Intriga, misterio, terror…, unas gotas de seducción y una fuerte dosis de aventura. Personajes del pasado y del presente confluyen y discurren por las páginas de esta novela. Todo comienza con la llegada de Óscar a Orballo de San Buenaventura, un tranquilo pueblo de la costa gallega, cuna de su familia. O quizá todo comenzó mucho antes, muchos siglos atrás…
Añade en la batidora hombres del bosque, una legión romana, nazis, una islita gallega llena de misticismo, 2 adolescentes y una muerte con la que empieza todo, mezclalo y te saldrá esta novela que, aunque todo lo que ocurre es muy inverosímil y fantasioso, me ha tenido enganchada estos últimos días y ya solo por ello y por las risas que me he echado a veces le subo la puntuación a las 4⭐
Perfectamente podría haberle puesto un cinco, pero los personajes me han decepcionado. Prácticamente, desde mi humilde y personal opinión, todos los carácteres han sido poco pulidos, sin nada que destacar de ellos y, sobretodo, muy poco interesantes. Este es el tercer libro y estoy entendiendo el esquema de Mallorquí: chico simple a más no poder, la chica guapa y sin personalidad (excluyendo Las Lágrimas de Shiva) y un caso que a él poco le importa y le conviene, pero bueno, ¡el crío se aburre, tendrá que hacer algo!
Eso sí, las aventuras y cómo se desarrollan las historias de este autor son maravillosas, enganchan mucho y me encantan. Sobretodo en este libro, tiene mucho misterio y, aunque un poco (un poquito solamente) previsible, ha sido muy creativo. Muy interesante la idea de viajar en el tiempo y los planes de vuelta de los nazis.
Además, sumemos la ligereza con la que lees sus libros, la magia con la que César escribe y con la que te lees cien páginas y parece que no haya pasado el tiempo.
En general, libro que te lees en un fin de semana y que entretiene, pero al que le falta algo.
Tengo sentimientos encontrados con este libro. Por un lado, me pareció fascinante toda la temática de la Segunda Guerra Mundial y cómo se manejan los flashbacks, especialmente con las rocas enormes (que, para ser honesta, no recuerdo cómo se llaman, pero están en la portada). Todo lo relacionado con la mezcla de épocas, la era de piedra, los romanos viajando por el tiempo y la línea temporal me pareció súper interesante. Hay escenas muy impactantes, como esa última cena en la que un personaje romano regresa con una metralleta y empieza a masacrar británicos. Esa parte me gustó mucho porque fue inesperada y emocionante.
Sin embargo, aunque disfruté de la trama, hay cosas que no me convencieron. Por ejemplo, no entiendo cómo es posible que cuatro personas logren derrotar a toda una organización de alemanes genéticamente modificados para el combate. Es decir, son como perros de guerra súper avanzados, y aun así pierden contra un grupo tan pequeño. Me parece poco creíble. Hubiera preferido un desenlace diferente, porque eso fue lo que menos me gustó del libro.
Ahora, hablando del protagonista, siento que está mucho mejor desarrollado que el de La isla de Bowen. En este libro, el protagonista tiene una personalidad mucho más marcada, es más interesante y puedes conectar mejor con él. A diferencia del otro libro, donde el protagonista me pareció bastante plano, aquí realmente se siente como alguien con agencia y emociones que aportan a la historia.
Lo que más me gustó del libro fue la trama. Todo lo relacionado con la Segunda Guerra Mundial está contado de manera súper inmersiva. Me encantó cómo los capítulos se salían del tiempo lineal para narrar otras historias que, al final, terminan conectando de forma magistral en un solo momento. Es una lectura intrigante que te invita a pensar y a hacerte preguntas.
A pesar de esto, el final me dejó insatisfecha. La resolución del conflicto me pareció absurda. ¿Cómo puede ser que una organización que ha sobrevivido desde los tiempos del Segundo Marqués del Rey, con soldados súper entrenados y genéticamente avanzados, pierda lo que más buscaban? Aunque no se destruye la organización por completo, el hecho de que fallaran en su misión principal se sintió como un desperdicio.
En resumen, la trama es emocionante, bien construida y fácil de leer. Te atrapa y te mantiene pensando. Pero el final y ciertas inconsistencias me dejaron un mal sabor de boca. Sin embargo, el protagonista es un punto a favor que hace que valga la pena darle una oportunidad.
Lo mejor de esta novela es la mezcla entre el mundo romano, las tribus del norte, el nazismo de la Segunda Guerra Mundial y traerlo todo al presente a través de una misteriosa isla de la costa gallega y su aún más misterioso crónlech. Me ha gustado mucho ir siguiendo la historia paralela de Marco Plauto y sus soldados, pero sobre todo me ha encantado el personajillo de Hack Ckuchlainn (perteneciente a la tribu de los Hombres Verdes). Es una historia tan original y que trae a la actualidad (finales del siglo XX) elementos de diferentes culturas y hechos históricos como las Lebensborn nazis que merece la pena leerla. Estoy más acostumbrada a leer libros centrados en el desarrollo de los personajes (que en este libro es mínimo), por eso me debatía entre las 3 y las 4 estrellas, pero creo que es un gran libro y que si no estás buscando exclusivamente desarrollo de personajes y dramas emocionales, es una lectura muy gratificante.
César Mallorquí es un autor que me acompaña desde hace mucho tiempo, quizá uno de los responsables de que me guste la lectura. Como especialista en novela juvenil es uno de los preferidos por los profesores de Lengua del instituto para mandarte un trabajo o hacer un examen sobre alguna de sus obras. Como las famosas "Las lágrimas de Shiva" o "La cruz de El Dorado" de la clásica colección Periscopio.
Uno de ellos es "La fraternidad de Eihwaz", el cual leí el año pasado y me gustó mucho. Habla de la llegada de Óscar a un pueblo costero de Galicia, en el que se ve inmerso en un camino de intriga donde el pasado y presente se confunden como si fueran uno solo. Un asesinato, una isla misteriosa, una sociedad secreta Nazi y... ¿Romanos?
Mención especial a las referencias de la cultura Celta del norte de España, como ya hizo César también en otro de sus libros, "Leonís". Ese rollo de los pueblos celtíberos me encanta. Todo eso en poco más de 300 páginas, una lectura sencilla que hace que no puedas soltar el tomo ni para ir al baño.
Personalmente, me pareció un libro distante porque su trama se aleja mucho de la realidad. No me gusta este tipo de libros y creo que su trama es escasa, pero todo depende de qué te guste leer.