Araca, acabó dedicando sus esfuerzos al campo de la sanidad en un intento de hacer algo bueno por el mundo.
Pero hiciese lo que hiciese sabía que dentro de sí era la escritura su mayor pasión. La misma que a él le había robado tantos buenos momentos, esa que estaba llena de héroes y villanos, de monstruos y de ángeles. Esa que hizo que a los ocho años ya escribiese su primera historia y que en su adolescencia dejara a todos entre lágrimas cuando realizo su primer trabajo: Cartas para el cielo.
A lo largo de los años visitó ciudades como Barcelona, Madrid, Melilla, Paris, New York, Miami… y tantas ciudades lograron que abriese los ojos ante lo grande que era el mundo.