José Sarukhán ofrece en esta obra una descripción de los personajes e ideas que influyeron en la creación de los postulados descritos en Sobre el origen de las especies, a través de un relato novelado de episodios clave en la vida de Darwin y de algunos de sus contemporáneos, como Lamarck, Charles Lyell, Robert Malthus y John Gould. Asimismo, el autor explica concisamente algunos conceptos fundamentales de la teoría de la selección natural y su evolución a la vista de los conocimientos actuales.
"Nothing in biology makes sense except in the light of evolution", palabras verdaderas y contundentes que lanzó el gran Theodosius Dobzhansky —un biólogo evolutivo harto cristiano, by the way— en su ensayo así titulado de 1973. A su vez, Sarukhán enfatiza en este trabajo que: "la biología se entiende cabalmente solo después de haber leído a Darwin". Y este ensayo es algo así como la biografía del magnum opus del naturalista.
El autor de este pequeño gran libro, el ecólogo José Aristeo Sarukhán Kermez (n. Ciudad de México, 1940), es una de esas como leyendas vivientes en el ámbito científico de nuestro país. Biólogo de formación, hijo y antiguo rector de nuestra Universidad Nacional, Sarukhán es también miembro del Colegio Nacional desde 1987. Su labor científica y de divulgación se conjuntan magistralmente en este trabajo.
Si bien esta es mi segunda lectura del volumen, debo admitir que me sorprendió un poco reencontrarme con algunos detalles del contenido, pues fue hace poco menos de una década que lo leí por primera vez. Debo admitir también que la primera vez me resultó muchísimo más grata, probablemente por el factor novedad pues, a estas alturas del partido, encontrarme con ciertos datos ya me parece poco menos que redundante.
El título de esta obra hace referencia a las nueve hijas de Mnemósine y Zeus —"madrinas de las artes y las ciencias", en palabras de Alfonso Reyes— y, tomando este mito alegórico como modelo, el Dr. Sarukhán desarrolla cada una de las influencias que tuvo Darwin como si hubieran sido estas, efectivamente, sus fuentes de inspiración. Pero también habla sobre los eventos más importantes del viaje de Charles Robert Darwin (Shrewsbury, 1809 - Kent, 1882) a bordo del Beagle (1831-36), de su vida personal y familiar, y sobre sus dolencias. Al final del libro, terminada la parte biográfica, el autor nos obsequia una "síntesis de la síntesis", una recapitulación del neodarwinismo como se entendía a mediados de la primera década del siglo XXI.
Una de las mejores cualidades de este texto es también una de las características que hoy me parecen un poco fastidiosas: está narrada. Es decir, el Dr. Sarukhán nos presenta, un poco a manera novelesca, una reconstrucción de los procesos que llevaron a ciertos personajes históricos a concebir sus obras más importantes y que, a la postre, influirían el pensamiento de Darwin para que él, a su vez, concibiera su Origin of species: Charles Lyell y sus Principles of geology (1830-33) —que está en mi lista de lecturas en curso, por cierto—, y Thomas Malthus y su Essay on the principle of population (1798). Por supuesto que Alfred Russell Wallace y su larga amistad con Darwin, y especialmente la correspondencia con sus reflexiones sobre lo que encontraba en el archipiélago malayo también hacen una aparición. Y desde luego que no puede dejarse de lado todo lo aprendido en los intercambios que Darwin sostuvo con pastores ingleses, lo que eventualmente lo llevaría a hablar de la selección artificial en la primera parte de su libro.
Ya mencioné que el estilo relatado me resultó algo fastidioso, y se debe a la misma razón por la que suelo rechazar las novelas históricas: un exceso de imaginación y poca precisión. El oficio del historiador, considero, ya lleva de manera intrínseca una abundante labor imaginativa, por lo que ficcionalizar todavía más me genera mucha incomodidad. Y ello se refleja, por comentar un ejemplo, en un pasaje del libro que contiene una imprecisión importante y que al mismo tiempo a nadie le interesa: en medio de una conversación entre Darwin y su esposa sobre la publicación de dos obras de las hermanas Brontë: Jane Eyre y Wuthering Heights en 1847. Durante el intercambio, Darwin comenta que el revuelo que la obra de Charlotte no se compara con el revuelo que aún causaban, a cuatro años de haber sido publicados, los Vestiges of the natural history of creation de Robert Chambers (Peeblesshire, 1802 - St Andrews, 1871).
