A Eva no le preocupa demasiado que sus padres lleven unos meses divorciados: prefiere verlos felices por separado que infelices juntos. Pero le ha tocado pasar el verano de sus dieciocho años, el “verano de su vida”, sola con su madre, en un pueblecito lejos de todo y apartada de sus amigos.
A Leticia le preocupa que su mejor amiga, Eva, no esté con ella en la ciudad, ese verano tan extraño en el que parece que todo empieza a cambiar de repente.
Pronto, Eva descubrirá que lo que iban a ser las vacaciones más aburridas de su vida no tienen nada que ver con lo que había imaginado, y Leticia tendrá que hacer frente por sí misma a sus sentimientos y a las sorpresas inesperadas que le deparan las noches del verano.
Me ha gustado mucho esta historia, Cristina siempre consigue evadirme de lo que acostumbro a leer y me refresca la mente. Esta es una historia sencilla, de gemelas que se separan en verano, una con su padre y otra con su madre, pero narra la vida que pasan con sus amigos en estos meses, del amor que experimentan y sus sentimientos. No le he dado 5⭐ solo porque he hechado mucho en falta saber más de Max, de Sonia, de Edu, me hubiera gustado saber un poco más de como empezaría la historia de amor de Eva. Siento que hemos podido conocer un poco mejor a Leticia y eso me ha gustado mucho pero me han dejado una laguna entre ellos. Lo cual me hace pensar, Cristina, ¿No te animarías a extender un poco esta historia? Sacar un epílogo extra por ejemplo...Lo pido como lectora caprichosa, no puedo evitarlo, cada escritor expone lo que le inspira en el momento y cierra sus historias como mejor le nace, así que no es una crítica, solo una ilusión que me nace a mi personalmente. Aún así, siento que por el momento no hay historia que escriba esta chica que no quiera leer. Fue un descubrimiento para mí este año y la sigo con los ojos cerrados, porque sin necesidad de echar un vistazo a una portada o un resumen de lo que leeré ya se que si está escrito por ella, me lo beberé sin descanso como un refresco bien fresquito en verano.
Representación magnífica de la intensidad de las noches veraniegas en la juventud, donde los puntos de inflexión se convierten en el caldo de cultivo de grandes historias tanto positivas como cargadas de desventuras y situaciones que llevan a la protagonista a reconocer que en algo está cambiando pero sigue siendo ella misma y lo creo o no, puede tomar las riendas de su destino.
Cristina Prieto Solano lleva ya unos cuantos años escribiendo joyas que dan miles y millones de vueltas a esta historia. Pero es buena y tiene muchos puntos geniales que han hecho mucho bien a sus lectores.