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Prometheus; The Fall of the House of Limón; Sunday Sunlight: Poetic Novels of Spanish Life
Excerpt from Prometheus; The Fall of the House of Limón; Sunday Poetic Novels of Spanish Life
N o dust arises on its journey And the bough of an oak-tree Glories at the prow.
About the Publisher
Forgotten Books publishes hundreds of thousands of rare and classic books. Find more at www.forgottenbooks.com
This book is a reproduction of an important historical work. Forgotten Books uses state-of-the-art technology to digitally reconstruct the work, preserving the original format whilst repairing imperfections present in the aged copy. In rare cases, an imperfection in the original, such as a blemish or missing page, may be replicated in our edition. We do, however, repair the vast majority of imperfections successfully; any imperfections that remain are intentionally left to preserve the state of such historical works.
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244 pages, Hardcover
First published June 16, 1954
About the author
Ramón Pérez de Ayala
213 books8 followersRamón Pérez de Ayala y Fernández nació en Oviedo el 9 de agosto de 1880. Era hijo de don Cirilo Pérez de Ayala, oriundo de Tierra de Campos (Valdenebro de los Valles en Valladolid), y de doña Carmen Fernández Viña o Doña Luisa Fernández del Portal, de Asturias, concejo de Valdés-Luarca, su madre murió cuando él era pequeño. Fue bautizado en la iglesia de San Isidoro. A los nueve años ingresó en el colegio de jesuitas de San Zoil, en Carrión de los Céspedes, Palencia. Dos años más tarde pasó al colegio de la Inmaculada Concepción, en Gijón.
Estudió Derecho en la Universidad de Oviedo bajo la protección de Leopoldo Alas, "Clarín". Allí entró en contacto con los pensadores del Krausismo, entre ellos Rafael Altamira, Posada. Le atraía tanto el Regeneracionismo de sus mentores como el Decadentismo estético de la Europa de preguerra.
En 1903 formó parte de la revista «Helios» de tendencia modernista. En 1904 publicó su primer libro «La paz del sendero» elogiado por Rubén Darío. A partir de entonces, su principal actividad sería la literatura.
Pedro González Blanco lo puso en contacto con los modernistas de Madrid: Jacinto Benavente, Francisco Villaespesa, Gregorio Martínez Sierra, Juan Ramón Jiménez, Ramón María del Valle-Inclán y José Martínez Ruiz, "Azorín". A partir de 1904 empezó a colaborar en El Imparcial y ABC. En 1907 se fue a vivir a Londres. Al año siguiente su padre se suicidó tras arruinarse.
Volvió a Madrid donde colaboró con diversos medios: «El Heraldo», «El Imparcial», «Alma española», «El Liberal».
En 1913 contrajo matrimonio con Mabel Rick y se estableció en Madrid. Consiguió un empleo en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.
Vivió diez meses en Estados Unidos en 1919.
Se le concedió el el Premio Nacional de Literatura en 1927 y en 1928 fue nombrado académico de la Lengua.
En 1931, con José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, firma el manifiesto «Al servicio de la República», manifiesto antimonárquico que tuvo extraordinaria influencia sobre la opinión pública y valió a los tres el apelativo "Padres espirituales de la República". Al proclamarse la republica se le encargó la Dirección del Museo del Prado.
En 1932 fue nombrado Embajador en Londres, cargo del que dimitió en 1936 descontento del rumbo político que imponía el Frente Popular. Volvió a España donde cambió de bando y se posicionó a favor de los sublevados en contra de la República democrática, tras la guerra continuó de funcionario de la embajada española. La amputación de la pierna del menor de sus hijos, primero, y la muerte, después, del mayor, fueron los golpes de gracia que hicieron del suyo un verdadero «dolorido sentir» y lo que le decidió a volver a Madrid, en diciembre del 54. Había pasado fuera de España veinte años. Sus libros en la España nacional no tenían libre circulación y los americanos estaban prohibidos. Regresó definitivamente a España en 1954. Murió en Madrid el 5 de agosto de 1962.
Toda la obra de Pérez de Ayala parece un experimento literario en el que utiliza la ironía y lo bufo. La frontera entre o irónico y lo real se difumina entonces en un pesimismo vital.
