Finalista del Premio Planeta, 2004. Corre el año 1905 y Leonardo Prado Sandoval se desplaza a Madrid. Quiere completar su doctorado en medicina a las órdenes de Ramón y Cajal. Pero muy pronto se ve envuelto en un duelo que lo obliga a huir de España. Así comienza una peripecia colosal, que lleva al protagonista de esta historia a cambiar de identidad, a trabajar como capataz en Panamá, a adentrarse en la selva o a convivir con una extraña tribu de la que recibe como regalo una el cráneo de Vasco Núñez de Balboa. Cuando el destino parece sonreírle otra vez, la muerte de quien iba a ser su esposa tuerce de nuevo su suerte. Solo entonces, desesperado, decide volver a su país, donde finalmente consigue recuperar su identidad, sus pertenencias, y ―¿quién sabe?― su esperanza. Una novela histórica basada en personajes reales, que recrea con todo pormenor acontecimientos como la construcción del Canal de Panamá o aventuras extraordinarias al lado de auténticos chamanes. Un relato con los mejores ingredientes. Una lanzadera al mundo de los sueños y la imaginación. Una historia de amor. Nueva edició La edición actual de El cráneo de Balboa incluye revisión editorial.
La novela, ambientada en los primeros años del siglo XX, narra la historia de un prometedor médico madrileño que ve truncada su carrera por un hecho trágico que le obliga a viajar a Panamá para cambiar trajes, perfumes y sus copas de coñac por pantalones remangados, barro y cuencos de chicha. Allí vivirá un infierno y se sumirá en mil y una calamidades; sujetado casi siempre, por los azares del destino. No quiero entrar en demasiados detalles argumentales pero sí me gustaría explicar que el hallazgo de esa reliquia bien podría ser una alegoría a lo que los indianos llamaban "ir a hacer fortuna".
Si bien el argumento está bien hilvanado y su desenlace se va deshilachando sin caer en la precipitación, lo que más quisiera destacar, y que refiere al "costismo" -como yo le llamo-, es la increíble capacidad léxica del autor y, sobre todo, la facilidad para comparar cada escenario, cada sentimiento y cada situación, con nexos gramaticales incontestables. De la narración hace verso, a veces hiperbólico, que irá a gustos, pero que a mí me ha agradado. Entendería que un editor, quizás podría decir que ese virtuosismo léxico puede entorpeces el ritmo de la historia, o que usa en exceso el recurso metafórico de todo lo que narra, pero entonces nos estaríamos perdiendo ese galope desbocado de palabras que le otorgan a Rafael R. Costa ese estilo propio del que tanto me habían hablado.
Otro elemento a destacar, y a los que nos gusta la Historia lo agradecemos, es el enorme esfuerzo de documentación que lleva detrás esta novela, no solo por el contexto histórico de dos países diferentes, inclusive también, el de culturas menores, aquellas que no suelen figurar en los libros de Historia. Además, aunque muchas veces se piense que el proceso de documentación se limita a conocer acontecimientos pasados y los nombres de quienes intervinieron en ellos, hay mucho más que eso y esta novela también los contiene. El autor detalla magistralmente procedimientos médicos según técnicas de la época, tiene en cuenta el valor de las cosas, los sueldos que se manejaban, las vestimentas, los peinados, los hablares y el argot de cada personaje, además de infinidad de detalles que aportan muchísima credibilidad a lo que uno está leyendo.
Pocos "peros" tiene a mencionar y casi todos dispuestos a la objetividad de cada lector. Para mi gusto, me ha sobrado algún "te quiero" y unos meses de plantar raíles; quizás sin ellos sería más fluida la parte central de la novela, aunque es solo una apreciación muy personal y, en consecuencia, discutible.