La nostalgia de las excursiones dominicales, la desolación por la muerte de un amigo, el trastorno de los sentidos al viajar por primera vez lejos de casa, el vértigo que provoca el riesgo de una travesura, la ebriedad de los primeros días de vacaciones...
Las emocionantes estampas que componen El vaso de plata rescatan de la memoria distintos momentos de la adolescencia de su protagonista, relatos conmovedores sobre la formación moral, sobre aquel «viaje a la singularidad que constituye toda adolescencia», por decirlo en palabras de Martínez de Pisón. La quietud y permanencia que destilan sus páginas, la sensación de que nos cuentan cosas «que han pasado y que están destinadas a seguir pasando» son uno de los mayores logros de un libro que ha retratado la adolescencia como pocos en nuestra reciente literatura.
Este libro, el primero de narrativa que publicó su autor y por el que obtuvo el premio Ciudad de Barcelona y el Crítica Serra d’Or de 1992, está destinado a acompañar nuestro propio aprendizaje del dolor y del amor y a perdurar en la memoria lectora. Un libro que nos enseña, como diría su autor, que «la vida es un pasar de una adolescencia a otra».
Al estilo de Vicente Valero, unos recuerdos, quizás también de Ibiza, de una infancia y juventud feliz con episodios dramáticos que ayudan a definir la personalidad.
Uitgelezen: 'De wijsheid van een eiland' van Antoni Mari. het boek doet terugverlangen naar de tijd waar tijd 'onbelangrijk' was, waar je mocht zijn aan de hand van de lichamelijke en geestelijke werken van barmhartigheid keer je terug in de tijd met de auteur en krijg je zicht op hoe het leven tot stand kwam https://boekenkrant.com/recensie/de-w....
"Lo que no tiene de novela al uso es la voluntad expresa de Antoni Marí, su autor, de identificar cada uno de los relatos cotidianos que narra con una de las obras de misericordia, sin que se trate de un libro religioso ni se refiera en ningún momento al Dios cristiano". Más en https://capitulocuarto.wordpress.com/...
Hoewel het boek van de Spaanse auteur van 1992 dateert (pas in 2025 werd het vanuit het Catalaans naar het Nederlands vertaald), toch boet het niets in op de actualiteit. Miquel vertelt ons enkele jeugdherinneringen waarbij elk hoofdstuk ontleend werd aan de zeven lichamelijke en zeven geestelijke werken van barmhartigheid. Soms zijn het hilarische anecdotes, soms zijn ze bloedserieus of wekken ze ontroering op. Ondeugden worden levenslessen voor de jonge Miguel hoewel hij misschien onbewust ook zelf de werken van barmhartigheid uitvoert zoals zijn zieke vriend Pau bezoeken tot diens levenseinde. Thema's van alle tijden zoals vriendschap, trouw, eerlijkheid, familie, traditie, liefde voor de zee en voor het binnenland, muziek, wijsheid, vergeving,... komen als een rode draad door de jeugdmijmeringen.
Elk hoofdstuk voelt als een rustige zomerdag ergens in Spanje waarbij je indommelt door het zachte geluid van een rustig kabbelende zee. Elk hoofdstuk brengt de lezer na een hectische dag tot rust. Het doet je stilstaan bij de hectiek van het leven waarbij alles moet en waarbij het digitale allesoverheersend is geworden. Nochtans maakt de auteur ons duidelijk dat niets moet, dat het misschoen vroeger niet zo slecht was als mensen naar elkaar luisterden, als mensen met elkaar aan tafel praten, als mensen de tijd het uit oog kunnen verliezen.
De wijsheid van een eiland is een mooi werk dat vlot geschreven werd hoewel je af en toe een passage moet herlezen om door te laten dringen wat de auteur bedoelt, welke levensles hij ons wil bijbrengen. Maar die passages brengen niet alleen rust; ze zorgen er ook voor dat je dieper gaat nadenken over wat hij bedoelt m.a.w. dat het werk meer is dan louter een opsomming van jeugdherinneringen.
Een aan te raden werk over de mijmeringen van een vroeger leven dat van begin tot einde rust uitstraalt!
"Ya de mayor supe que pasábamos el verano en El Juncal por mi abuelo…
Porque para el abuelo El Juncal era su casa. Su verdadera casa. Y estábamos invitados a su casa, con todo lo que eso pudiera suponer. En la ciudad siempre se encontró desplazado; no mucho, pero sí lo suficiente como para sentir que su lugar no era aquél. Había nacido en El Juncal y allí había crecido y allí había vivido hasta que la familia se trasladó a la ciudad. Pero siempre había vuelto, tal vez nunca se alejó de El Juncal. Allí guardaba todas aquellas cosas –cartas, documentos, reliquias, muebles- que le habían ayudado a crearse una identidad en la que reconocerse.
