Como la vida, también el pensamiento está hecho a partir de encuentros, que Friedhelm Moser narra aquí con energíay con pasión. ¿Qué es el yo? ¿Qué son la verdad, la libertad, el tiempo, el lenguaje? ¿Y el amor, la muerte, el trabajo, el juego, la risa o la guerra? El autor nos habla de amigos que se consumen de amor, de su tía Waltraud y su prima Gaby, de las películas de James Bond y de los videojuegos, pero también de Schopenhauer, Rousseau o Aristóteles para comunicarnos su visión particular y bienhumorada de la filosofía. La suya es una pasión por una manera de pensar que no le teme a la sencillez y que conjuga las grandes cuestiones de la filosofía con las pequeñas aventuras de la existencia.
El libro es, en la práctica, lo más cercano a un diccionario o guía de conceptos filosóficos pensada para el común, no para alguien con formación académica en filosofía.
La forma en que plantea los temas es interesante. Moser suele usar una especie de tesis, antítesis y síntesis: pone ideas de distintos filósofos a “pelear” entre sí alrededor de un concepto concreto, y luego da su propia postura o interpretación sobre ese enfrentamiento. No se queda solo explicando lo que otros dijeron, sino que toma posición.
El terreno de esas discusiones no son los filósofos como personajes, sino los conceptos: el tiempo, la guerra, la lógica, entre otros. Eso hace que la lectura se sienta entendible, porque son ideas que todos usamos o pensamos, aunque no siempre de forma consciente.
Al final de cada tema, suele dejar una recomendación de lectura para seguir profundizando, mencionando a algún filósofo que él considera clave para entender mejor ese concepto. No intenta cerrar los temas, más bien deja la puerta abierta.