En medio siglo, el "planeta de los jóvenes" se ha convertido en el planeta de los viejos. ¿Por qué? La razón ha sido muy simple: han dejado de nacer niños. En el año 2024, París, Francia, el mundo entero, son millones y millones de viejos. América ha perecido en manos de la propia ciencia; Rusia ha desaparecido en su Gulag; China apenas cuenta con unos cuantos millones de personas. París, con sus rascacielos desiertos, sus prostitutas ya ancianas, sus calles con nombres cambiados, su bosque de Boulogne transformado en selva, es una visión alucinante que nos recuerda aquella novela de Orwell, 1984. Este libro no es de ciencia ficción. Quizás sea la anticipación de un futuro que nos espera. Es un libro-sueño, negro como una estampa de Goya, picante como un panfleto de Swift.