La experiencia de Chile en sus cuarenta años recientes, recapitulados como "historia personal", es decir, con la lucidez, el ardor y la amenidad de quien los ha vivido como novelista, dramaturgo, actor y médico psiquiatra. Una crónica apasionada y trepidante que intenta iluminar el presente apoyándose en las claves del pasado inmediato, para apuntar al porvenir de un país que –memoria, futuro e imaginación mediante– "se sigue inventando".
Marco Antonio de la Parra es un psiquiatra, escritor y dramaturgo chileno, miembro de la Academia de Bellas Artes. Gran parte de sus obras están fuertemente influenciadas por el Régimen Militar de Chile, donde satiriza mediante metáforas la realidad nacional. Es autor de más setenta títulos traducidos a varios idiomas, entre piezas teatrales, novelas, libros de relatos y ensayos.
Algunas obras notables son: Lo crudo, lo cocido y lo podrido, Lindo país esquina con vista al mar, King Kong Palace y el exilio de Tarzán
Por lo general no me gustan las memorias, pero debo decir que me fue agradable leer éstas. También hay que decir que en gran parte del libro el autor se dedica a hacer un análisis de la sociedad que lo rodea, no sólo a mencionar las cosas que recuerda. No pude evitar notar cierta nostalgia mal emplazada, como suele ocurrir con estas cosas (es decir, añorar cosas que nunca fueron así), pero es algo que el mismo autor menciona de forma indirecta a lo largo del texto, con todo el tema de la mala memoria. Considerando que mi primera experiencia con Marco Antonio de la Parra fue su novela El año de la ballena, que detesté, me alegró leer algo mucho más disfrutable de su puño y letra (aunque claro, hay que tener en mente que su fuerte no son las novelas, sino la dramaturgia...)
Las experiencias de los 90 son necesarias para comprender el Chile de hoy. Cada relato- ensayo de Marco Antonio de la Parra se ajusta a un cuestionamiento propio de la época post- dictadura. Afloran personajes del Chile de la nueva democracia y hay varias anécdotas que vivimos cuando chicos. Es bueno mantener un libro como este cerca así no olvidar las vivencias del pasado a fin de aprender en el futuro.
Me gustó! No me fascinó, pero lo leí con agrado. Tal vez porque somos casi contemporáneos (conocí a Marco Antonio cuando ingresé a la Escuela de Medicina y él era de los estudiantes destacados por su creatividad)toda la historia me hace mucho sentido. Me dio gusto leer la etapa previa al Golpe y la época de la Dictadura sin ver odio resumante ni caer en maniqueísmos ni frases panfletarias... Tiendo a evitar leer sobre esa época porque ya tuve bastante con vivirla, pero en este caso no lo sentí como una agresión.
Lo que puedo calificar como "segunda parte" (del 90 en adelante) ya no me gustó tanto ni por la forma de expresarlo ni por las ideas desarrolladas.
Leída en enero de 1999. Fue uno de los primeros libros que leí después de terminar la U, es decir, sólo por querer y no por obligación. Buen testimonio de lo que no debemos olvidar.