En algún momento de la vida, sentimos que necesitamos pedir permiso a los personajes que pueblan nuestra historia y nuestros sueños, para seguir dándole forma a nuestra realidad. Entrar en estos versos es recorrer cuerpos, corazones, sensaciones y lugares con mucha tranquilidad; es saborear desde el disfrute las aristas de un recuerdo. La conexión entre el ser y el estar, a pesar de nuestras prisas, es lo que hace de nosotros conjunciones de divina humanidad.