Sin embargo, esta obra fue publicada sí, en 1844, pero de manera anónima y nunca durante la vida de Chambers se confirmó su autoría. No fue sino hasta 1884, unos trece años tras la muerte del escocés y dos después de la de Darwin, que se le atribuyó la obra, descartando muchas especulaciones surgidas en las décadas anteriores, pero también confirmando las de algunos otros. Y todo esto sin mencionar que las hermanas Brontë: Anne, Charlotte, y Emily, publicaban sus obras con pseudónimos masculinos y que fue hasta que Charlotte escribió una carta —que luego fue incluida a modo de prefacio en una republicación de sus “Cumbres”— en 1850 donde revelaba que eran ella y sus hermanas las autoras verdaderas de sus libros. De modo que resulta altamente improbable que los esposos Darwin hubiera sostenido tal intercambio en la época relatada. De nuevo, a nadie le importa, pero a mí sí.
Considerando todo, tratamos aquí con una obra de gran valor que, en mi opinión, debería formar parte del catálogo de lecturas esenciales en la secundaria/preparatoria. Reitero: lectura no sólo recomendada, sino obligatoria para todo el mundo, porque se puede bien vivir sin jamás leerse a Tolstoy, pero no sin comprender nuestro lugar en y como parte de la naturaleza.
Cuenta todos los viajes por los que tuvo que pasar Darwin para la realización de sus investigaciones, la importancia en la historia y futuras investigaciones.
De vez en cuando es bueno salir de la ficción y, por recomendación de un amigo, me decidí por leer ésta obra. Escrita por José Aristeo Sarukhán Kermez hijo de Harutiun Sarukhanian y Ángela Kermez quienes llegaron a México en los años 20s de Turquía y Armenia, estudió la carrera de Biología en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y realizó la Maestría en Botánica Agrícola en el Colegio de Posgraduados de Chapingo en 1968. Su trabajo científico se enfocó a la ecología de poblaciones de plantas, el estudio y conservación de la biodiversidad y la restauración ecológica. En 1990 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Ciencias Físico-matemáticas y Naturales. Fue presidente de la Sociedad Botánica de México en 1972 y de la Academia de la Investigación Científica y miembro de muchas asociaciones nacionales y extranjeras, entre ellas, la U.S. National Academy of Sciences (1993) y la Royal Society of London (2003). Por si no fuera poco en su currículo figura estar a cargo de la rectoría de la máxima casa de estudios, la UNAM, por dos periodos, abarcando desde 1989 hasta 1996.
Con todo lo anterior uno podría esperar un libro pesado de leer y que tuviera un lenguaje complicado y técnico, nada más lejos de la realidad. Antes que nada es un libro de divulgación y lo que busca es llegar a quienes no estamos acostumbrados a textos científicos pero sentimos curiosidad por saber más de éste lugar que nos tocó habitar y de nosotros como cosas biológicas.
Lo que hace muy bien el autor, a mi parecer, es dar una necesaria introducción a la ciencia, a su conocimiento y como la percibimos, en su opinión “… el proceso de cómo se llega a una idea revolucionaria e innovadora en la ciencia con frecuencia ilustra en forma más interesante la naturaleza de la investigación científica que la nueva idea misma” que es una muy buena forma de resumir la existencia de las Musas. Para hablar de ciencia primero debemos saber qué es y de dónde viene, Sarukhán hace un excelente trabajo con sus antecedentes sobre el pensamiento científico presentando los detalles y nombres que por ahora siguen siendo (espero) de cultura general, Aristóteles, Anaximandro, Kant, Goethe.
