Ana escribe una peculiar cuenta regresiva: le queda poco tiempo para embarazarse y quiere hacerlo ya, no importa quién sea el padre de ese hijo. Lleva un diario de esa afiebrada búsqueda que se transforma en obsesión durante la temporada que pasa becada en una residencia para artistas. Años después leerá ese diario y aunque también estará esperando por algo, Ana ya no será la misma.
Claudia Apablaza construye una novela visceral y vertiginosa que husmea en los recovecos de la mente femenina y de la maternidad como enfermedad y desvarío, como la versión más alocada del amor. Con el desvelo, el hambre, los delirios, el miedo, las obsesiones y ansias de un cuerpo que desea desesperadamente cobijar a otro cuerpo.
Manual para deconstruir la ansiedad o por qué amé “Diario de quedar embarazada”
Me gusta entregarme a la incertidumbre y empezar un libro o ver una película o conocer a una persona sin saber cómo va a ser, en qué va a terminar. Es un estado opuesto a la ansiedad, a ese estado frenético en el que caemos a veces cuando nos damos cuenta de que somos finitos y por eso queremos cambiar cosas del presente lo más pronto posible. De eso se trata “Diario de quedar embarazada”, sobre esa ansiedad maldita de la que cuesta tanto salir.
Es la historia de un deseo a dos voces: desde el ímpetu insaciable y enfermizo de que ese deseo se cumpla de inmediato; y desde la calma que se vive cuando ese deseo está en desarrollo, cuando una sabe que tiene que soltar la mente para que disfrute el cuerpo. Es el diario de una joven que siente que se le está acabando el tiempo de fertilidad, versus la voz de la misma mujer en el presente, esperando que nazca su primera hija.
Son dos viajes en uno.
Amé la progresión dramática de esos dos viajes y cómo en un punto se juntan. La ansiedad del diario del pasado se me contagió y necesitaba leer y leer rápido para consumir pronto eso que estaba pasándole a la narradora. Amé la voz, el lenguaje de esa mujer ansiosa, la honestidad con que describe un encuentro sexual frustrado, el hastío de estar consigo misma, el miedo a que su vida concluya antes que sus metas. Todo eso, narrado con un espanglish tan chistoso, tan bacán.
Amé que rompa la forma tradicional de contar historias. Siempre que leo a Claudia Apablaza me encuentro con eso. Sus personajes narran armando listas o transcribiendo lo que encuentran en Google, porque las voces de Claudia googlean todo, buscando un confort que es el confort que todas las personas buscamos en las historias o en el arte: nos da paz saber que en algún lugar del mundo alguien más siente lo que sentimos. Nos hace sentir normales, que merecemos pertenecer a nuestra especie.
También soy ansiosa, a veces no me soporto cuando se me cruza una idea en la cabeza y busco todas las formas de controlar el presente para que ocurra eso que yo quiero que ocurra. No entiendo por qué nos creemos tan omnipotentes, al final sufrimos el doble, porque la naturaleza humana no es divina y el control termina siendo autoritario; entonces no logramos lo que perseguimos y de paso nos atropellamos a nosotros y a los demás.
Mejor soltar. “Las cosas suceden cuando tengan que suceder”, dice Ana, la ansiosa. Y es verdad. Este libro está lleno de frases verdaderas, honestas, tuiteables, para aprender a combatir la ansiedad.
“La embarazada y la guagua son uno, hay una especie de cuerpo doble unido en un solo lugar” “Me puse a teclear: tengo miedo y deseo a la vez”. “Esperas mucho tiempo de tu vida que llegue este momento. El momento llega, cuando llega sientes que es distinto a lo que esperabas”. “Comencé nuevamente a meter en mi cuerpo el deseo por Fabio” [Porque la ansiedad nos construye deseos que en realidad no deseamos]. “Luego lo escuché poner temas acerca de la política estadounidense y meter y meter info como un taladro funcionando a full, hablando de grandes suceos universales como Obama y toda la burocracia estatal de los países”. “Es difícil nombrar a un pequeño ser que se está formando en tu útero, porque piensas que es todo, que puede tener todos los nombres del mundo y solo debes elegir uno”. “Hay pelados que me producen sospecha. Están siempre en la mitad de algo”. “Me alivia meterme a fotos. Buscar a otras tan afectadas como yo”. “People who is always talking about himself don’t have a nearness with others, only with themselves”. “Tenía un aspecto de rosácea que lo hacía ver como si estuviese todo el tiempo a punto de cagarse”. “Entendí que su personalidad distante es timidez y no el ego inflado”. “¿Por qué todo se va traspasando de un cuerpo a otro?”. “Culpándose a sí mismos de cosas de las cuales no son realmente responsables”. “Y sí, aprendí a hablar mejor el inglés, pero me alejaba de mi lengua y eso era triste, doloroso”. “Han pasado años y siento una distancia enorme con esa persona que era”. “Mi debilidad le despertó algo de lo que quiso alejarse”. “Nos hacemos cariño, ella golpeando mi guata y yo saludándola tocando mi guata por fuera”.
