El camino hacia el cubismo es un libro mítico. Escrito por quien fue su principal marchante, no sólo nos cuenta los inicios de la pintura cubista, sino que, además, es un ensayo de gran perspicacia y profundidad. El lector tiene en sus manos uno de los textos fundamentales sobre el que quizá sea el momento más fibrado del siglo XX; un testimonio de época extraordinario, con el sabor de la novedad y el óleo todavía tierno en los lienzos.
Un librito bien corto escrito entre 1915 y 1916 por el marchante de los pintores cubistas. No es una crónica histórica del movimiento cubista, sino un tratado de estética. En ese sentido, no cumplió mis expectativas pues esperaba algo más accesible para un profano como yo.
Como el mismo autor escribe en su prefacio a la edición de 1958, es una obra de época en el sentido de que se escribió cuando el movimiento estaba teniendo lugar.
Por todo lo dicho, y a pesar de la (engañosa) introducción por el editor en español, es más una obra para profesionales y estudiosos que para el público en general.