Firmada originalmente por Daniel Gorjuh, y a diez años de su publicación original, esta es la versión revisada y definitiva del primer libro de Daniel Mella. Una novela sobre la soledad, el miedo, el dolor. El protagonista, aparentemente un joven normal, estudiante/maestro, está profundamente dividido: nadie sabe, ni él mismo, ni el lector, quién será en el próximo instante: ¿el joven normal?, ¿o ese hombre frío al que todo le es ajeno, extraño, hostil y repulsivo? Sexo, drogas, rocanrol. Putas, sudor y cartelería publicitaria. Mc. Dollars y adicciones por doquier. Ciertos amigos y una madre pudriéndose en su cuarto podrido. El dolor, el miedo, la soledad. Una nouvelle a ritmo jadeante sobre la pista de baile.
Daniel Mella (Montevideo, Uruguay, 1976) is one of the key figures in contemporary Latin American literature. He published his first novel Pogo (Mosh, 1997) at the age of 21, followed by Derretimiento (Melt, 1998). Both books were lauded by critics and quickly gained Mella the reputation of a cult writer, with his unique take on violence and moral decline. He cemented his place on the literary scene with his third novel, Noviembre (November, 2000). After a decade without writing, Mella returned with Lava (2013), a collection of short stories for which he was awarded the Bartolomé Hidalgo Prize, the most prestigious literary prize in Uruguay. Older Brother appeared in 2017, garnering jubilant press internationally and winning Mella the Bartolomé Hidalgo Prize for the second time. Considered by some critics to be the ‘Dostoyevsky of the River Plate’, this is Mella’s first book in English.
Nació en Montevideo en 1976. Publicó Pogo, su primera novela en 1997, a los 21 años, a la que siguieron en 1998 Derretimiento (que llegó a ser publicada en España por Lengua de Trapo) y en el año 2000 Noviembre.
En 2013, vio la luz el libro de cuentos Lava, ganador del premio Bartolomé Hidalgo de narrativa, con lo que se convirtió en el autor más joven en recibir dicho galardón. En 2016 publicó la novela El hermano mayor, obra autoficcional basada en la muerte de su hermano, que fue muy bien recibida por la crítica de su país.
Ha estado a cargo de talleres literarios.6 Es colaborador habitual del suplemento Cultural del Diario El País y la Revista Lento, editada por el periódico La Diaria.
Si, se nota que es el libro de un joven debutante, durante las primeras 30 páginas (el libro tiene apenas 94) me sentí completamente sin rumbo, al terminarlo tampoco me sentí más orientado, si bien creo algo pude captar de él. Hace un tiempo leí "El hermano mayor" y me pareció fenomenal, aquí está la misma intensidad, la misma libertad en el lenguaje, pero también hay una fragmentación del relato que le quita inteligibilidad, tal vez sea algo buscado, teniendo en cuenta que la enajenación social e individual es uno de los temas principales de la novela. Es necesario tener buen estómago para leer este libro, creo que es cómo un fuerte grito desesperado, un plato nutritivo pero desagradable, una hermosa flor con aroma pestilente. Se nota que hay talento, pero me dejó un muy mal sabor de boca.
nop. (además hay algo bien horrible de leer a varones hablando sobre estos temas sin tener ni una mínima reflexión de fondo) y es que este libro es eso, nada. la narración es fuerte pero fragmentada y no llega a ninguna parte
Entiendo por qué este libro es el que menos gusta del autor, es una mezcolanza de muchas cosas. A mi no me gustó pero sí quiero seguir con el autor, sobretodo leer El hermano mayor. Honestamente solo lo leí porque es cortito y porque esta noche participo de un encuentro con el autor.
Una narración super desafiante, es como si Mella hubiese querido escribir todo lo que su mente captaba, todo lo que ocurre en un momento. Por momentos me significó tener que re leer páginas completas por la velocidad de acciones, pensamientos y recuerdos.
La escritura es pobre y plagada de name-dropping de la cultura, un prurito por otro lado bastante típico en los escritores jóvenes e inmaduros (hay que tener en cuenta que Mella publicó inicialmente este libro con 21 años, y luego lo republicó en su "forma definitiva" con 31 años). Visto desde el 2019, el discurso y el estilo del libro parecen ya haber nacido muertos, y su utilidad literaria creo que es únicamente historiográfica y como instrumento cultural.
Hacia el final el relato posee cierta fortaleza poética, aunque algunos movimientos musicales del fraseo de Mella son un poco forzados y pretenciosos. Creo que los pasajes alrededor de la muerte de la madre son los más potentes, y auguran una poética destacada.
