"No creas en la verdad. No creas en la belleza. No creas en el amor. Siéntate al piano sopla el corno rasga la cuerda y quedamos a la par. No me alcances un beserol si me duele la cabeza No repitas conmigo películas que ya viste. No creas que hay algo importante en lo que haces. Ni siquierauna buena acción es tan buena como ninguna acción
Octava nube o noveno cielo apartes algún día el cuerpo será un hecho suficiente. "
Me pareció hermoso este libro. En realidad es una selección de poemas de distintos libros de este tipo, que yo la verdad ni idea, para mí: "un peruano". A lo sumo "un peruano lingüista". Me pareció muy bueno que terminara con una entrevista, a falta de prólogo u otras palabras alusivas. Son poemas sobre el lenguaje, re delicados, muchos suenan particularmente bien y también tienen sentimientos re lindos. Copio algunos que me gustaron (de los cortitos y no son representativos, pq algunos de los mejores son muy largos):
Disculpe, ¿es aquí la tabaquería?
Nadie dice todo. Nadie dice nada. Lo deseable es decir poquísimo. Callar no es más radical. Callar es como raparse la cabeza: el pelo vuelve a crecer. Pero decir poquísimo, decir lo mínimo que uno puede decir, eso es lo que nos permite decir algo.
Imágenes de separación
Tucson (sin fecha). Este desierto horrible se interpone una vez más entre nosotros. Es malo escribir, saber que no nos veremos, y hacerlo pasar por un poema, para que solo lo bello duela. Pero así es. La guerra ha tomado los puentes, las salas de cine. Mis sueños están sucios de tu sangre. Espero el fin del desierto, el fin de la guerra. Los juicios por los crímenes. Jamás olvides que un acto de amor está más allá del bien y del mal. Entonces te veré. Siempre tuyo, (sin firma).
Hace varios días que trato de definir la poesía de Montalbetti con una sola palabra: "rudimentaria", "coloquial", "conversacional", "sencilla". Ninguna me convence. Creo que se trata no de un defecto mío (por favor, cómo va a ser un defecto mío!) sino de una virtud del poeta peruano: resulta sumamente difícil definirlo, encasillarlo en una determinada poética. Como leí en alguna crítica de por ahí que me quedó dando vueltas, Montalbetti usa el lenguaje coloquial pero no es su poesía misma coloquial. La poesía coloquial se asocia históricamente al lenguaje de la calle, al obrero, al hombre de a pie; sin embargo, Montalbetti invierte esta operación: la opción por el lenguaje coloquial refiere en su poética al lenguaje mismo, que no se trata acá de una pose o una determinada posición intelectual (aunque sí), porque Montalbetti es por formación académico, lingüista y profesor de universidad (las tiene todas, pobre). De manera tal que el uso cotidiano de su lengua encuentra en la reflexión sobre la lengua misma sus motivos. Ahora bien, la opción de Montalbetti por no convertir a esto en un pesado tratado de filosofía del lenguaje pedante en forma de versos es, por supuesto, cha chan cha chan, el humorrr. Como mucho de todos los que escribimos, trata de restarle importancia a lo que escribe, o trata de reírse de lo que escribe, nunca de quienes leen, sagrados lectores que invertirán sus ya devaluados pesos (a fecha de hoy, 34,20 el dólar) en la formación cultural e intelectual de su persona con un libro de versos del vate. No. Montalbetti se ríe de sí mismo y de sus propios motivos ("Esa es mi poética: escribir con lápiz es mi poética"), del lugar que ocupa en el mundo ("Después de por supuesto mi mujer y yo / quiero a mi patria y"), de los amores ("Vendí todas mis alcachofas / por un boleto al lugar en que vives") de su propia poesía ("Mario, Mario, Mario / la corrupción de las costumbres / no fue obra tuya"). En ocasiones, no obstante; cada tanto, sin embargo, le pinta el bajón y se nos revela como un poeta profundamente sentido como en "La dorada" o "Imágenes de separación" pero sin abandonar de fondo el verdadero motivo del poema, que es la escritura, la reflexión sobre lo que pasa en forma de palabras: "Es malo escribir, / saber que no nos veremos, y hacerlo / pasar por un poema, para que que solo / lo bello duela". Otras veces sencillamente se pasa de vivo y sus poemas son una verdadera cagada y llegan a dar verguenza ajena, como cuando el chiste no funciona, como por ejemplo en "Poema en homenaje al V Congreso Nacional...", que en vano citaríamos: es una gracia de la que nadie se ríe. En definitiva, creo que si alguna definición le cabe es la de "herramienta": su poesía es una herramienta porque hace consciente que el lenguaje mismo es una herramienta que utilizan los seres humanos para comunicarse, y que siempre, siempre, (esa comunicación) sale mal. Él mismo lo dice en la entrevista que se adjunta al final de la antología: "Y la poesía a su vez era un gran instrumento para analizar el lenguaje también". La poesía es un medio por el cual Montalbetti puede reflexionar sobre el lenguaje. No hay en su estética ninguna improvisación, ni momentos esotérico-espirituales: la poesía es una cosa, con esta cosa él construye esa otra cosa, y así. Por último, me parece que si bien está bueno lo que hace, su recorrido, su formación, todo en él es distinto a los poetas latinoamericanos de su generación y de otras; también está un toque sobrevalorado. Me encantan estos tres versos porque un poco me identifico: Me busqué a mí mismo y me hallé a mí mismo y me hallé a mí mismo, sonso.
Este libro, que empecé y terminé en dos sendos tirones con varios días entre medio, es el único que tuve que leer en vos alta de pe a pa en toda mi vida. Es un animal, Montalbetti, y la entrevista de Gerardo Jorge es muy buena también.