Me reí litros con el texto “Cómo tener un hijo sin que el otro se dé cuenta” y lloré al final, la última parte es como estar allí, viviendo con Ana eso que tanto esperó.
Este libro llegó a mi recomendado por una amiga. Al principio el libro parece interesante ya que uno espera que algo ocurra. Pero nada pasa en ninguna de las dos historias, es decir, el libro no tiene un desenlace. El personaje principal promete una deconstrucción de si misma que no pasa más allá de una idea en su cabeza. Por otro lado, si buscas un libro que de alguna forma se replantee la materidad desde un punto de vista más desafiante. Este no es el libro que buscas. El personaje principal busca finalmente la comodidad de la familia nuclear perfecta. Es un libro que yo no recomiendo.
Que libro se manda Apablaza. En historias paralelas pero con la misma protagonista, ambas a la espera de algo; una en el pasado que esperaba la liberación a través de ser madre mientras se le agotaba el tiempo, y otra en el presente que lo que más quiere es que pase el tiempo para poder ser madre. Una misma mujer que se escudriña a través de su diario en Italia y otra que comienza una nuevo a Santiago. Dos historias que son una, que nos muestran la maternidad como una cuestión de lucha femenina. Un excelente libro de Apablaza, que vuelve a sorprendernos por medio de su potente mensaje.
Nunca me había desagradado tanto una protagonista. Leí por ahí que el libro planteaba una visión feminista de la maternidad y es tan feminista como la serie Soltera otra vez. Eso sí está muy bien escrito y es entretenido. Pero no sé que tan feminista es la idealización de la maternidad y el plantearse agujerear condones para ser madre.
Me costó leer este libro. Al principio me costó enganchar. Le puse esfuerzo, casi obstinación por terminarlo. Quizás tenía muchas expectativas por lo que había leído de la autora, todos sus premios y buenas críticas. Que flaco favor le hacen a veces. No sé si fue mi culpa o la del libro y su dinámica. Pienso en quizás cuántos libros les pase lo mismo. Malas críticas por razones externas al libro.
Pero me alegro de haberlo terminado. Entremedio de la lectura algo cambió y enganché con las idas y vueltas temporales del diario. El final me pareció fascinante, me dejó en la cima.
El título me atrapó, no dude en comprar el libro pero no fue lo que yo esperaba. Aunque se le debe conceder a la autora su sinceridad, me desesperaba mucho estar en la cabeza de la protagonista y no logré conectar con ella. Y al final la historia no llegó a ninguna parte.
Espero encontrar otros títulos de la autora y darme otra oportunidad.
Se lee muy rapido, pero eso mismo hace que el final se sienta muy decepcionante. Creo que las dos historias llevaban rapido a un final que podria haber sido mucho mas interesante. Puntos a favor son los pensamientos eroticos que tuve todo el tiempo sobre Fabio, necesito que me ame urgente.
Malísimo. No tiene un desenlace interesante en el que culmine la historia. La versión del diario en Italia prometía mucho más pero me terminó decepcionando. La consideró una novela ligera.
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Protagonista obsesionada e insegura, triste y constantemente enferma, a la espera siempre de algo a futuro. Una artista becada privilegiada en Italia, sin tanto disfrute de la estadía, un mar de roces con las paranoias, incoherencias. Me generó pena, estrés y cansancio por leerla, busqué terminar la historia esperando algo más que nunca llegó. De bueno, destaco no romantizar la maternidad, con todas sus crostas e inquietudes varias. Ahora tengo pavor de ella. Para mí, la única belleza poética ha sido el momento pleno junto a otra mujer y su piano.
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Quedé indecisa con la puntuación que le dí. Creo que es una historia entretenida y rápida de leer y me gustó la propuesta de exponer pensamientos que quizás todas tenemos pero que jamás admitiríamos, como se hace en un verdadero diario de vida. Pero esperaba un poco más para el final, hubo cosas que quedaron demasiado inconclusas desde mi punto de vista