Pero lo interesante de todo esto, fuera de nombres rimbombantes, teorías e ideas es el increíble don que tiene el autor para lograr que todos los temas sean interesantes. Uno de los primeros trabajos a los que nos acerca es el de Charles Lyell famoso y respetado geólogo, me sorprendió que un tema que parece tan aburrido, el estudio de la composición del planeta, lo que conocemos vulgarmente como estudiar rocas, logré ser tan interesante. Más adelante nos habla de Thomas Maltus y nos presenta un tema tan emocionante como la demografía… pero lo es, el autor vuelve a usar sus dotes de divulgador para lograr que un tema que uno nunca pensó fuera interesante lo sea. Y así se nos van presentado personajes claves que funcionan de antecedentes y precursores de todo sobre lo que serían los campos de estudios Darwin y en ningún momento pierde el ritmo, es como estar en una clase con un maestro al que realmente le importan sus alumnos.
El libro más que una biografía sobre Charles Darwin busca acercarnos a todo lo que implico antes y después de la publicación de sus hallazgos, su vida, su contexto y lo más importante, hacer de la ciencia algo emocionante. Buena parte del libro es para prepararnos sobre las distintas materias en las que se enfocó Darwin, siendo lo que a mi parecer es la estrella de todo, su viaje a bordo del HMS Beagle. Casi 5 años estuvo Charles Darwin viajando por todo el mundo y el autor nos acerca no sólo a lo que padece alguien de vivir en un bergantín sino que nos hace participes de la emoción de un joven naturalista que no deja de asombrarse con cada nuevo hallazgo, con ver rocas, flores, plantas, animales. Podemos imaginar al joven Darwin saltando por la selva, corriendo a ver las tortugas de los Galápagos, guardando toda clase de flora y fauna en frascos y cajas, además de la camaradería que un viaje así logra. No sólo eso, consigue que nos imaginemos el trabajo titánico de ordenar todos los especímenes. La ardua labor de pensar, teorizar, escribir y publicar los hallazgos año con año (durante casi 20) de cada idea o nuevo descubrimiento, algunas veces con pruebas y otras con la fe de no equivocarse o la esperanza de que nuevas generaciones puedan resolver ciertos enigmas.
Si hay algo que reclamarme al autor es que no es necesario “novelizar” los eventos, me explico: en ciertos pasajes del libro Sarukhán intenta ponernos en las rutinas de los protagonistas, algo como “el olor a madera y cuero que saturaba el aire de los cavernosos pasillos le trajo recuerdos gratos del Beagle. Al terminar su recorrido en medio de una multitud de personajes uniformados, y una vez fuera de las miradas circunspectas de los oficiales, Charles empezó a bajar de dos en dos los pulidos escalones de mármol de la amplia escalinata del Almirantazgo británico.” Es decir que inventa pasajes de introducción que, a pesar de su buena intención, a mi parecer, no funcionan del todo, ya que quedan muy simples, burdos y en alguna ocasión incluso son incorrectos, como aquel donde mencionan que Darwin y su esposa Emma tenían que recoger los libros que el hermano de Charles, Ras, les había mandado, ambos de las hermanas Brönte, el problema es que para es momento nadie las conocía y los libros fueron publicado bajo sus seudónimos masculinos. Pese a lo anterior, los pasajes de ese tipo son breves y no interrumpen el objetivo de la obra. Y al final nos da la síntesis de lo que fueron los hallazgos de Darwin y a donde se va perfilando nuestro mundo, que, como menciona el autor, aquí seguirá aunque nosotros como especie ya no.
Un libro que puedo recomendar ampliamente ya que no sólo no aburre, emociona y nos presenta a estos padres de la ciencia como personajes que dudan, prueban, se emocionan y a veces se equivocan, ya sea por que no acaban de aterrizar sus ideas o no había elementos en el momento que les tocó vivir para respaldar sus hipótesis. Sin duda una obra que nos demuestra el asombroso mundo en el que nos tocó vivir y que no vamos a encontrar en el último baile de TikTok. Como bien apunta el autor: En nuestras manos está convertirnos en un accidente curioso en la larga historia de la evolución orgánica del planeta Tierra (que, por cierto, en esas circunstancias no quedaría alguien a quien le interesara) o en tener otro tipo de trascendencia.
