Érase una vez… No, no, no…Fue una tarde de un sábado cualquiera… No; eso tampoco. Al final, lo que quiero decir, es que si tomáramos cualquier día para hablar de las aventuras de los chicos del barrio de Camino Chiquito; sin temor a equivocarnos elegiríamos cualquiera y no necesariamente este sábado. Resulta que a los ojos del pueblo el único requisito necesario para que los chicos hicieran temblar la tierra era que se reunieran…Y ya que sería lo mismo iniciar por cualquier día, iniciaremos por el sábado de las de costumbre, los chicos del barrio buscaban la manera de reunirse antes de salir a cualquiera de sus intrépidas tardes de aventuras. Aquel día se congregaron en el cuarto de los regueros de la casa de Abelardo, a planear el acceso al patio de uno de los vecinos con la idea de «Marotear algunas guayabitas». Según los planes, el proceso fue etiquetado en la categoría de «la ida por la vuelta»… Pero quedó claro que las cosas no salieron tal lo esperado y la cadena de eventos que ocurrió debido a aquella decisión cambió el futuro del pueblo de Caracuya; pasando por algunas situaciones apremiantes, hasta aterrizar en la ayuda más improbable que cualquiera de los compueblanos pudo haber imaginado. No obstante la naturaleza de los hechos ocurridos en el espacio de tiempo de una breve tarde, se puede deducir que el desenlace de los acontecimientos continuó por largo rato… Entonces, si lo que pasó ese sábado en la tarde no le deja satisfecho con la manera como terminó el día en la fresca ciudad de Caracuya, dejaremos caer por aquí el título de la segunda parte de la «El Rescate De Cirilo», que debería darles una pequeña idea de los hechos históricos que continuaron después de esa recordada tarde.Nota del Todo pueblo tiene su historia, sellada por los recuerdos de esos eventos que caracterizaron sus orígenes, sus etapas de desarrollo, su progreso…pero más que nada, está marcada por aquellos protagonistas silentes que dieron forma a todo un mundo de aventuras, sazonadas con sus propias diferencias entre épocas y que precisamente recordamos con alegría y sonreímos en silencio, porque esas historias, fueron construidas por las experiencias de cada uno de nosotros.Un detalle No se lleve de lo que le digan por ahí y agárrese de que usted leyó esta obra, para hacerse de un buen oyente de algunos 15 a 40 años menor que usted; convénzalo de que le escuche y nárrele todas esas cosas interesantes que le ocurrieron en el pasado; nadie sabe, quizás usted podría ser el próximo protagonista de una de esas interesantes historias.
Una novela única y sorprendente con un estilo muy fresco que hace que te emociones y que quieras conocer mejor a los personajes. Además, la historia recuerda a la infancia y recuerda mucho a los libros de Los Cinco. Al principio me costó habituarme a la cantidad de personajes que hay, pero conforme iba avanzando me acostumbraba a ellos y les iba conociendo cada vez más. Me gustó mucho que al final haya un diccionario para poder entender aquellas palabras o frases que no entendía y el final me dejó con ganas de saber más. Ojalá que pronto pueda leer otra novela de este autor, porque esta me ha parecido maravillosa y muy entretenida.
La verdad es que me costó un poco adaptarme al libro, pues tiene una jerga ajena al español de España. Pero la verdad es que eso no se convirtió en un gran problema. Pues el autor nos deja al final del libro un pequeño diccionario dónde nos explica las palabras que nos puede ser difícil de entender. Aunque es un poco tedioso ir para atrás, es una opción bastante buena para los que somos de fuera.
Otra parte que me hizo bastante gracia, fue las advertencias que nos deja el autor al inicio del libro, antes de meternos en el mejunje de la historia. Nos advertía que había el diccionario antes mencionado, que podría ser basado en la realidad por lo que nos contaba, pero era todo ficticio.
He de decir que la historia es bastante distinta a lo que estoy acostumbrada a leer. Es bastante fresca y divertida, y se te hace una experiencia bastante amena. Te cuenta la historia de los chicos como si él mismo fuera uno de ellos, pero con un narrador omnipresente.
En cierto modo me recordó a otra historia que leí gracias a esta iniciativa, El alma torcida de Daniel Hermosel. La similitud está en que los dos parecen historias reales. Historias que podrías ver por la calle, o que te cuente un amigo. Cosas tan reales como tu propia vida. Y es algo que me gusta bastante.
A pesar de que es bastante real, he visto algunos puntos que no han acabado de gustarme, o que carecían de sentido para la continuidad de la historia. Es decir, algunas páginas de relleno o que no estaban conectadas con la línea de la historia.
En resumen, es una historia fresca, real y diferente. Las únicas pegas que le puedo encontrar son la diferencia de jergas, pues te obliga a ir hacia atrás para ver a que se refiere, aunque enriquece mucho el lenguaje y el libro; y la falta de continuidad en algunas partes de la historia. Es una obra que recomiendo bastante para aquellos lectores a los que les guste el humor y el realismo.
Tengo que decir que es increíble la narrativa. A mí me gustó muchísimo el detalle que tiene el escritor para narrar ciertos hechos, tiene una licencia particular. En algunos momentos se lo ve irónico, burlón, y me ha resultado bastante entretenido. Pero debo destacar que por momentos se me ha dificultado la lectura ya que hay varios términos que yo no entendía y que tuve que sacar por contexto la mayoría de las veces. Aunque el autor coloca un diccionario de términos al final del libro que resulta ser muy interesante. Si bien me ralentizó la lectura, creo que también esto sirve para poder aprender más sobre el estilo de un país, sobre la manera de hablar, el lenguaje, los términos más utilizados... y eso me llama muchísimo la atención. En ese sentido es un libro muy rico con el que aprender bastante. Creo que nunca está de más aprender más sobre los términos particulares de otros países, sobre todo si son hispanohablantes.
Las cronicas de los chicos del barrio es una novela de amistad , la historia de unos jóvenes entre los 13-14 años, en la República Dominicana de los 80, contada de una manera divertida, un lenguaje coloquial, palabras propias de esta isla, costumbres, juegos. Los acontecimientos contados aqui suceden en una tarde,algo tan sencillo como robar guayabas en un patio, desencada una serie de acontecimientos que meten en graves problemas a estos chicos. Me ha encantado, hecho reir, sus personajes me han conquistado.