La princesa Nayaleena vive en un reino lejano. Su castillo está completamente hecho de chocolate, rodeado de un foso de chocolate. La cama en la que duerme es chocolate, e incluso tiene una muñeca de chocolate para jugar. A ella le encanta el chocolate, y eso la hace feliz. Pero la princesa se pone triste porque no tiene a nadie con quien compartir su chocolate. En lugar de encontrar un nuevo personaje para disfrutar de su chocolate con, la Princesa Nayaleena pregunta a los lectores si les gustaría ser su amigo y tener un poco de chocolate. Al final de la historia se pide a los lectores que disfruten de sus propias aventuras de chocolate y que prueben las cinco recetas a base de chocolate incluidas en el libro.