Su obra es dividida por la crítica en dos épocas, una primera época juvenil en que se caracteriza por una visión pesimista de la vida, que se trasluce a través de una sutil ironía, pero a partir de la publicación de Belarmino y Apolonio (1921) empezó su segunda etapa, donde abandonó el realismo en favor del simbolismo caricaturesco y el lenguaje se recargó con componentes ideológicos propios del ensayo.
El estilo de Ramón Pérez de Ayala se caracteriza por la ironía y el uso de un lenguaje muy refinado, donde abundan las alusiones, las citas encubiertas y la intertextualidad, por la abundancia de cultismos y helenismos y por el uso ocasional de las técnicas degradantes del esperpento. El perspectivismo y el contrapunto son técnicas que a veces utiliza, dividiendo incluso la página en dos columnas para contrastar puntos de vista. En su primera etapa
Estudió Derecho en la Universidad de Oviedo bajo la protección de Leopoldo Alas, "Clarín". Allí entró en contacto con los pensadores del Krausismo, entre ellos Rafael Altamira, Posada. Le atraía tanto el Regeneracionismo de sus mentores como el Decadentismo estético de la Europa de preguerra.
En 1903 formó parte de la revista «Helios» de tendencia modernista. En 1904 publicó su primer libro «La paz del sendero» elogiado por Rubén Darío. A partir de entonces, su principal actividad sería la literatura.
Pedro González Blanco lo puso en contacto con los modernistas de Madrid: Jacinto Benavente, Francisco Villaespesa, Gregorio Martínez Sierra, Juan Ramón Jiménez, Ramón María del Valle-Inclán y José Martínez Ruiz, "Azorín". A partir de 1904 empezó a colaborar en El Imparcial y ABC. En 1907 se fue a vivir a Londres. Al año siguiente su padre se suicidó tras arruinarse.
Volvió a Madrid donde colaboró con diversos medios: «El Heraldo», «El Imparcial», «Alma española», «El Liberal».
En 1913 contrajo matrimonio con Mabel Rick y se estableció en Madrid. Consiguió un empleo en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.
Vivió diez meses en Estados Unidos en 1919.
Se le concedió el el Premio Nacional de Literatura en 1927 y en 1928 fue nombrado académico de la Lengua.
En 1931, con José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, firma el manifiesto «Al servicio de la República», manifiesto antimonárquico que tuvo extraordinaria influencia sobre la opinión pública y valió a los tres el apelativo "Padres espirituales de la República". Al proclamarse la republica se le encargó la Dirección del Museo del Prado.
En 1932 fue nombrado Embajador en Londres, cargo del que dimitió en 1936 descontento del rumbo político que imponía el Frente Popular. Volvió a España donde cambió de bando y se posicionó a favor de los sublevados en contra de la República democrática, tras la guerra continuó de funcionario de la embajada española. La amputación de la pierna del menor de sus hijos, primero, y la muerte, después, del mayor, fueron los golpes de gracia que hicieron del suyo un verdadero «dolorido sentir» y lo que le decidió a volver a Madrid, en diciembre del 54. Había pasado fuera de España veinte años. Sus libros en la España nacional no tenían libre circulación y los americanos estaban prohibidos. Regresó definitivamente a España en 1954. Murió en Madrid el 5 de agosto de 1962.
Toda la obra de Pérez de Ayala parece un experimento literario en el que utiliza la ironía y lo bufo. La frontera entre o irónico y lo real se difumina entonces en un pesimismo vital.
Su obra es dividida por la crítica en dos épocas, una primera época juvenil en que se caracteriza por una visión pesimista de la vida, que se trasluce a través de una sutil ironía, pero a partir de la publicación de Belarmino y Apolonio (1921) empezó su segunda etapa, donde abandonó el realismo en favor del simbolismo caricaturesco y el lenguaje se recargó con componentes ideológicos propios del ensayo.
El estilo de Ramón Pérez de Ayala se caracteriza por la ironía y el uso de un lenguaje muy refinado, donde abundan las alusiones, las citas encubiertas y la intertextualidad, por la abundancia de cultismos y helenismos y por el uso ocasional de las técnicas degradantes del esperpento. El perspectivismo y el contrapunto son técnicas que a veces utiliza, dividiendo incluso la página en dos columnas para contrastar puntos de vista. En su primera etapa
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July 31, 2015
Magistral. Un castellano maravilloso.
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