Esta novela aborda, sin piedad y sin concesiones, nuestro lado oscuro. Los personajes salen del papel y empiezan a merodear por la mente del lector; por eso hay que advertirles que una vez abierta esta cajita de revelaciones, es imposible cerrarla. Y lo que encierra es un estremecedor viaje a lo desconocido, siguiendo a un neurocirujano que opera el cerebro de jóvenes para venderlos como guardaespaldas, amantes, mascotas o cualquier cosa que los poderosos, deseen. Con la maldad del Demonio en primera persona hierve este potaje letal de anarquía, desolación, crueldad y unas cuantas gotas de esperanza.
Esta es una relectura a veinte años de distancia. Recordaba la trama pero ningún detalle; tampoco recordaba si me había gustado y cuánto. Sé que lo compré influenciada por el título, la portada y porque por aquellos entonces estaba muy curiosa de los temas de la mente y el cerebro. Pero, ahora me ha parecido un despropósito.
Sigo pensando que el argumento es interesante, aunque creo que la forma de presentarlo ha hecho que el libro envejezca mal: con premisas y críticas sobre los robots humanoides, a los que le ve poco futuro, y que claramente han sido superadas con creces por la robótica y la IA. ¿Podemos pasar esto por alto porque no había manera de conocer el futuro? Sí, es posible, pero ¿y la estructura narrativa?
Entradas que inician casi de la misma manera, palabra por palabra. Fragmentos repetidos constantemente. Frases echas y clichés. Sustantitvos que se repiten más de tres vecces en menos de dos líneas. Finalmente, un personaje que tiene todas las virtudes y todos los defectos, de un barroco extremo. Contradicorio incluso.
P: El Lobotomista (Kalin), Lubo, Niko, Ebel CIBHYP Con una historia muy original, el autor nos encanta y a la vez horroriza a través del morbo, peligrosa arma de dos filos que bien nos puede hacer alejarnos o acercarnos con inquisitiva curiosidad. Un médico que tras experimentar clandestinamente áreas del cerebro, puede modificar, ciertas partes del mismo para crear seres totalmente ‘nuevos’, capaces de seguir fielmente a su creador [al menos eso creyó hasta el final de la historia], es decir robots vivientes, con capacidades intelectuales o físicas que distaban por mucho de las de cualquier ser humano; para esto organiza un consultorio de pedidos, ya que puede crear mercenarios fieles con cuerpos de jóvenes condenados pero de aspecto poco estético y también puede crear mascotas sexuales con cuerpos de bellísimos adolescentes, de hecho este es el fin personal del Lobotomista, pues él siempre estuvo enamorado de los chicos y al ser rechazado, en su solitaria infancia, decide crear un grupo de amantes, efébicos, con los que se dedica a disfrutar su riqueza por el mundo hasta que se retiran a un poblado alejado, en este se da el trágico desenlace, al enterase de que sus propios hijos, como él los llamaba, en un acto de rebeldía, que creía imposible; mantenían secretas relaciones amorosas. Es una extraordinaria narración tan bien contada que nos arrastra con un agradable semblante y ligeras exclamaciones de horror; es una metáfora de la soledad en la infancia y las posibles ‘transgresiones’ a que conduce, aunque partiendo de otra perspectiva, tales transgresiones no son más que los deseos reprimidos que escapan del sentido común para liberarse. BUENÍSIMO.