En este libro prologado por Maria Kodama, Josef Čermák demistifica con espíritu critico informaciones inexactas y muchos datos deformados que intentado cubrir con versiones falsas las lagunas supuestas o reales sobre la vida de Franz Kafka hasta determinar incluso la lectura forzada de su obra. Sumamente inteligene en sus observaciones y siempre riguroso, Čermák desarticula, en especial, las estrategias de mistificación puestas en marcha por Michal Mareš y Gustav Janouch, quienes dieron rienda suelta a la imaginación y no se privaron de construir anécdotas, leyendas y mitos, favorecidos por el escaso conocimiento que, en un principio, rodeó la obra del autor de El proceso y La metamorfosis. Como un fiscal que busca desenmascarar al acusado y separar los hechos verdaderos de lo inventados, Čermák desestructura con sumo acierto cada uno de los planteos de Mareš Janouch y, además, logra reconstruir unas cuantas certezas que conducen al lector a una comprensión mucho más cabal de la producción de Kafka.
“Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá.” Joseph Goebbels
Luego de haber leído toda la obra de Franz Kafka es para mí muy atrayente acceder a todo lo que tenga que ver con sus aspectos biográficos. Había cifrado grandes esperanzas en conseguir el libro Conversations with Kafka de Gustav Janouch, ya que todo aquello inherente a la vida de este gigante de la literatura que además es mi escritor preferido me atrae para seguir conociendo distintos detalles de su vida. Si bien, el Kafka más biográfico puede descubrirse en sus "Diarios", "Cartas a Milena", "Cartas a Felice" (libro que todavía no compré) y "Carta al Padre" poseo en mis manos la biografía que escribió su verdadero amigo, que se llamó Max Brod, en la cual conocí muchos detalles de su corta vida. La oportunidad de leer aún más acerca de Kafka me interesaba y en especial lo que pudiera contar Janouch, pero hete aquí que tuve aún más suerte y me crucé con este libro de investigación escrito por Josef Čermák, cofundador de la Sociedad Franz Kafka e investigador en el cual le saca la máscara a dos impostores. En primer lugar a Michal Mareš, quien sin haber leído prácticamente nada de Kafka y de haberlo conocido en forma casual pretende transformar al autor en un auténtico anarquista revolucionario dispuesto a dar pelea a una sociedad desquiciada. Lo de Michal Mareš fue leído por mí con poco interés porque ya es demasiado alevoso pintar a alguien de esa manera, de modo que toda esa falacia pretenciosa e inverosímil fue descartada por mí luego de su indignante lectura. Pero sí me interesaba lo de Gustav Janouch y es aquí en donde el autor del libro pone todo el énfasis de desenmascamiento, ya que lo de Janouch es peor. En su caso, Janouch sí había conocido a Kafka cuando tenía entre 16 y 19 años y también pudo conversar con el autor cuando este trabajaba en la Compañía de Seguro Obrero de Accidentes de Trabajo y, gracias a que el padre de Janouch, que había compañero de trabajo de Kafka (de ahí la proximidad), éste utilizó esos esporádicos encuentros para escribir sus "conversaciones", primero en un borrador con el dudosísimo nombre de "Depositario de ideas", lo que nos da la impresión de ser una especie de colección de ideas que se transformarían en supuestas conversaciones, charlas y frases que le adjudicaba a Kafka y que él mismo disfrazaba gracias a cierto talento literario para camuflar sus propias ideas en frases aparentemente salidas de la mente y la boca de Kafka. Janouch publica su libro en 1951 y luego una versión corregida en 1968, puesto que, como la gran cantidad de mentiras y situaciones irreales que contaba se le iban acabando, además de inculpar a una copista y de lamentar la pérdida del famoso depositario, utilizó el aventón de popularidad que le dio el hecho de que era poca la gente que había leído a Kafka por un lado y por el otro que el autor checo había comenzado a crecer exponencialmente en popularidad a partir de la segunda mitad década del '40. Distintos investigadores, Čermák incluido, comenzaron a notar que gran parte de lo escrito en el libro de Janouch era directamente inadmisible, erróneo, falaz e inventado, a punto tal que Janouch confunde fechas, lugares y personas y termina dando datos inexactos tanto de Franz Kafka como de otras personas ligadas a su familia. Dice Josef Čermák: "Al lado de unas cuantas anotaciones y recuerdos, que se pueden considerar fidedignos, en las Conversaciones, se encuentran un sinfín de informaciones inexactas, deformadas, que faltan a la verdad parcial o completamente, y unas manifestaciones de Kafka poco verosímiles o del todo inventadas.", para agregar más adelante, "Para preparar la versión notablemente ampliada hizo falta devaluar la famosa primera edición y convertir a la copista en culpable de su castración ideológica-política. Y principalmente fue necesario conseguir el feliz hallazgo del Depositario de ideas." Fue tan bien pertrechada esta mistificación que hasta logró despistar a Max Brod quien, luego de leer el primer borrador, corrigió algunas fechas y datos, pero con el correr del tiempo, comenzó a desconfiar de lo que Janouch había ampliado en la segunda edición de 1968. En el libro, todas las conversaciones están como parametrizadas a un guión. Todas comienzan igual, con saludos cordiales y luego de la exposición de un tema (que va desde lo histórico a lo altamente filosófico por parte de Janouch de ¡17 años!, prosigue con una repuesta altamente elevada como supuestamente Kafka podía suministrar. La vida de Janouch fue tan fraudulenta como su libro y no vale la pena ser contada. Estuvo preso, fue un exacerbado comunista (de hecho atribuye a Kafka frases comunistas incomprobables) y vivió como un marginal. No es sorpresivo que escribiera un libro de esta calaña. En la historia de la literatura siempre aparecieron plagiadores literarios, copiones, mistificadores y farsantes. Le pasó al mismísimo Cervantes quien sufrió el atropello del licenciado Alonso Fernández de Avellaneda, quien escribió una versión apócrifa de la segunda parte de su famoso "Don Quijote de la Mancha", lo que causó la ira del autor, quien termina matando a Quijano en su verdadera segunda parte. Goethe, Defoe y Byron también sufrieron este tipo de vejaciones literarias. Es por esto que insto a los desprevenidos lectores que no pierdan su tiempo leyendo esa gran patraña que se llama "Conversaciones con Kafka", escrito por un mentiroso, un falsario y un impostor que se colgó de la popularidad creciente de Kafka y de unos "pocos encuentros casuales" como el mismo Kafka se hacía cargo de aclarar, para granjearse fama de amigo y albacea de uno de los más grandes escritores de la literatura mundial. Ni Franz Kafka ni la buena fe de los lectores merecen esta gran mentira fabulada por Janouch.
Lo más interesante del libro está al final, una breve biografía de Janouch, que termina siendo siendo casi entrañable en su cualidad picarezca; las numerosas citas de Las conversaciones con Kafka, de Janouch, son lo peor del libro, sacan casi todas las ganas de seguir leyendo. En general, es interesante, al menos para ñoñxs