Miguel Ángel Naharro, el autor de la Maldición de la Diosa Araña y Drácula y los Crímenes de Jack el Destripador, nos trae este volumen de inquietantes historias, narraciones que destaparán las más oscuras pesadillas… Estás cordialmente invitado a asistir a la estremecedora e inquietante reunión de los jinetes del apocalipsis, donde serás testigo de hechos más allá de lo imaginable y lo común. En el antiguo orfanato, las tinieblas que se ocultaban son puestas en funcionamiento de nuevo, liberando la oscuridad que todos tenemos en nuestro interior. Y acaso ¿no deberías tener miedo a la oscuridad? El burdel para los gustos más depravados y bizarros que uno pueda imaginar. Una iglesia impía profanada por un antiguo y ancestral mal que les envolverá con su telaraña de horrores innombrables. Una monja atormentada por terribles pesadillas...Un horror a punto de desatarse, una maldición que nace... Los soldados alemanes destinados a Noruega, pronto serán testigos de la bestia inhumana que los acecha y les persigue por el páramo helado. La fiesta de celebración del nuevo año, puede ser en verdad la última noche del mundo. Historias macabras que te estremecerán…Surgidas de de los abismos más profundos de la imaginación, allá donde el terror se agazapa en tu subconsciente. Lee los relatos que contiene el libro de los cuatro jinetes… ¿Podrá soportarlo tu cordura?
Naharro nos adentra en el interior de trece relatos aterradores llenos de sangre, podedumbre, vísceras y muerte. Mucha muerte. Porque todos los relatos pretenden hacer temblar al lector, provocarle el miedo más primitivo, sensaciones de opresión, de caminos sin salida, de desesperación puesto que, hagan lo que los personajes, no parece haber posibilidad de escapar. De sobrevivir.
Los trece cuentos de la antología son muy variados tanto espacialmente como temporalmente donde, de nuevo, vemos en todos ellos una conectividad: la figura del gato tuerto, la señal que nos dice que algo malo está a punto de suceder. Naharro, con maestría, con una narración amena, pero aterradora y a la vez sin censurar ningún tipo de situación o de escena sangrienta, sumerge al lector dentro de cada uno de los relatos con una naturalidad que produce escalofríos. La creación de espacios es magnífica, haciendo que seamos parte de la acción, una especie de espectadores fantasmas a los que les salpica la sangre de forma inevitable. Miguel Ángel consigue realmente que el lector se asuste, se aterrorice y se le ponga el vello de punta, y no sólo por la capacidad de crear una atmósfera opresiva y terrorífica: las escenas gore son constantes y descritas con pelos y señales. Mi opinión completa aquí https://unabibliotecaentremundos.blog...