Por esa razón también viajábamos a El Juncal en la tartana y preparábamos el traslado como si aún viviésemos en el siglo XIX. Habríamos podido ir en el mil quinientos de mi padre y organizar el desplazamiento de un modo más simple y racional. Pero mi abuelo prefería aquel medio de locomoción lento y parsimonioso porque formaba parte de la liturgia a la que felizmente nos sometíamos.
Al tomar la curva por donde se ascendía a la casa de El Juncal, mi abuelo se apeaba y subía andando hasta ella por un atajo. Llegaba antes que nosotros; se lavaba la cara y las manos, se ponía un poco de colonia, se peinaba y salía al porche a recibirnos, como si nunca hubiera salido de la hacienda y hubiera estado esperándonos mucho rato, preparándolo todo para que fuera más propicia la estancia estival en su casa." AM
Es muy complicado conectar con un libro de relatos, más con uno que actúan a modo de un diario personal, de un librito de infancia y adolescencia. Creo que el prólogo de esta obra le hace un flaco favor, pues lanza un mensaje de que estamos ante la panacea, ante una colección mística, trascendental, inusualmente bella. Y no es para nada así. Tiene trazos bonitos, relatos y pasajes realmente bellos como en el que habla de la muerte de un amigo, o el que narra y presenta la figura dulce e ingenua de un abuelo sumido en su vejez apartada. El resto es un recorrido breve por la niñez del autor, camuflado en una suerte de autoficción en la que únicamente cambia su nombre. Un recorrido breve, que no termina de entrar en lo verdaderamente importante, que pasea por las calles y caminos de Ibiza y que se estrella antes de empezar el vuelo. Una obrita, concebida en algo tan breve debe ser o muy concisa o muy punzante y no una cosa ni la otra. Un batiburrillo de recuerdos, medianamente ordenados bajo el sentido y guion de las enseñanzas católicas, que no se adentra en conflictos, ni en diálogos, ni en tramas complejas. Liviana, fácil de leer, olvidable y plana. Esperaba un sincero coming-of-age, unos relatos reveladores y entrañables, bañados por el Mediterráneo, pero no encontré nada de eso aquí.
El libro me encantó. Me recordó a la manera en la que se describe la vida de un adolescente y su forma de actuar de “Él guardián entre el centeno”. Tiene un ritmo rápido y es fácil de leer, aunque, por como está dividido a veces los saltos en el tiempo pueden confundir al lector. Pero pasa por distintas etapas de la adolescencia sin llegar a mostrar tanto del protagonista pero viéndose a la perfección lo que siente en cada momento y transmitiéndolo de manera que se entiende.
Jeugdherinneringen die zonder emotie verteld worden en waar je de verwondering en respect tussen de regels voelt.
mooiste zin (over een onverwacht feestelijk en laat ontbijt) De tafel was gedekt in de veranda en de zon, die bijna verticaal op het tafelkleed viel, leek de damp die opsteeg van de mokken chocolademelk te verlichten, het fruit op te wrijven en het oppervlak van de tafel te laten gloeien als een lamp.
Las historias que cuenta Marí en El vaso de plata emocionan, deslumbran, hacen reír y pensar. Por más cortas y sencillas, presentan grandes aventuras, elevando lo cotidiano a una categoría simbólica que convierte escenas concretas en situaciones con las que identificarse y deja ver, detrás de lo anecdótico, los cambios que suceden en el interior del protagonista, su crecimiento personal, que es, en definitiva, la verdadera aventura.
AYYY que libro tan bonito. Es corto, breve, pero es como si alguien me estuviera contando directamente todo sobre el, pero son vivencias de toda su adolescencia. He conectado a momentos con el personaje principal, con su abuelo y con su madre. Me ha encantado leerlo con tranquilidad y sin presión, ha sido muy bonito. Habla de manera muy cercana, es como un abrazo.
Un llibre de memòries que no té el mínim interès, que conta anècdotes intranscendents amb profusió de detalls més intranscendents que les anècdotes. Dels catorze capítols, n'he llegit tres, el tercer en diagonal.
Lenguaje pulcro en una obrita que carece de fondo. Las escenas son esbozos de lo que hubiera podido ser un relato costumbrista. Deja un gusto corto como de caramelo pequeño.