El único personaje interesante, a mi entender, es la madre, que paradójicamente es el personaje con menor agencia en toda la historia. Su realce tan negativo, umbrío, casi neurovegetativo, nos la presenta como la hipotética llave, la raíz, de las experiencias del protagonista. Además es la receptora de los rasgos más perturbadores del protagonista, y Mella sutilmente la coloca más acá del escándalo y por fuera del sediento ojo juzgador del lector.
Quizá por las carencias descritas más arriba, el personaje más flojo es el protagonista. Su parloteo babea un poco en el snobismo del wannabe en la literatura, un poco en la pose pseudo-punkilla. Todos los otros personajes, con excepción de la madre, parecen extensiones versionadas de su trilladísimo vacío existencial, y en algunas de sus esquinas Mella apenas logra esbozar la sospecha de un cínico. Como siempre, y como básicamente todos los personajes miembros de esta reducidísima subtribu que se desea elevar como muestra ejemplar de la sensibilidad de clase media uruguaya, hay un veraneo en los balnearios atlánticos del Este uruguayo.
Por lo general, el abuso del name-dropping fosiliza los libros.
El propio Mella ha dicho que escribió Pogo, su primer obra, sin saber que estaba escribiendo un libro. Lo escribió con diecinueve años, cuando enfrentaba un período suicida y de experimentación con las drogas. Y se nota la inocencia, la inmadurez, el frenesí.
“Durante cuatro o cinco días escribí sin parar en un cuaderno que tenía a Tribilín en la tapa. Relataba lo que iba haciendo segundo a segundo con terror de que se me escapara un solo pensamiento, un solo detalle de lo que veía. Pronto había comenzado a anotar cosas que no habían ocurrido, empezaba a inventar, y mi vida empezó a confundirse con la de un pendejo de mi edad que vivía en una casa parecida a la mía, que enseñaba inglés para pagarse las drogas y escribía incesantemente para hacer algo menos solitario que colgarse de una viga” ha dicho en una entrevista a Casciari para la Revista Orsai.
Un joven de 19 años que da clases de inglés y queda a cargo de su madre enferma cuando su padre viaja a un congreso religioso en Brasil en misión eclesiástica. El nerviosismo adolescente, en movimiento continuo, se espeja perfectamente con un pogo en un buen recital de punk rock, donde todos saltan y se empujar en todas direcciones al mismo tiempo. Eso es con lo que se van a encontrar.
Todo ocurre en todas direcciones al mismo tiempo. Frases cortas, descripciones de lugares o cosas, enumeraciones, cambios bruscos de escenario sin aviso, saltos en el tiempo, elipsis narrativas. Puede que parezca difícil de seguir, seguramente se van a preguntar a dónde está yendo, les va a parecer falto de sentido. Pero es un sinsentido precioso.
Mella casi siempre da la sensación de que con su narrativa trata de exorcizar sus monstruos internos. Y lo que se ve en sus obras posteriores, tal vez tenga explicación en su ópera prima. Es cierto que fue puliendo y madurando mucho su escritura a lo largo de los años, e incluso seguramente también durante el impasse en que nos mantuvo en vilo. Pero la rabia y la violencia acumulada del chico que con 19 años, cuando se encontró solo en la casa familiar aprovechando que todos se habían ido a veranear, se encerró con el revólver de su padre y tres gramos de cocaína, fue el detonante de Pogo y que lo convirtió luego en el escritor que es hoy. Y de cierta forma, sigue estando presente.
Le doy tres estrellas por ser Mella y mal o bien tener ese toque característico que fue desarrollando en sus siguientes libro. Pero este es su primer libro y se nota. Es un libro al que le haría falta unos retoques en varios sentidos. En definitiva no pude terminarlo pero me sirvió como un contacto con ese Mella que recién iniciaba su carrera como escritor. Asimismo, El hermano mayor, contó por adelantado las escenas más crudas y llamativas del libro.
One cannot read this book if not acquainted with uruguayan culture and especially the city of Montevideo. It goes deep in deconstructing the city as it evolves deconstructing the narrator’s hard personality as well. This is Mella’s first novel and one can tell. Yet, the germ of the way he plays with verbs, time management, and syntax, are all rooted in this book.
Un relato que fluye y recorre los pensamientos del narrador con una suerte de extrañeza y alejamiento del mundo. Muy interesante en su despojo aspiracional y con un cierto aire testimonial. Le sentí libertad Cortazariana.