¿Mi científico favorito? Charles Darwin (1809-1882), definitivamente. Tiene, a mi modo de ver, muchas cualidades. En primer lugar, le gustaba el piano, estar con su familia, conversar, leer novelas y recibir amigos. Pero también, la paciente investigación y recolección de especímenes, con el fin de construir los pequeños escalones que llevan a la construcción de una teoría. El ánimo viajero, que no todos los científicos poseen, es otra de las cualidades de este naturalista, pues hizo un viaje por el mundo y no se negó a conocer ninguna evidencia. Por el contrario, todo le llamaba la atención, los corales, las aves, las tortugas, las montañas, los insectos y los fósiles. Incluso los humanos, los cuales son algo menos interesantes y complejos que los sedimentos rocosos. Asimismo, la meticulosidad con que podía asociar los pequeños fenómenos biológicos y hacer una proyección a gran escala, lo que le permitió, por ejemplo, narrar la evolución de una célula cualquiera hasta su conversión en un ojo, miles de generaciones después. Decía: “Mi teoría sirve para explicar estos fenómenos biológicos, y no niego nada de lo que esté más allá, ustedes pueden creer tranquilamente en lo que deseen”. Pero al hacer este corte, en el momento de concebir su teoría, le dio un fuerte golpe a la Teología, un golpe del cual aún no se repone, ni se repondrá. Es que si se puede explicar la vida sin la hipótesis de Dios, bien a bien no se puede explicar la persistencia de este personaje por aparecer en todos lados. El origen de las especies (1859) es uno de los libros más emocionantes que hay. Es la historia de un muro altísimo que a simple vista no tiene fin. Pero con método, estudiando las especies a lo largo del mundo, se logra ver una dirección al devenir de la vida. Cada pequeña mutación aleatoria de los organismos tienen una repercusión enorme porque ayuda o perjudica a una especie entera. Las musas de Darwin cuenta todos estos aspectos, con el añadido de que lo hace amenamente, como una novela. Y además convierte las teorías científicas en hombres. Aquellos que inspiraron a Darwin tenían recelos y ganas de figurar. Malthus, a quien la Historia no trata muy bien, pues la literatura inglesa se dedicó a burlarse de sus cálculos sobre el hambre en el mundo (porque decía que la humanidad crece en número mayor que los alimentos), aquí es tratado con bastante comprensión. Yo no sabía que nació con el labio leporino y que con su inteligencia se sobrepuso a esta condición. Hasta da gusto leer el episodio de su casamiento. Con respecto a Darwin, se narra el viaje por el mundo que le dio los elementos para poder enunciar su célebre teoría. Lo que hizo que el capitán del barco se enfureciera a muerte, pues no sabía que su viaje gestaba una teoría que contradecía las verdades de la religión. Y la escena cumbre: ver a Darwin en las islas Galápagos, el lugar que guardaba tantos secretos sobre la vida. Darwin mirando de frente a las legendarias y enormes tortugas. Le quitó algo de sublimidad el enterarme que el gran naturalista no resistió la tentación de comérsela en un delicioso caldo.
José Sarukhán. Las musas de Darwin (1988), 6ª ed. México, FCE, 2013. (Col. La ciencia para todos, 70)
José Sarukhán shows an outstanding intellectual effort to describe the arduous process that led Darwin to come up with the notion of organic evolution. Simple and interesting, this book was enjoyable and entertaining. Learned a lot!!!
Buen e interesante análisis histórico. Muestra de manera muy clara como el proceso de generación de ideas científicas, sobre todo las que consideramos 'revolucionarias', tienen todo un conjunto de influencias, procesos y demás que siempre hay que considerar para contextualizar y comprender mejor.
Sin embargo, se nota la sobreespecialización del autor en su campo, y su gran falta de conocimientos en otros campos, mas si se trata de hacer divulgación. Errores en menciones de campos como astronomía, física, o hasta filosofía...
Una obra magistral del maestro Sarukhán. Su narrativa es tan buena que no logras distinguir si los diálogos son tomados de un diario de Darwin o creados por el autor. Este libro es muestra de la gran admiración y conocimiento que Sarukhán tiene por Darwin. Un libro que todo estudiante de recursos naturales, biología, ecología o ciencia afín debería leer.